sábado, 25 de julio de 2009

En Nueva York (de nuevo)


Mucho trabajo, demasiado. Casi no me da tiempo a nada esta vez. Notorious y su chico me llevan a cenar a Harlem. Veo antes a sus niñas. Me cuentan historias de su verano, rápidas de mente y pizpiretas, fieles a su genialidad habitual. El taxi nos lleva junto al viaducto de las vías de trenes, en la parte alta de Park Avenue. Vamos a un restaurante marroquí. Cenamos pastilla, couscous (tiro la carne al suelo, soy un desastre) y kebab de cordero. Riquísimo. Y New York Cheesecake. En la calle, familias enteras sentadas en sillas que han sacado a la acera. Parece Bravo Murillo.

El otro momento de tranquilidad que me deja el trabajo me lleva a la librería Argosy. No me puedo creer que no la citase en mi lista de librerías favoritas en aquella entrada lejana de este blog. Un neoyorquino viejo me dice que el negocio tiene los días contados. Ocupa un edificio entero en una zona comercial de primera línea. A veinte metros de Bloomingdale's. Aquí compré una primera edición de Los Siete Pilares de la Sadiburía. Hace 15 años. Hace mucho menos le compré a mi chico una primera edición de "The Changing Light at Sandover". Primera y quizá última edición. En los 80 el mundo no estaba listo para una épica esotérica y apocalíptica, supuestamente dictada por espíritus a lo largo de varias décadas. James Merrill es un poeta injustamente olvidado. Quizá por ser un niño rico en un mundo de bohemios. Quizá por rimar sus versos a finales del siglo XX.

Y en Argosy acontece. Suena el teléfono. Es la llamada que ya no esperaba y que acontece aquí, en un lugar en el que me siento seguro, cuando me encuentro mirando grabados (a diez dólares) de retratos de generales ingleses olvidados y fotografías autografiadas de estrellas fugaces de Hollywood, tan fugaces que nadie, realmente nadie, las recuerda, o de jugadores de los Nicks y los Yankees de los años 60 y 70. En la sala principal de la librería, forrada de madera y verde oscuro, donde uno se siente tan a gusto, casi como en casa, suena el absurdo tono de mi teléfono y reconozco el número que llama. La voz del otro lado me da la noticia: todo cambia a partir de septiembre. Cambio de trabajo, de escenario, de hemisferio, de vida. No me pongo a dar saltos porque no me parece oportuno, aunque estoy seguro de que las maravillosas y cultísimas dependientas de Argosy no habrían puesto mayores pegas. Llamo de inmediato a mi chico y se lo cuento. Sé que comparte mi entusiasmo aunque no lo exprese. Al fin y al cabo, es inglés.

Empieza el cambio.

21 comentarios:

The Aloofness dijo...

Nueva York me recuerda un viaje incompleto. No llegamos a Nueva York por motivos de salud. Nos preferimos quedar, mi actual esposo y yo, en casa, en Montréal, demasiada fiebre para viajar.

Ya me encargaré de buscar esa librería cuando vayamos por allí. Seguramente pueda visitarla muchas veces si de aqui a unos meses nos mudamos a tierras Canadienses vecinas a NYC.

Reconozco el sentimiento que produce el olorcillo de las viejas librerías. Desde que era un enano me ha fascinado. La sensación de silencio, el perfume de la tinta sobre las hojas viejas, los sonidos tan de papel.

Espero que no la cierren tan pronto como vaticinan. Uno que es mu egoísta.

Breckinridge dijo...

Allofness, a mí me encantan las librerías, no sé si has leído una entrada antigua a lq ue he puesto un enlace, ahí describo otra slibrerías favoritas un poco en todas partes, y muy especialmente en NY. Si os mudáis a América del Norte, ya seremos dos parejas en marcha hacia allá.

Y yo también espero que no cierren Argosy pronto, sería una lástima.

Manuel Sánchez de Nogués dijo...

Acabo de ver en Informe Semanal un reportaje sobre el libro electrónico y me da la impresión de que a las librerías les va a pasar lo que a las tiendas de discos hace diez o quince años. Y dentro de diez o quince años, hasta las postales de estrellas olvidadas de Hollywood (las "¿olvidadas?" ochenteras de las que tan certeramente escribes) serán archivos digitales: una foto de gianina facio será puro código binario...

¿Alguien recuerda el placer de ir a comprar un LP a la tienda de discos, quitarle el celofán, leer los encartes, ver las fotos y ponerlo en el tocadiscos? Yo sí, pero no lo echo de menos.

Besos

Polo dijo...

Me acuerdo de tu entrada sobre librería y que fui apuntando los nombres de las que recomendabas para guardarlos en las correspondientes carpetas de viajes...

Así, que, cuando vuelva a Nueva York dentro de (me temo) bastantes años, visitaré esa de la que hablas ahora. Espero que siga viva a pesar de los vaticinios del Manuel Sánchez de Nogués.

Buen escenario para recibir una noticia, que espero que sea buena al final.

Me acuerdo de la librería más chula en la que he estado en lo que llevamos de año: la inmensa booksamillion, en Houston, TX (con perdón del namedropping.

En bookamillion (ver su web), la dependienta de rasgos orientales me dice, muy entusiasmada, que, al día siguiente, hay un concierto buenísimo de blues en un local junto a la librería. Que no falte, que estará fenomenal.

Yo, solo en la hugeness de Houston, le pregunto: "¿Y tú vas a ir?". Su respuesta: "I can´t. Gotta go to church. Verídico.
Y muy all-American.

theodore dijo...

Genial la "preparación" del escenario hasta la llegada de la noticia. Totalmente una escena de película. Enhorabuena por el cambio, porque parece que era bien deseado. Pastilla es pastela, tal vez?

El mundo es mejor gracias al NY cheesecake.

Qué bonito todo. Besotes.

coxis dijo...

Un sitio estupendo para recibir una noticia espectacular por lo que se trasluce.

Enhorabuena y que el cambio no te aleje de los que te leemos y apreciamos.

Buen domingo.

Breckinridge dijo...

Manuel, es curioso, ayer por la mañana mi hermano y yo estuvimos hablando del libro digital y al final coincidimos (raro, nunca estamos de acuerdo en nada) en que los libros de papel no desaparecerán. El libro electrónico es de lo mejor, sobre todo cuando estás investigando/buscando referencias. Tengo pensado incorporarlo pronto a mi trabajo. Pero el placer de tocar el papel, de olerlo (como decía Aloofness), de guardar el volumen en una estantería una vez terminado... Mi sobrina de 16 años se ha puesto a hora a comprar vinilos de segunda mano. No sé, no soy tan pesimista.

Polo, ¿le estabas tirando los tejos a la dependienta oriental en Houston? Es un momento como muy Sophia Coppola. Creo que Booksamillion es una cadena, me suena haberla visto en algún lado. Ojo, que no tengo absolutamente nada en contra de las cadenas de librerías, al contrario. Aún lamento la desaparición de Crisol que, aunque fueron degenerando un poco con el tiempo, eran un muy buen ejemplo de cadena bien organizada y de tiendas con buen diseño.

Gracias Theodore. El martes se reconfirma todo, con plazos y tal. Y sí, era bastante deseado aunque siempre estoy contento donde estoy. Es que NY es tan cinematográfico que uno se pone en plan peliculero ahsta escribiendo..., pero lo cuento como ocurrió. Y sí, Pastilla es Pastela, pero la primera acepción tiene un punto canalla que me gusta. Además de más correcta en traducción literal fonética, pues en árabe no hay "e". Que yo no soy filólogo como la Notorious, pero he estudiado árabe. Por cierto, la pastela/pastilla estaba riquísima. Y el camarero marroquí también.

Breckinridge dijo...

Ay, coxis! Que se han cruzado nuestros comentarios. Gracias, gracias. Nada del mundo me separaría de mis queridísimos lectores. Es curioso, amigos (de los que conozco en carne y hueso) que leen este blog pero no comentan me preguntan ¿y quién es ese coxis? ¿y el polo? ¿ese theodore, lo conoces? Y contesto que no os conozco, que sólo sé datos sueltos que uno va deduciendo de lo que escribís, de los comentarios propias y ajenos, de lo que trasluce. Y sin embargo, ya lo mejor es porque estoy mayor, es domingo por la mañana o me entra pena de que me voy dentro de un par de meses, os siento muy cercanos, muy amigos sin conocernos. Es la magia de internet. Aunque suene cursi. Si hay algo a lo que no voy a renunciar es a este blog y a la red de amigos que he creado alrededor. Me encanta, me relaja, me gusta muchísimo.

Gracias de veras y un beso fuerte.

Breckinridge dijo...

Theodore, por cierto, se me olvidaba-dabadá:

- El NY cheesecake es lo mejor. El guapo camarero nos ofreció opciones de postre marroquí y saltamos los tres al unísno (y eso que N y chico son neoyorquinos): "NY cheesecake".
- Me dejas el mensaje a las 3:48 a.m. Cuanta disolución...

