Llevo muchos años diciendo que el pop, como la ópera o el jazz, es un género musical agotado y la realidad me demuestra que estoy equivocado. Cuando pensaba que, con la industria musical hundida en el mundo de las versiones baratas (siempre peores que el original, o casi) y el karaoke de los sampleados, por fin tenía razón, la década de los "noughties", la primera del siglo XXI, va y se descuelga con joyas pop inesperadas.
Me ha costado elegir entre mis candidatas finalistas, y podría haberme decantado por cualquiera de todas las que voy a desgranar en esta entrada.
Guille Milkyway es un genio absoluto. Yo conocí a la Casa Azul con el famoso "Amo a Laura", que tengo que decir que tardé en saber si iba en serio o en broma (la cara de zorrón de la chica de azul les delataba). Sólo sabía que la canción era buenísima. De acuerdo que Milkyway recicla fórmulas pasadas, armonías de bossa nova, ritmos be-bop, melodías berlanguianas. Hace ya tiempo que no sigo Eurovisión, pero al Chiqui-chiqui no había quien escapase. Así que vi la final hispana en TV. Y me quedé pasmado con la Revolución Sexual. Es perfecta. Puro Eurovisión de los 70, con el añadido picarón de estribillo a tiempo lento y con piano y subida final de un tono. Armonías fabulosas, letra divertida, intrascendente pero bien escrita y mejor encajada en la música. Tiene un punto añadido para mí y es que los acordes del principio son los mismos, al mismo ritmo, que los de una de las canciones que mi grupo y yo grabamos en mi época pop. Pero no me comparo a Milkyway, ni loco. Espero un montón de este chico, va camino de convertirse en un histórico del pop patrio.
Sophie Ellis (que no José Félix) Bextor abrió la década con Murder on the Dance Floor, que nunca falta en el loop que me pongo para ir al gimnasio. Se la regalé a Stanwyck, que es mucho más moderno que yo, recuerdo escucharla juntos en su casa de Bruselas a todo volumen. El vídeo además me encanta, es muy gracioso, sobre todo "the altogether". Lo mejor de la canción es la frase "I know, I know, I know, I know, I know..:". ¡Qué pómulos! ¡Qué cutis!
También británicas como la Bextor, las Sugababes, que son de lo mejor en cualquiera de sus múltiples reencarnaciones y formaciones (hicieron una versión del Cars de Gary Numan), se sacaron este temazo de la manga. "Overload" funciona con sólo dos acordes. Me encanta cómo usan el ritmo de "Can you feel it", cómo tarda mucho en entrar el estribillo y cómo va subiendo la intensidad de la canción. Las voces son en directo, estas chicas saben cantar.
Tengo que reconocer que me gustan las Destiny's Child. Acabé muy harto de Survivor, como todo el mundo, pero este Bootylicious es bestial, además de muy divertido. Aquí no hay dos acordes. Hay uno solo. Además la cantante principal es Kelly, reina del head slide, y no Beyoncé, que hace sus gorgoritos en el estribillo. La Michelle, como siempre, está de relleno. Todas lucen, como corresponde, muslo en el vídeo, que está muy bien. Música contagiosa. "I don't think you're ready for this jelly".
Hace unos años me dio fuerte con Superstar, de Jamelia, y me sigue encantado. Me encanta la chica, me encantan sus piernas interminables. La canción tiene, como la de las Sugababes, sólo un par de acordes pero ganchos por todas partes: el "E-o, E-o, E-o" de los coros, por ejemplo. El estribillo es una gozada. Tengo que reconocer que la canción tiene un punto a Ottawan. ¿Os acordáis? Fueron lo peor de la música disco, su canción "D.I.S.C.O." con su flautita era repugnante. Pues ésta de Jamelia, que tanto me gusta, tiene la misma guitarra rítmica. Bueno, peor aún era "Hands up", que tendría cabida en el cancionero coxiniano.
Justin Timberlake baila muy bien y es una monada de chico. Además, va mejorando con el paso del tiempo. Ha sido listo y se ha juntado con la gente adecuada, saliendo del circuito de la música-chicle. A mí me gusta muchísimo este "Rock your body", que es puro Michael Jackson, como casi todo lo que hace el bueno de Justin. Hasta dice "girl" exactamente igual que el pobre Jacko (qué tremendo el entierro, ¿no?). Pero es muy mono, se le perdona casi todo.
Y termino con la canción ganadora, cuyo vídeo está al inicio: "Sweet dreams, my LA ex" fue el primer y mayor éxito de Rachel Stevens. (Gracias Theodore, me diste el hint hace no mucho, seguro que apruebas mi elección). Lo decía al principio, he elegido ésta sobre las otras, pero el orden es casi aleatorio, todas me parecen pequeñas joyas pop. Cosas que me encantan de Sweet dreams..: el compás sincopado (12/8 en vez del habitual 4/4), los golpes de guitarra, el puente que rompe estrofa y estribillos monocordes. Y quitando los detalles de baile al estilo Britney, el vídeo está bastante bien, sobre todo los juegos bondage con cintas. Como los que hizo Alaska en directo y se pegó un leñazo monumental en el Palacio de los Deportes.
El pop sigue vivo, esperemos que por muchos años. Me queda una entrada más en esta serie, la que cubre los años 60, década pop por excelencia. Después vendrá la más perfecta de todas.
"19.- ¿Quién es tu héroe de ficción favorito? Muriel Heslop, Dorothy Zbornak, Indiana Jones, Freddy Krueger, Han Solo."
Os estoy muy agradecido, queridos lectores, por la cantidad de respuestas que habéis dado al cuestionario Proust. Es la segunda entrada de este blog que más comentarios ha recibido. Me ha impresionado especialmente que, 12 días después de publicarla, se ha recibido una respuesta más, la del egregio Sr. Coxis, que ha provocado dos comentarios adicionales. Es decir, que algunos seguís yendo a leer comentarios y a hacer los vuestros 12 días después de publicada la entrada original. Me siento de verdad halagadísimo. Pero el mérito no es para nada mío, sino de Coxis, porque ha "ganado" de lejos el juego del cuestionario, al dar la respuesta perfecta. Ésa que figura en cursiva tras la foto.
Muriel Heslop es un personaje tan de ficción, que todos la llevamos dentro. Parece mentira que "Muriel's Wedding" tenga ya 15 años. Es una película maravillosa, redonda, que gusta tanto a modernos y modernas de hace 15 años y de ahora, abuelitos ingleses conservadores hasta la médula, niñas preadolescentes o padres y madres de familia de mediana edad. Tiene algo para todo el mundo. Y sobre todo tiene a Muriel Heslop, que es absolutamente adorable, alguien con quien todo el mundo se puede identificar de un modo o de otro. "It's not Muriel, it's Mariel".
Gran parte del mérito lo tiene, por supuesto, Toni Colette, una de las mejores actrices de carácter (¿se sigue usando esta expresión?) que hay en activo. Me muero de ganas de ver "United States of Tara", su nueva serie para HBO en la que da cuerpo a una mujer de personalidad múltiple. Aún no ha salido en DVD, ni siquiera en EEUU, estoy ya en lista de espera en Amazon.
Pandora, a quien dedico la entrada además de a Coxis, decía en su día que su modelo a seguir en la vida era no tanto Muriel como su hermana, que lo único que hace es fumar y beber cerveza mientras ve TV. Sin que le importe nada más. Yo creo que la clave está en el "sin que le importe nada más", aunque reconozco que, fumeque aparte, no me importaría pasarme la vida bebiendo cerveza y viendo la tele.
Espero que a mi adorada Pandora no le moleste que cuente uno de nuestros secretos comunes. No te enfadas conmigo, ¿verdad? Cuando salió La Boda de Muriel, que por cierto vimos cada uno por nuestra cuenta, Pandora y yo nos quedamos tan colgados de la peli que decidimos que nos íbamos a casar ella y yo y hacer una celebración ad hoc. Iríamos tras la ceremonia con todos nuestros invitados a ver Muriel's Wedding a un cine (cantaríamos las canciones, por supuesto) y luego celebraríamos el banquete de bodas en un VIP's. A mucha gente le sorprende, pero Pandora y yo somos grandes fans de VIP's. El menú del banquete sería... pues el menú de VIP's: ensalada césar de pollo, sandwich VIP's Club, tortitas con chocolate o Fundi Philadelphia. Cada uno que pida lo que quiera. Una boda a la carta. Los invitados comprarían luego los regalos de boda en la tienda VIP's (se animaba a la gente a que regalasen suscripciones a revistas, que Pandora y yo devoramos papel cuché). Y aunque no comiéramos perdices, habríamos sido muy felices.
Aunque aún no he renunciado a casarme algún día con Pandora, afortunadamente para ella (mucho menos para mí) este plan jamás llegó a materializarse, pero habría sido divertido, ¿a que sí? Siempre nos quedará Muriel. Mil gracias, Coxis, por darme pie a escribir esta entrada (me guardo a Freddy Krueger para otro día... Me da que te pone Harrison Ford, ¿estoy en lo cierto?).
p.s. Había escrito para hoy una entrada larguísima llamada "Disco 1980" sobre la música disco de los primeros años 80, pero me parece un poco rollo y me la he guardado de momento. Decidme si os apetece que la publique.
Un acontecimiento inesperado me hace escribir esta entrada corta. José, uno de mis más queridos y viejos amigos, es lector de este blog. Me dejó su primer comentario en mi anterior entrada con el mismo título que ésta y me recordó un montón de canciones sobre la ciudad en la que nací, en la que vivo, de la que me fui, a la que volví, a la que siempre volveré aunque me vuelva a ir, que amo y odio en igual medida.
En 1987, cuando estudiaba en París, un cantante francés de origen hispano-portugués, Nilda Fernández, publicó una canción, "Madrid Madrid" que, escuchada más de 20 años después, me ha gustado mucho. Tiene un punto "chanson" francesa que no recordaba. La voz de Nilda es una maravilla. Advertencia: el vídeo, que no puedo encamar pero se puede ver haciendo click aquí, es casero, horroroso, hace repaso a monumentos madrileños y da comienzo (glups) con las vidrieras de la almudena, diseñadas por no se qué gurú neocatecúmeno. Puede herir vuestra sensibilidad, pero podéis optar por seguir leyendo y escuchar. Lo siento, es lo que hay en YouTube...
... aunque no lo único. El inefable Miguelito Bosé hizo una versión de la canción algún año después. Recordemos, estamos en ese momento que ya he descrito en entradas anteriores de cambio de década, de pelotazo económico, de mariocondismo, de creencia de que esto era el centro del universo cuando en realidad Madrid no era más que una nueva rica embutida en un traje demasiado ajustado al que le reventaban las costuras. Algo que ha sido y será siempre y que no deja de ser parte de su encanto, por otra parte. El vídeo de Bosé es terrorífico de lo puro pretencioso, en blanco y negro, con trasfondo bollo-Torroja y un final tan improbable como guapo es el acordeonista que roba unos segundos de imagen. Bosé tampoco estaba nada mal, pero ya había entrado en el camino equivocado.
José tiene un blog, Afinidades electivas, que ya está incluido en mi blogroll, muy bien escrito, culto y elegante, como él. Eso sí, no deja entrever su alter ego camp, la enigmática Loli Peral, que tanto me gusta. No os lancéis a elucubrar, mal pensados, José es exclusivamente heterosexual. Pero todos llevamos una Loli dentro, ¿no?
Gracias, José por recordarme este himno de 1981, perdido en los pliegues de mi memoria. Por cierto, el vídeo es casero pero fabuloso.
En mi búsqueda de canciones pop perfectas estoy haciendo una revisión por décadas. Hay décadas eminentemente pop, como los 60 o los 80. Otras, como los 70, dominadas por el rock progresivo o sinfónico y cosas peores, no fueron tan favorables para esas pequeñas joyas musicales de pocos minutos e inmediatamente memorables.
Los años 90 dan mucho de sí musicalmente, de hecho escribí no hace mucho sobre la explosión soul y R&B al inicio de la década. En el plano pop, surgen de modo imparable los gupos prefabricados de chicos y chicas guapas. Compositores y productores componían y grababan canciones y las ofrecían a agentes de "artistas" (cuyo único requisito era tener menos de 20 año y tirarse varias horas al día en el gimnasio), para grabar las voces y sacar el disco el mejor postor. No era una fórmula ni mucho menos nueva, pero esta práctica se extendió hasta la saciedad y creció a medida que el mercado de la música se mercantilizaba más y más.
Una de mis canciones finalistas de la década pasada es "Wannabe" de las Spice Girls. Lo digo totalmente en serio, es una canción perfecta. Pero como sé de sobra que si la hubiese elegido como LA canción pop perfecta mi público, que tanto me quiere, me había crucificado, la dejo para un futuro concurso sobre los mejores videoclips de todos los tiempos. Pero atención al ritmo de esta canción, es imparable.
Otra de mis finalistas es Britney Spears, de quien soy fan absoluto. Todo lo que ha hecho es bueno y además va camino de convertirse en la Judy Garland de nuestra época, la pobre. Aquí tengo problemas a la hora de elegir la canción, porque "Baby, one more time" es casi insuperable, pero "Oops I did again", aunque parezca idéntica, es casi mejor. Son todo obras de estudio, en este caso escritas y producidas por dos geniecillos suecos, Per Magnusson y David Kreuger. Estos chicos, qué casualidad, también escribieron y produjeron canciones a Backstreet Boys ("I want it that way" no entra en mi lista de milagro), Boyzone, Westlife, creo que no hace falta que siga. En todas las canciones se repite la fórmula: al final subidita de un tono y repetición del estribillo hasta el final. Estocolmo fue en los años 70 y gracias a ABBA el centro del pop mundial, lo que no sabíamos es que nunca dejó de serlo. De todas las canciones de Britney me quedo con "Sometimes", sobre todo porque me trae unos recuerdos muy especiales de una etapa preciosa de mi vida, pero también porque es muy bonita y porque me gusta el chico que hace de novio de Britney en el vídeo. Y también el perro.
YouTube no me deja encamar el vídeo y Blogger no me deja subir el que me he bajado, así que quien quiera disfrutar de esta linda canción, debe hacer click aquí.
No todo el panorama pop de los años 90 son productos prefabricados, estoy siendo algo injusto. Una de las cosas que más me impresionan del Reino Unido es su capacidad para crear cultura y exportarla al resto del mundo. Viví en Londres en la etapa del gran auge del llamado "Brit-pop", que en general me deja algo frío, con la excepción de cosas de Pulp y, sobre todo, de Suede. "Trash" es una joya absoluta, aunque tenga un solo de guitarra, que son mi némesis. Un puntazo es Bret Anderson, tan yonqui él, tocando la pandereta. Nadie lo había hecho desde Simon Le Bon.
Dejo el último lugar de finalista a los Pet Shop Boys, sobre quienes ya he hablado quizá demasiado y que siempre inspiran lo que escribo. Quizá su canción más bonita sea éste "It always comes as a surprise", del álbum Bilingual. Me encanta el ritmo de bossa nova y, sobre todo, la letra. Lo que cuenta describe lo que fue mi vida ante su gran cambio, en torno a finales de 1997 y 1998. Qué bonito, el amor.
Tengo que reconocer que a mediados de los años 90 empieza a decrecer mi interés por la música pop, rock, soul, etc., lo que hace que me haya perdido con toda probabilidad grandes joyas que deberían estar en esta lista corta de la década anterior. Así que se aceptan, por supuesto, sugerencias.
La canción finalmente elegida de esta lista de los años 90, "Would I lie to you?", de Charles and Eddie es perfecta por los cuatro costados y también producto de un productor que la vendió al mejor postor. Estructura clásica: estrofa, puente y estribillo. Toda la canción va "in crescendo" y juega con la ventaja de un estribillo de melodía absolutamente demoledora. Añade dos cosas que a mí me parecen sumamente interesantes: una instrumentación fabulosa, con tonos soul (piano Fender Rhodes, guitarra jazzera, coros muy negros, arreglos de cuerda, una percusión espléndida) y la mezcla de dos voces que se complementan muy bien. La de Charles, el chico negro (que murió hace unos años, el pobre), quedaría bien en combinación con cualquier otra, porque es preciosa.
