jueves, 6 de noviembre de 2008

Escaparates y fachadas. Samaral.

He decidido empezar una nueva serie (ocasional) de posts, dedicada a escaparates de establecimientos y a fachadas de edificios que me llamen la atención. Y lo hago por dos motivos: en primer lugar porque el diseño es una de mis áreas de interés principales y he escrito muy poco al respecto (tampoco soy un experto, sólo sé qué me gusta y qué no) y por otra porque en mi centro de trabajo me han dado un teléfono móvil que tiene cámara, cosa que antes no tenía, y le he cogido gusto a usarla. Lo sé, es lo peor. Pero no me puedo resistir.

Samaral es un tienda muy tradicional de la Gran Vía madrileña, especializada en objetos náuticos. Venden cosas realmente espantosas, tiene un montón de dependientes, casi todos de cierta edad y desde luego amabilísimos. Uno se pregunta cómo sobrevive una tienda así en pleno siglo XXI, pero ahí está. Eso sí, el diseño de la tienda es fabuloso: panelado de madera noble en dos niveles, vitrinas con cristales curvos siguiendo el mostrador, buenas lámparas, apliques metálicos de corte art-déco de latón o de metal cromado. Se nota que se hizo en una época en la que aún se valoraban los buenos materiales y no todo era pladur, como ahora. La tienda está cuidada con mucho mimo, aunque se le notan los años y el desgaste como es lógico.

Por encima de todo, destaca el logotipo. Soy consciente de que ahora a todo el mundo le gusta la tipografía y se ha convertido en moneda corriente interesarse por esas cosas, pero a mí me lleva apasionando desde que tengo uso de razón, aunque mi absoluta falta de talento me ha impedido no ya dedicarme, sino siquiera aproximarme con alguna seriedad a ese mundo. La tipografía del nombre Samaral es sensacional, podría ser de los años 30 o de los 50: las letras, unidas como si estuviesen escritas a mano, fluyen con una elegancia poco habitual. Las tres "a" forman círculos perfectos que compensan las consonantes, mucho más delgadas. La simetría del tamaño de la "s" inicial y la "l" final redondean un diseño precioso. La foto que he colgado es de la fachada trasera, que da a una calle madrileña con mucha solera, