martes, 7 de abril de 2009

Devoción por el sistema decimal

A mi chico le encanta contar una anécdota de Borges. Hallábase, al parecer, el escritor (ya mayor) en el funeral de una conocida cuando se le acercó una señora, muy compungida, quien le expresó su pena tanto por la muerte de la finada como porque ésta había fallecido con 99 años, pocos meses antes de haber cumplido 100. Borges, de nuevo al parecer, le contestó: “Veo que es Usted, señora, devota del sistema decimal”.

Como mi chico es inglés, aunque no es necesariamente devoto del sistema imperial, pesa las verduras en libras, mide la cerveza y la leche por pintas, se mide a sí mismo en pies y pulgadas, tenemos una báscula en el baño que nos pesa en arrobas (cuando paso de 12, mal asunto) y le encanta recordarme cuantos peniques hay en un chelín y cuantos chelines en una libra, de lo que yo jamás me acuerdo ni falta que hace. Es todo muy divertido por lo absurdo que parece cuando estamos encadenados al sistema decimal de imposición napoleónica. Pero todo tiene su sentido: un hombre empieza a ser alto cuando mide seis pies. Pesar doce arrobas para seis pies de altura (que son las medidas por donde yo ando) parece tener casi más sentido que pesar 76 kilos para 183 centímetros (los que me conocéis: si no os creéis que mido 1,83, os enseño la cartilla de la mili; ¿que he menguado en los últimos 28 años?, quizá. Suena a excusatio non petita total, y es verdad, yo tampoco me lo creo).

¿Qué por qué cuento todo esto? Porque ésta es la entrada número 100 de este blog.

Creedme, jamás pensé que llegaría a tanto. Me sigo divirtiendo escribiéndolo tanto como al principio. Bueno no, me divierto mucho más ahora, porque estoy más suelto y me encuentro más libre. Cuanto menos me repienso las entradas, más comentarios tengo. También es cierto que trescientos gramos de Morgan Fairchild y cuarto y mitad de lo peor de todo hacen maravillas para los “ratings”. Por cierto, cuarto y mitad, que tanto se acerca a una libra, ¿cuenta como medida decimal?

Todo esto me hace pensar también en Stanwyck y Notorious, ambos de mi corazón, a quienes dedico esta entrada pues ven cómo este año el sistema decimal les hace pasar algún pequeño rato de incertidumbre, angustia, mal rollo o al menos pérdida de tiempo. Es sólo una cifra. En cuanto la pasas, te olvidas de ella. Por cierto, Polo celebraba hace poco su entrada número cincuenta, también va esto por él.

Me encantaría prometer 100 entradas más, pero del mismo modo que no pensé llegar hasta aquí, y eso que aún me quedan 5 meses para cumplir dos años en la faena, no estoy seguro de ser capaz de escribir otras tantas. Además ya llevo dos pájaras, que son inevitables, y alguna más caerá. Escribiré mientras me divierta y mientras tú, lector, mi semejante, mi hermano, sigas entreteniéndote aunque sólo sea un poquito.

Os dejo para festejar el aniversario con mi alter ego, Myra Breckinridge. Bueno, os dejo con los títulos de crédito de la película, que es mala en igual medida que la novela de Gore Vidal es buena. Pero mala o no, cuenta con Raquel Welch y sus piernas en plenitud, Mae West en decadencia y Farrah, jovencísima, en su primer papel. Y con Rex Reed como Myron, tan guapo él. Pocas cosas tan “camp” como esta película se encuentran, haceos con ella. Los títulos de crédito, al son de Shirley Temple, son un buen ejemplo. Yo creo que el camp, junto a la música disco, es en el fondo lo que más me gusta. Pero dejo el camp para otra entrada post-centenario, que debería escribir al alirón con Stanwyck (¿te apuntas, Darling?). Feliz pascua a todos.

6 comentarios:

Notorious dijo...

¡Gracias por la dedicatoria! Estreno comentario, se nota que la entrada era para mí (bueno, media).

Yo odio el sistema éste de las onzas, las pulgadas y las cups, ahora que lo sufro. Me he hecho el firme propósito de no aprendérmelo, en una especie de rebeldía de la que por supuesto sólo soy consciente yo. Es una actitud un poco de abuelete, tanto por lo cascarrabias como porque indica ciertas dificultades de adaptación... espero que no tenga que ver con cumplir años.