Charles and Eddie son un ejemplo clásico de "one hit wonder", porque no hicieron prácticamente nada más aparte de esta canción perfecta. Tengo que decir que cuando empecé al juego de la canción pop perfecta, ésta (que a mí me habría gustado ver interpretada por mi querido Jermaine Stewart, le iba como anillo al dedo) era la única que tenía claro que acabaría en mi lista definitiva.
Yo les estoy muy agradecido a mis padres (en especial a mi madre) por muchas cosas, pero quizá lo que más les agradezca es que me mandasen a estudiar al Liceo Francés. Con esa decisión consiguieron los objetivos que se planteaban: una educación laica, bilingüe y abierta a otras culturas. Imagino, eso sí, que no se planteaban que el niño pequeño les saliese marisabidillo y con un afrancesamiento que tanto le costó sacudirse de encima. Lo conseguí después de mi año de estudiante en Francia (no hay como ver las cosas de cerca para aprender a guardar distancias) y gracias a un marido inglés (perdón, británico) que me llevó por las sendas de George Eliot, los pináculos de Oxford y los páramos ondulados de los Cheviots, territorios que yo hasta entonces sólo había olisqueado desde la distancia. Pero algo, mucho, queda de mi amor por todo lo francés.
Francia es tierra de melodía. En una entrada reciente, Pe-Jota escribía sobre Saint-Saëns y Reynaldo Hahn y yo en mi comentario le hablaba de Chausson. Necesariamente es también tierra de canciones pop perfectas, algo que Juan de Pablos, que lleva 30 años haciendo “Flor de Pasión” –uno de los mejores programas de radio de la historia de este país- sabe muy bien. Así que, en mi búsqueda de la canción perfecta, empecé a hurgar en los archivos de mi memoria afrancesada. Y encontré una barbaridad de cosas reseñables, casi todas cantadas por mujeres.
La lista es inacabable. De France Gall a Saint-Étienne, pasando por Sylvie Vartan, sobre quien ya he escrito, o cualquier tema de Serge Gainsbourg, uno de los mejores compositores de canciones que ha habido. A la hora de escoger una sola canción estuve a punto de decantarme por "Comment te dire adieu?" de Gainsbourg para Françoise Hardy. Me vuelve loco la rima en equis, no lo puedo evitar, y me encanta la chica, no lo voy a ocultar (la tendría que haber metido en la lista de las modosas/viciosas, tonto que soy). Pero opté por obviar en esta ocasión los años 60, la década más pop y también los 70, la menos pop de todas pero al mismo tiempo la edad de oro de Eurovisión, donde se encuentra de todo. Ya habrá tiempo en esta serie de entradas sobre pop de hablar de ambas décadas.
Me fui a buscar, como es lógico, a mi terreno natural, el del cambio de los 70 a los 80. Las candidatas finales al premio fueron “Manureva”, de Alain Chamfort (la letra es de Gainsbourg) y su puntito Duran Duran; “I love America” de Patrick Juvet, el hijo bastardo de Richard Clayderman y Farrah (la verdad es que la canción, además de estar en inglés, no tiene nivel para mi lista, pero la cabra tira al monte y el disco siempre será lo mío) y “Amoureux Solitaires” de Lio, chica que también tenía hueco entre las modosas y viciosas. Si me despisto, acabo metiendo en la lista corta "Voyage, voyage", de Desireless, canción con la que tengo una relación de amor/odio absoluto. Pero no me despisté.
