miércoles, 1 de abril de 2009

Han vuelto

No sé cómo se desenvuelven otros blogueros a la hora de enfrentarse con una entrada nueva y una pantalla en blanco. Yo generalmente tengo varias cosillas empezadas, muchas ideas, algunas escritas en un cuadernillo que llevo siempre conmigo. La de hoy es una que tengo en el tintero desde hace tiempo.

Es absurdo, pero por mucho que tenga claras las ideas y haya escrito ya parte, me cuesta empezar una entrada nueva después de la anterior, que ha generado tanto comentario. Es como si tuviese ganas por un lado de intentar repetir el ¿éxito? y por otro de hacer algo completamente diferente para incluir un elemento de sorpresa. En fin. Lo postearé tal como me salga.

Stanwyck y yo, que somos muy pesaditos, llevamos muchos años ya, demasiados, abonados a la teoría de La Prohibida de que los años 80 no han vuelto, que en realidad estamos en un revival permanente del final de los 70. Pero me temo que esa teoría ya no se tiene en pie. Han vuelto. With a vengeance.



Esas lindas imágenes corresponden a la colección otoño-invierno 2009 presentada por Marc Jacobs hace unas semanas en Nueva York. Como se puede comprobar, han reaparecido hasta las hombreras y los pelos cardados (Chantal, ¡pionera!), que en el fondo es lo que quedaba por volver. Cuando vivía en Londres, allá por el cambio de siglo, empezaron a verse de nuevo chicas con calentadores a lo Flashdance. Qué simpáticas. Luego empezaron a aparecer los cortes de pelo a hachazos y los chicos con coletillas de cuatro pelos a lo Miguél Bosé en su etapa posmoderna. Qué bonito. Después vinieron los pantalones pitilllo y los vaqueros con agujeros (mi idolatrado Jermaine Stewart tenía una canción bestial, "Holes in my jeans"; era 1987). En los últimos dos años han reaparecido, con furor, los leggings. Yo no entiendo como las mujeres pueden pensar que les queda bien algo tan espantoso que lo único que hace es poner en evidencia todos sus defectos, además de marcar "camel toe". Ellas sabrán. Y ahora, drapeados, hombreras y pelo cardado.



Las chicas de la colección de Nicolas Ghesquière para Balenciaga al menos no se han cardado el pelo, pero hombreras y drapeados sí que se han marcado. Tiene gracia, vi esta foto de la colección de Balenciaga el día después de haber visitado la exposición en el Prado (muy recomendable, por cierto) de arte pre-rafaelista del Museo Ponce de León de Puerto Rico. Todo eran drapeados, los de Burne Jones y los de Lord Leighton. Como también los de las esculturas clásicas de la otra exposición del museo, todavía más recomendable, de los fondos del museo Albertinum de Dresde y los propios fondos escultóricos, fabulosos y no muy conocidos, del Prado.

Siempre he pensado que las modas que vuelven son las más feas. Quizá sea porque hay una moda clásica y más bonita, de mínimas variaciones, que siempre está ahí y nunca cambia. A mí me fascina la moda, como me fascinan las décadas y nuestra tendencia innata a compartimentalizarlo todo. Sigo las colecciones con absoluta fruición, sobre todo las de mujer, claro, que las de hombre son siempre cosas imponibles para chicos anoréxicos y muy maricones de 15 años. Me gusta sobre todo esa mezcla de creatividad con fecha de caducidad de origen. Lo que vale hoy ya no valdrá en seis meses. Debe ser tremendo trabajar con tanta presión, sabiendo que lo que haces ahora no valdrá nada en poquísimo tiempo y con la presión de toda una industria que no va a perdonar que no hayas sabido captar el "zeitgeist", lo que te pide la calle, la señora de la Moraleja y la cajera del Sepu a quienes, en el fondo, les gusta lo mismo. Ahí está la clave, en gustar a todas.

A pesar de esta fugacidad creativa tan extraordinaria, identificamos décadas con corrientes de moda concretas. Pero no tengo duda de que las hombreras que vuelvan (y no es que vuelvan, es que nunca se han ido del todo) ya no serán lo mismo. Los leggings ahora se llevan con faldita por encima. Los pantalones pitillo no son tan kale borroka como lo eran en los 80. Bueno no sé, me siguen pareciendo horribles, quizá porque mis muslos son los pilares de la patria y no me los puedo permitir.

Y sigo sin encontrar los mocasines granates con borlas. Voy a hacerle una foto a la caja vacía (y llena de polvo) para que veáis que algo queda. Pero los debí tirar en un momento de lucidez y de triunfo del capitalismo. Total. (Qué palabra tan Patty Diphusa, ¿verdad? Es que en el fondo los 80 son lo mejor).

6 comentarios:

theodore dijo...

Yo nunca me he interesado por la moda, así que poco tengo que decir sobre esto. Lo que me intriga es saber si quien se pone una recreación chic de algo que ya en su momento era horrendo está pensando que lleva algo horrendo con un toque chic, o como se acaba de poner de moda, le parece total y lo más superideal hasta la próxima temporada...no sé si me explico :-)

¿Qué pensará Morgan Fairchild?

Stanwyck dijo...

Total.
Me ha encantado la entrada, como no podía ser de otro modo. Si es así como te salen "al natural", no les des muchas más vueltas.
Te ha salido tan 80s, que hasta haces una referencia oblicua al "morir de éxito" de Felipe González, que es una de las bases ideológicas de los 80 -and beyond- en España.
Es posible que nuestra obsesión por los 80 venga de que, en esos años, éramos tan jóvenes que ni nos dábamos cuenta.
Es curioso que ya no sólo cada cual recuerda cosas distintas de entonces -o de cualquier otra época-, sino que solemos coger un par de ideas y referentes estéticos de entonces y los aplicamos al conjunto, aunque se trataran de ideas y referentes de un momento muy preciso.
A mi del paso de las modas, me sorprende el proceso mental colectivo que hace que lo que un año es "lo más", un par de años después sea "lo peor" y objeto de ridículo (el ejemplo que me viene a la cabeza son los pantalones de campana: será que en los 80, recordando que de pequño tuve alguno -evidentemente-, me daba tanta vergüenza que los denostaba como la que más. Cosas de adolescentes).
Habrá que esperar a que lleguen a la calle y sacar una teoría sociológica de salón para explicar qué significan en una época de crisis.
También han vuelto, después de unos 3 años de insistencia de los modistas, los pantalones de talle alto: esta temporada -y en las próximas- no eres nadie si no tienes unos 501.
Comparto la duda de theodore: ¿Qué pensará Morgan Fairchild?

Breckinridge dijo...

Morgan Fairchild trasciende los 80, y cómo. Id a su página web y miradla y admiradla, es de impresión.

Es inevitable que las modas tengan fecha de caducidad, lo interesante es que luego las décadas se adueñan de ellas. Cuando regresan, las modas vuelven algo moderadas, por eso no creo que regresen los nikis con hombreras. Chaquetas y abrigos, sí. Blusas y nikis, no.

Stanwyck, hace 2 años me compré unos 501 en NY. Ya sabes que no soy muy de vaqueros. Pero no es que sea un adelantado, es que tampoco me compraría otro tipo de vaqueros...

Stanwyck dijo...

¿Qué dijo la señora detrás de vosotros en el cine, viendo "Los Abrazos Rotos"?

Breckinridge dijo...

jaj

Breckinridge dijo...

jajajaja. Paciencia.... ¿te gustó?