En cuanto a la nueva década, una vez sopladas las velitas, he llegado a la conclusión de que no es para tanto. Un super regalo como el que me cayó también ayuda bastante, para qué negarlo... Por un lado cumplir 40 da vértigo, no se me quita de la cabeza la frase de Dante... pero por otro, como dijo una persona muy inteligente, muchas veces los mejores temas - no forzosamente los más populares- están en la cara B...

theodore dijo...

Felicidades por tan bello número!!!

a) Creo que hablo en nombre de todos cuando digo que ....necesitamos una entrada sobre el camp pero YA!!

b) De todas las estrellas del paseo, se para en Ann Miller y en Veronica Lake. Creo que eso define el espíritu perfectamente.

c) Raquel Welch fue un regalo de la naturaleza. No ha caido en el horror de Dunawaye o Lange, pero es como una versión Tussaud de sí misma.

d) Si Mae West tenía 400 años en esa película, Edith Head debía tener 450!! Vaya par de tías lobas :-D

e) Estoy seguro total de que hablo en nombre de todos cuando digo que te disfrutamos mucho y mucho más, yo lamento haber descubierto este estupendo blog algo tarde, pero desde el primer momento fui fiel seguidor, aunque tardé en empezar a dejar comentarios. Y ahora tengo que controlarme porque parezco una cibercotorra (En realidad lo que pretendía era salir en el título de una de tus entradas, y no paré hasta conseguirlo. Tenía planeado fugarme y llevar una vida de lujos y misterio gracias a ese prestigio, pero cuando llegó el momento, era tarde, comprendí que estaba enganchado al Universo Breckinridge..)

f) Yo también entré en los 40 recientemente. Midlife crisis my ass!!! :-)

y de la g a la z, besos, agradecimientos, alabanzas y mucha disco-music!

Stanwyck dijo...

Mi problema con las onzas y las pulgadas es que no siento lo que significan: me dicen que la carne tiene que estar 20 minutos por libra, más 20 más, y, sino me digo "450 gramos", no me entero. El lado bueno es que tampoco me entero de las millas por hora.
A me me faltan unos meses para los 40 y, según el día, me da igual o me pone nervioso. La crisis es no sólo ser conciente de lo que ya no puedes hacer -porque se ha pasado el momento y está en el pasado-, sino una ansiedad irrefrenable y unas ganas locas de hacerlo, lo que es un esfuerzo inútil y ridículo. Por otro lado, en algunas cosas estoy mejor que nunca. Lo que ligo últimamente, por ejemplo.
Yo soy más petarda y estruturalista que camp, pero si nombramos a Las Fellini, me apunto a la entrada conjunta.

Breckinridge dijo...

Notorious, nosotros también odiamos las cups, que son americanas. No me has contado lo del super-regalo por el cambio de década, ya me dirás qué es.

The

Breckinridge dijo...

Blogger me ha cortado el comentario a mitad.

Theodore, me abrumas, eres demasiado amable. Raquel Welch, como Morgan Fairchild, descubrió el plástico muy joven, por eso lo suyo fue gradual y no es ahora un adefesio como la Dunaway, que realmente da grima, parece que tiene una enfermedad. ¿Os habéis fijado lo grandes que se les ponen los agujeros d ela nariz a las muy operadas? Tú lo has dicho, la Welch es un regalo de la naturaleza. Menudas piernas. Me encanta que seas ciber-cotorra, yo también lo intento. Y hará entrada sobre el camp. Con o sin Stanwyck.

Hablando del rey de roma... Stanwyck, a mí me dislocan las Fellini casi tanto como a ti, pero eso no es tanto camp como petardeo. Y el estructuralismo... pues no, que Foucault era MUY antipático y aburrido. Así que ya escribiré yo solito sobre el camp, y así me podéis machacar con ensañamiento.

Y bienvenidos a los tres (a Stanwyck le queda un poquito) a la cuarentena, donde se está divinamente.

Pandora dijo...

Notorious:
1. Qué es el superregalo? Y no te hagas la estrecha, si no, no haberlo dicho...
2. Cuál es la frase de Dante?
3. Algunas veces los mejores temas están en la cara B, no muchas, algunas. Y eso que quiere decir, que cumplir los 40 es entrar en la cara B?? Pues ahora con los CDs y iTunes,no hay cara B que valga!