martes, 14 de julio de 2009

La place Furstenberg


Siempre estoy a la búsqueda de buenos espacios urbanos. Me da mucha pena ver cómo en Madrid el buen espacio público se pierde en aras del privado. Hay lugares deliciosos como las plazas de la Paja o del Conde de Barajas, en la parte antigua de la ciudad, que hace unos años tenían bancos donde sentarse, espacio para paseantes e interés para los "flâneurs". Ambas están ahora atiborradas de restaurantes, bares y sus correspondientes terrazas, que ocupan un espacio que debería ser para el disfrute de todos y no a beneficio de unos comerciantes y sus clientes ocasionales. Algunos dicen que si hay negocios no habrá botellón, mi experiencia directa de residente en el casco antiguo demuestra, desgraciadamente, lo contrario.

Mi relación con París, producto de un año de estudiante pasado allí con muchas dificultades (causadas por mí mismo), es difícil. No creo que nunca llegue a contarla entre mis ciudades favoritas, y sin embargo admiro profundamente muchos de sus espacios urbanos, sobre todo las plazas, siempre a escala humana a pesar de su grandeza (como la Place des Vosges) o su irregularidad, como la Place Dauphine.

Aquel extraño año de estudiante parisino fui pobre como las ratas (y de una delgadez envidiable) y lo único que me salía gratis era pasear. Debo reconocer que pocas ciudades se prestan al paseo como París. Fue en el distrito sexto, el barrio latino, que nunca ha sido de mis favoritos, más bien al contrario, donde me topé un día con la pequeña plaza que da título a esta entrada y que en realidad no es tal plaza, sino un ensanchamiento de la Rue Furstenberg. En medio de la calzada se crea una pequeña rotonda, con un farol de cinco brazos en el centro y cuatro catalpas, una de ellas de gran tamaño, marcando las cuatro esquinas de la plazoleta. Entonces había bancos entre los árboles, tan impropios de París, ciudad de castaños (como Madrid lo es de acacias y álamos y Londres de plátanos), pero con el tiempo los han retirado.

La place Furstenberg es conocida porque en ella se encuentra el que fue el último estudio de Delacroix, hoy convertido en un pequeño museo que lleva el nombre del pintor. Otros artistas la han retratado, Dalí en una litografía muy fea de los 70 y David Hockney en uno de los montajes de polaroids que hacía en los primeros años 80 y que expuso en la sala de La Caixa de Madrid. Aún guardo el catálogo por algún lado, debía ser 1983 y yo despertaba al arte -y a la vida.



La plazoleta se convirtió desde el primer momento en uno de mis rincones favoritos de la ciudad, y eso que no es un lugar que invite necesariamente a quedarse. París destaca sobre todo por su escala, todo el centro es accesible a pie, con edificios de altura limitada, con gran (quizá excesiva) cohesión estilística y constructiva, con un despliegue limitado pero espléndido de zonas verdes y un arbolado y mobiliario urbano envidiables. En Furstenberg todo esto confluye de modo natural, es el típico lugar, no tengo duda, en el que todos decimos que nos gustaría vivir.

Martin Scorsese, en un detalle de gusto exquisito, utilizó la place Furstenberg como escenario de la secuencia final de "The Age of Innocence", la película que basó en la novela del mismo título de Edit Wharton.



Newland Archer, ya mayor, decide no subir a ver a la Condesa Ellen Olenska, su gran amor jamás consumado, a quien renunció más de veinte años antes por May Welland, su esposa legítima y madre de sus hijos. Nunca me ha enloquecido el cine de Scorsese, mi tolerancia hacia historias de mafias italianas ("Are you fucking with me, you fucking motherfucker?") tiene límites. La edad de la inocencia es, con gran diferencia y sin quitarle mérito al resto de su filmografía, la que más me gusta de todas sus películas. Al igual que en "Dangerous liaisons", el trío de protagonistas (Pfeiffer está, espléndida, en ambas) es perfecto. La cinematografía, como la historia, es realmente de otra época. La música de Elmer Bernstein, tan straussiana, entra justo en el momento del flashback, tan sutil. Siempre me pregunto cómo harían volar a las palomas en el momento final, cuando Newland/Daniel se levanta y se aleja caminando de la plaza.

Llevaba tiempo pensando escribir sobre la place Furstenberg, si lo hago ahora es porque en mi último viaje leí Ethan Frome, novela corta y magistral de Edit Wharton, la primera mujer (creo) que ganó un premio Pulitzer hace casi un siglo. Ethan Frome precede a The Age of Innocence y trata del mismo tema: un hombre joven, roto entre sus obligaciones hacia su mujer, enferma y mucho mayor que él, y su amor por la prima de ésta, joven, llena de vida y con una gran promesa de futuro. Ethan pasa del deseo callado a la acción y de ahí a la sumisión y aceptación dócil del orden establecido. Un hombre, al igual que Newland Archer, que elige la convención del matrimonio y la familia tradicional sobre la aventura, el deseo, la vida, el amor.

Recuerdo que cuando vi la película (y leí a renglón seguido la novela que, por cierto, da muchísima hambre, se pasan todos el día dándose unos festines de escándalo) decidí que no me dejaría llevar por las convenciones, sino por el amor, cuando lo encontrase o me encontrase. A punto estuve de equivocarme, pero no lo hice. Opté por el amor, cuando era la opción más difícil, y gané. También decidí que viviría en la place Furstenberg de París y vería crecer las catalpas desde mis ventanas, pero me temo que para eso, casi con total seguridad, tendré que esperar a otra vida.

19 comentarios:

Manuel Sánchez de Nogués dijo...

Sólo he estado una vez en París, me pareció demasiado perfecta desde el punto de vista urbanísticoan con esos bulevares y esas perspectivas de tiralíneas. En cualquieran como nunca me gustó el francés, no me he interesado lo suficiente por esa ciudad y por Francia.
Besos

theodore dijo...

Ciudades paseables. Me pido una!! Te ha quedado un post precioso, para variar. De París a tu corazón pasando por Bernstein, inmejorable. Curiosamente con todo lo que he visto (más de lo que recuerdo, jaja) nunca ví La Edad de la Inocencia, ni la leí. Imperdonable, supongo. Está en mi lista de "debe" junto a ...no sé, Dersu Uzala y los Goonies, por ejemplo. Tampoco he estado en París. Qué malamente.

Besos elíseos.

Breckinridge dijo...

Pues a mí el francés es lo que más me gusta. Pero coincido contigo, Manuel, en que París es demasiado perfecta porque, de hecho, está diseñada con tiralíneas. No voy a volver a contar mi difícil relación (claramente de amor/odio)con Francia y con París, ya lo he hecho, pero lo que merece la pena en mi opinión es dejar a un lado la "grandeur" y adentrarse en la vida cotidiana de la ciudad, por muy parque temático en que se haya convertido.

Gracias Theodore. Hazte raudo con un dvd de la edad de la inocencia (o míratela en YouTube, está en 14 entregas, en HQ). Dersu Uzala... apenas la recuerdo. Los Goonies para mi desgracia la recuerdo muy bien. Y no sé si recomendarte que vayas a París, como escribía hace un segundo es un parque temático (como tantas otras ciudades). El problema de ir por primera vez a una ciudad es que inevitablemente uno se centra en las atracciones turístico-culturales "básicas". En París eso es una rampa mortal porque Notre Dame será (en parte) una de las cumbres del gótico, pero la visita es espeluznante, un auténtico circo. El Louvre, en su parte más visitada, es más Carrefour que museo; el museo d'Orsay, además de parecer un cuarto de baño alicatado hasta el techo (el diseño más feo que he visto nunca) está tan abarrotado que no te dan ganas ni de entrar. El Pompidou se ha quedado algo pasado y paleto, también tiene un punto centro comercial terrorífico. Pero el Jardin du Luxembourg, el Palais Royal, las galerías de arte islámico del Louvre, la victoria de Samotracia y los esclavos de Miguel Ángel, los museos pequeños (Moreau, Cernuschi, Nissim de Camondo), las plazas... hay tanto que disfrutar.

coxis dijo...

Lo mejor es elegir el amor, claro que sí.

Y La edad de la inocencia (criticaron mucho a Nuria Espert que doblaba a Mrs Newman, yo no lo vi para tanto) es una película P R E C I O S A. De las que hay que revisar al menos una vez al año.

París lo conozco desde perspectiva turística, por tanto sí que estuve en los Jardines de Luxemburgo pero no en esta Place Furstenberg que mencionas. Habrá que volver (para quedarse boquiabierto, porque, es muy cierto, París es una ciudad hecha para impresionar al visitante)

Manuel Sánchez de Nogués dijo...

Qué asquerosamente cultos sois todos. Ni he visto la edad de la inocenciaAn ni he leido la novela ni la que le precede....
Yo soy más petardo: O sea, culturita pocva pero aireada :))))

Kisses again

(Espero que se entienda la ironía, que con la literalidad de internet no se sabe)

Breckinridge dijo...