Y gracias a Lio y su estilo proto-tecno me acordé de “Ainsi soit-il”, de Louis Chedid, la elegida. Cumple bien los requisitos básicos de la canción perfecta: fácilmente memorable, con estribillo inmediatamente reconocible (y con un gancho estupendo, el “tu-ru-ru-rup/yeah-yeah” que hacen sintetizador y voz). El otro truco es la subida de un tono al paso de cada estrofa. Es un truco muy manido en la estrofa final de canciones que concursan en festivales (y tiene un nombre del que no me acuerdo), pero aquí es parte integral de la canción, que al final, sin embargo, vuelve al tono inicial. Eso sí, un requisito que esta canción no cumple es el de tener una letra insustancial, porque es estupenda. Se hace repaso a toda una vida, con símil cinematográfico y con helicóptero incluido. Qué francés todo, me encanta. El vídeo que he colgado es casero y malón, pero incluye la letra, para quien le interese, a la derecha. A esa letra yo le digo amén.
He estado rebuscando el single entre mis discos y no lo encuentro. Aunque he ido regalando muchos vinilos a lo largo del tiempo, no recuerdo haberle dado éste a nadie. Si lo encuentro, me lo quedo. Aunque ya no tenga tocadiscos, claro.
No iba a dar inicio a esta nueva serie de entradas con "Dancing Queen" de ABBA, aunque bien habría podido.
Efectivamente, queridos y sufridos lectores de este blog. Comienza una nueva serie de entradas, dedicada a la búsqueda de canciones pop perfectas. Llevo tiempo dándole vueltas al concepto de perfección pop y también recopilando posibles candidatas a formar parte del listado, y no es fácil. Por un lado, tengo el problema que se me cruza con la sección "Guilty Pleasures" de modo absoluto, porque hay mucho pop ramplón y maravillosos que a todo el mundo gusta. "Barbie Girl", de Aqua, por ejemplo. Además, la canción pop debe ser, en mi opinión, contagiosa, inmediatamente memorable, de letra algo superficial y vulgar y desde luego poco pretenciosa, con un estribillo pegadizo y que trascienda modas, décadas y momentos. La canción pop perfecta lo fue, lo es y lo será. Te debe dar ganas de ponerte a tararear y volverla a escuchar de inmediato. Luego, por supuesto, entran en juego los gustos, las filias y las fobias (y os recuerdos) de cada cual.
Hay artistas, como los citados ABBA, los Beatles, Duran Duran, que escribieron canciones pop perfectas como churros. Carlos Berlanga dijo una vez que su canción favorita era cualquiera de Prefab Sprout. Aunque algo de alguno de estos grupos tendrá que tener inevitablemente cabida en la lista, procuraré no incluir canciones muy obvias y que nos gustan a todos. Hay que buscar un poquitín y en ello estoy.
Nunca he estado en Japón porque estoy seguro de que si voy, me quedo. Encuentro su mezcla de kitsch y alta tecnología abolutamente irresistible. Y ha producido algunos músicos de primer orden: Ryuichi Sakamoto y Towa Tei son algunos de mis favoritos de todos los tiempos. Y luego están Pizzicato Five.
Aunque se les metió dentro del movimiento "lounge" de mediados de los 90, al que yo me apunté total a pesar de lo absurdo de intentar catalogar bajo el mismo epígrafe a artistas muy distintos, ya llevaban tiempo trabajando, siempre en una onda europeizante. Su primer disco se llamaba "The Audrey Hepburn Complex", ¡cómo no me van a gustar!
La canción que he elegido es su mayor éxito. En inglés se tradujo como "The Night is Still Young", un horror. La transposición japonesa es "tōkyō wa yoru no shichiji" que significa "Son las 7 de la tarde en Tokio". A mí me parece un título perfecto para una canción pop perfecta. Lo tiene todo: estrofas, un puente que hace que suba la intensidad y un estribillo memorable, con el añadido de un riff de sintetizador totalmente absurdo y de lo más pegadizo. Quizá me guste tanto por la cantante, Maki Nomiya, que me resulta irresistible. Tan delgada. Cuando, al final del vídeo, se pone en plan "marjorette" (uno de los talentos que más me gustaría tener, junto a saber bailar "claqué") es el acabóse. Agnetha y Anni-Frid no llegaron nunca a tanto.
"I was faced with a choice at a difficult age Would I write a book or should I take to the stage But in the back of my head I heard distant feet Ché Guevara and Debussy to a disco beat"