Manuel Sánchez de Nogués dijo...

Breckin, se me olvidaba decirte que congratulations. Y volviendo al tema del libro electrónico, supongo que nuestra generación no olvidará el papel, pero las que vienen detrás y sobre todo aquellas que dejen de tener libros de texto en papel para tenerlos en formato electrónico, seguro que no lo echarán de menos y pensarán que éramos unos salvajes que cortábamos árboles para poder leer. Tal vez me esté equivocando, pero es uno de los cambios fundamentales tras la imprenta porque cambia el formato en el que se transmite el conocimiento.

Besos y abrazos desde el otro lado del estrecho.

Manuel Sánchez de Nogués dijo...

Ah, pastila/pastela sería bastela/bastila, porque en árabe no existe la letra y el fonema p. Y igual que nosotros rotamos las silbantes (veáse entrada de breckinridge al respecto), los árabes rotan las vocales: e por i, i por e, o por u, u por o... Y así, dicen siviya (Sevilla) , perejel (perejil)o bocoronis (boquerones).... Y no me lo estoy inventando.

Breckinridge dijo...

Cuánta razón tienes, "Banuel", que en árabe todo acaba tebiendo una "b" por algún lado. Asín que se queda en ¿"Bastilla"? ¿Como en el 14 de julio?... Lo de bocoronis es buenísimo. A mí lo que más me impresionó de cuando estudié árabe fue la palabra "fulan", que le escuchaba decir por aquí y por allá a mi primer profesor. Le pregunté qué significaba y me dijo que "un señor cualquiera, que pasa por la calle, cuyo nombre no conoces". Casi me quedo helado, aunque le pregunté si existía "Mengan" y me miró en plan "éste estça p'allá".

Whatever. La bastilla estaba riquísima en todo caso.

Manuel Sánchez de Nogués dijo...

Lo de bocoronis lo vi además por escrito. Al igual que trisista (electricista) y serameca (cerámica), ti lo joro por dio, habibi

coxis dijo...

ay qué hermoso eres! De cursi nada de nada.

Revision del Interior dijo...

Enorabuena, por el nuevo reto, espero que no te alejes de la blogosfera ¿Que vamos a hacer nosostros sin nuestro mejor comentarista? ... je je, por otro lado se aleja la posibilidad de cruzarnos por Madrid y que te podamos reconocer entre la multitud.

Con referencia al libro electronico, estoy contigo que estara bien para consultar datos y bibliografia, pero el libro fisico creo que no va a desaparecer, que vamos a hacer esas tardes que te apetece meterte en una libreria a hojear libros, mirar lo nuevo que ha salido, lo que andabas buscando..

El ir a comprar un libro implicar muchos sentidos, una experiencia de compra con lo que el formato digital no puede competir.

Saludos

Pandora dijo...

Breck, cómo me alegro de la noticia X. Y me encanta nuestra vida que permite que en un segundo, mientras ojeando ( y en este caso sin h, por si hay por ahí algún listo) libros tranquilamente, tu vida cambie radicalmente...
Y la desaparición del libro físico se lleva pregonando ya como 13 años (lo que en nuestra época es mogollón) y cada vez se publican más...

Breckinridge dijo...

Revisión del Interior, mil gracias por pasaros! No preosuparsen 8que hubiera dicho Lola Flores), que seguiré comentando y desde los USA os enviaré novedades de diseño que vea por allá. Estoy pensando en hacer una fiesta bloguera de despedida e invitaros a todos, a quienes no conozco, para vernos la cara antes de irme. Sería antropofreak total.

Pandora, qué bien que has vuelto!! Pues sí, la vida te da sorpresas, en esta ocasión es buena buenísima.

Y para ambos: el libro impreso no va a desaparecer, además, ahora hay mucho reciclado y los bosques no peligran por eso. Prueba de que no va a desparecer: uno de los blogs que está en mis recomendados es The Sartorialis, hecho por un fotógrafo que le hace fotos a gente por la calle. HA firmado un deal y lo ha convertido en libro. El blog noc reo que le dé mucho dinero, el libro (que me pienso comprar), sí.

A veces me propongo convertir este blog en un libro. ¿Lo compraría alguien?

Anónimo dijo...