Coxis, el amor es lo que nos hace libres (a ver si theodore, que va por otros derroteros, o quizá no tanto, lee esto, se incendia y me comenta). Siempre hay que elegir el amor. La plaza es una monada, encaja muy bien en el barrio, a mí lo que más me llamó la atención fueron las catalpas, que en esas latitudes no se dan bien; luego me di cuenta de lo preciosísima que es.

Manuel, hay que leer de vez en cuando...

theodore dijo...

¿Elegir Un Jamón, digo, un Amor, no era una cosa con la Julia Robles y Kenny G?

:-P

Incendiary Kisses

Breckinridge dijo...

Theodore, me has fastidiado una entrada de la serie lo peor de todo que pensaba dedicarle al innombrable saofonista soprano de pelo frito cerillazo...

Pero te agradezco infinito que comentes de nuevo, aunque sólo sea para contribuir a que el post que he escrito con más cariño (y úno de los que más satisfecho me ha dejado) llegue a los 10 comentarios. ¿Gianina Facio? 20 comentarios en 6 horas. ¿Edith Wharton? 2 en 24 (uno de ellos tuyo, por supuesto). Y yo que pensaba que mi público, que tanto me quiere, estaba preparado para mi salto al bloguerismo culto de campanillas. Pues no: chochi, cutre-trash y carnaza, eso es lo que se espera de Breckinridge. Ya me lo decía Stanwyck (se la ha tragado la tierra, por cierto), qué espero si me he puesto el nombre de una trans...

The Aloofness dijo...

Aunque conozco otras partes de Francia, siempre al sur de sus dos costas, Par´is nunca me ha llamado mucho la atenci´on prioritaria. Supongo que tener varios grados de atenci´on deja en lista de espera a ciudades como esta, Ibiza, Santiago de Compostela, Lisboa y Dubrovnic, por citar algunas.

Hay dos turismos que no soporto hacer, el de masas "lowcost" y el de masas "newrich". Uno por el evidente olor a cerveza y la constante visi´on de tripas cerveceras hooligans y otro por la impl´icita culturalidad y el estudio pormenorizado de esos pequeños libros editados por el Pais Aguilar que pretender ser guias alternativas. Para eso me pongo el canal Viajar y me ahorro una pasta.

Supongo que Paris adem´as ha ca´ido v´ictima de mi aprensi´on por el chovinismo de sus habitantes. Me provoca tanto dolor de est´omago pensar en rodearme de tanta burgues´ia con complejo de inferioridad paletera de campaña normanda que directamente el inter´es por esa hermosa ciudad desciende hasta perderser por completo. Con haber vivido en Barcelona tres ya he tenido suficiente cultura y plan urban´istico de tiral´ineas en mi men´u diario para unas cuantas d´ecadas.

De las anotaciones filmogr´aficas que podr´ia decir? Pues que la edad y su inocencia me parece bonita pero no como para una masclet´a. Recuerdo aquella ´epoca llena de t´itulos de ´epoca (valga la redundundancias, como dir´ia Paca Carmona) en las carteleras españolas, y recuerdo el daño que todav´ia arrastran algunos como la Bohan-Carter...

Los Goonies la he visto y revisto mucho, pero teniendo en cuenta que soy del 76 supongo que significar´a algo que dista muchas leguas de lo que significa para usted. De hecho la sigo viendo.

Elegir al amor siempre, tirarse a la piscina siempre. Sentido pr´actico ante el posible fracaso siempre. Miedos, nunca.

Breckinridge dijo...

The Aloofness, qué bien me caes. Perdona que lo diga así, pero es que es cierto. Y gracias por pasarte y comentar.

París y Barcelona tienen el mismo problema del complejod e superioridad/inferioridad de sus habitantes, son en realidad muy parecidas. A mí ambas me encantan... hasta que estoy ahí. Eso sí, a Lisboa tienes que ir, y pronto, que va a cambiar. Te sorprendería lo mucho que se parece a Estambuel. Ambas son, junto a Nueva York, Hong Kong y Turín (the odd one out) mis ciudades favoritas.

Qué de acuerdo estoy contigo en lo del lowcost y el newrich (lo peor: los lugares "unspoilt", "off the beaten track")...

El amor, la piscina, los riesgos calculados, siempre.

theodore dijo...

Es que Aloofness es lo más.

Yo en realidad pasaba para hacer una reverencia, agradecer lo que has escrito antes, y decirte que si no comento más es porque no me gusta ponerme pesado, pero sin duda, si hay un blog que despierta al comentarista que hay en mí, es este. Creo que se nota. Y yo encantado.

Si ya lo decía la copla:
Por tí contaría la arena del mar, por tí yo sería capaz de comentar.

;-)
Besos

Breckinridge dijo...

Eres un encanto Theodojandro, muchas gracias. Soy caprichoso y necesito muchos mimos, en eso, como en tantas otars cosas, no he crecido nada de nada. Ponte todo lo pesado que quieras, que yo haré lo mismo.

Besos

Anónimo dijo...

Se nota que la entrada está super currada. Son silencios reverentes, no indiferentes...
Notorious

Breckinridge dijo...

Gracias, darling Notorious. See you soon!

polo dijo...

Creo que, en general, se abusa de dos palabras que son bonito y precioso. Estoy un poco harto de leerlas y escucharlas.

Lo que ocurre es que con un texto como este de la place Furstenberg, por lo menos, hay que utilizar la segunda de ellas. Enhorabuena.

Las veces que he estado en París no ayudan a apreciarla demasiado:

1ª) durmiendo en una estación de tren [¿habrá un idioma capaz de inventarse uan maravilla como chemin de fer? Es que es el más bonito (ups!) de todos], durmiendo, digo, en un monstruoso viaje en autobús de Londres a Ex-paña a mis veinte añitos, rodeado de yonquis y vagabundos

2ª) viaje de fin de curso acompañando a alumnos: una noche nada más con visita a Torre Infiel y Sacre Coeur

3ª) otro viaje de fin de curso acompañando a alumnos 18 años más tarde: varias noches con estudiantes sin dormir

Pero ha sido suficiente para querer (a) París. Es cierto que, estilística y arquitectónicamente, la ciudad es muy samey, pero, en este caso, ¡viva la armonía y el buen gusto!

Y, en cuanto a The Age of Innocence, también es mi favorita de Scorsese. Las de mafiosos están bien sin ser mi género preferido; la última que hizo tipo thriller me aburrió soberanamente. Perdón.

Por desgracia, no identifico la plaza, pero dan muchísimas ganas de sentarse en ella.

Y qué razón tienes aludiendo a la invasión privatizadora de terrazas de bares y restaurantes. Mueren las aceras asfixiadas, y los espacios libres pasan a ser tomados por los dineros. Así es.

Jose dijo...

Hace unos meses andaba yo por esa plaza. Y lo contaba en mi blog:

lunes 13 de abril de 2009:
Continúan los curiosos azares. La tarde de hoy, andando a lo flâneur por París, ha estado llena. Por la mañana he caminado por la rue Jacob, por la place de Furstenberg, por la rue Bonaparte, por la rue de Saint-Benoît, donde vivía esos años en que vivió en París, todas esas calles suyas de las que ando yo ahora haciendo el recorrido.

Voilá:
http://afinidades-electivas.blogspot.com/2009/04/recorrido-vilamatas2.html

Breckinridge dijo...

Polo, yo creo que haber hecho esos viajes cortos/de trabajo a París te permiten volver a disfrutar de la ciudad habiéndote "quitado de encima" las principales atracciones turísticas. Lo mejor de las ciudades es perderse en ellas, vagar sin rumbo. ¿Que te pierdes la joya suprema del románico? pues mala suerte, ya lo verás en un libro, en internet o en la siguiente visita.

José, mil gracias, ya sé que estás en etapa parisina, que te envidio. te he puesto en el blogroll, no quejarsen.

Maria dijo...

Me gusta mucho el cine y lo que me permite conocer (músicas, lugares, costumbres).
Vi La Edad de la Inocencia varias veces; y guardé en mi agenda de viaje esta plaza para cuando fuera a París (junto con muchos otras locaciones en la ciudad).
Me costó encontrarla... Llegué casi con la caída del sol. Y me auto-felicité por no haber abandonado la búsqueda.
Fue uno de los lugares que más me gustaron de la ciudad; quizás el que más... Un poco exagerado, puede ser. Pero es que para mí esa rotonda me abrazaba, la película estaba filmándose... Aunque efectivamente el banco de Newland ya no estaba.
Definitivamente siempre elegiré los rincones parisinos, por encima de esas espectaculares obras de arte que atraviesan la ciudad. Inclusive la Torre.

Squirrel dijo...

Muchas gracias María, soy el autor del blog. Es una plaza maravillosa. Yo viví en París hace ahora 30 años y cuando la descubrí, de casualidad en un paseo, me enamoré perdidamente de ella. La secuencia de la película es una maravilla, todo encaja. Lo mejor de París son estos pequeños rincones, como bien dices. Cada uno tenemos nuestro favorito, y la Place Furstenberg es el mío. Gracias por pasarte y por el mensaje!