Querido Breck, enhorabuena por tu mudanza americana. Pero por un lado, qué rabia, oyes, ahora que te sentíamos cercana, castiza y con mil resabios capitalinos. Aún así me alegro de ese cambio si dices que es para bien...aunque también te digo que si nos hubieras comunicado que te mudabas a La Gineta (Albacete), Jabalí Nuevo (Murcia) o a La Villa de don Fadrique (Toledo) me hubiera parecido igual de fascinante. Con el paso del tiempo he fraguado una pequeña teoría por la cual llegué a la conclusión de que vivas donde vivas, lo importante no es el sitio en sí, sino como te lo montes tú interiormente. Esto, que parece de perogrullo y un poquito de la revista Integral, cada vez lo tengo más claro. Sobre todo, a la vista del hartazgo existencial que me provocan a veces las ciudades grandes, compitiendo todas por ser las más modernas, las que tienen más edificios emblemáticos y más Pritzkers, las más de la escena nocturna, la música, la danza, el arte moderno....Sólo una pequeña reflexión: ¿No os provoca a veces todo esto un estrés brutal por esa manía (muy de marica moderna por cierto) de querer abarcarlo todo, de querer saber de todo y de estar lo más in posible, a riesgo de parecer desfasadas y perecer en las garras de las marisabidillas? Pues mirad, cada vez estoy más hasta los bemoles de todo y la verdad, veo a esas abuelitas de la Alpujarras, tan monas, cultivando cebollinos y ajenas a todo los superfluo, con su pequeñas bibblioteca, su perro y sus paseos por el monte...y sin saber quien es Zaha Hadid o Bernhard Willhelm. Ay, perdonad, se me ha ido la reflexión y el pensamiento en voz alta y me pierdo. Que nada, oyes, que te deseo lo mejor y espero que hagas ese meeting bloguero...

Por cierto, yo marcho de vacaciones (por fin!) el próximo sábado día 1. Para los que quieran me podrán encontrar en una masía del Baix Ampurdà que se llama Prado Rebelde (guglead, guglead, malditos, muy cerquita de Pals. Me marcaré un Cadaqués, Peratallada, Begur, en fin, toda la zona, de cala en cala y despelotada. Y después hacia el Pirineo y de bajada por el Monasterio de Piedra. Una road movie total de amigas. Quien quiera que se apunte. Lo digo en serio.

Besos de verano a todas.

Diana nada a Kroll

Breckinridge dijo...

Diana!! Se te echaba mucho de menos, mil gracias por pasarte de nuevo.

No puedo estar más de acuerdo contigo respecto al hartazgo con los Pritzkers y la obsesión (muy marica pero que se ha extendido a heterolandia) de querer abarcarlo y saberlo todo y ser lo más moderno. Es insoportable. Tengo muy claro que mi mundo es el que tengo en mi cabecita y el que me monto con mi chico, estemos en Madrid, en Iowa o en Guinea-Bissau. Estoy empezando a pensar que las únicas ciudades grandes que de verdad me gustan son las del tercer mundo.

Lo del party-meeting bloguero lo estoy meditando muy seriamente. Espero que me dé tiempo, que todo esto del traslado puede ir muy rápido me temo.

Y cómo me gusta lo de Prado Rebelde. Es algo así como "Pasión de Gavilanes" meets "The Love Boat". Yo lo habría llamado "Tacón Amargo" (a ver quién pilla la cita, coxis fijo). Y encima te organizan visitas a Petardallada, quiero decir Peretallada. Me apuntaría total, pero tenemos cita en Ibiza. Que previsibles somos, ¿verdad?

Que súper-happy holidays!

Pandora dijo...

Diana, te veo muy zen.
Comparto la esencia de lo que dices, pero la abuelita con el cebollino como que no es lo mío. Eso, que suena muy bucólico, implica además tremendas dosis de cotilleo; en los pueblos todo el mundo controla a todo el mundo. Lo sublime de las grandes ciudades es el anonimato, para bien y para mal...
Una vez dije, y lo mantengo, aunque no lo cumpla (does it make sense?), que nunca viviría en una ciudad que no tuviera VIPS. Para mi VIPS es el colmo de la civilización: poder comprar un libro a las 2 de la madrugada tomándote un cortado. Sobre todo, porque ya nadie toma café a partir de las 6 de la tarde.

Breckinridge dijo...

Pandora, tú y yo somos los mejores clientes que vIPS haya tenido jamás. La verdad es que ahora yo apenas voy, más que nada porque la mayoría son sólo cafetería y esa parte me interesa menos. Pero en cuanto llego a uno con revistería-librería, me tiro toda la tarde.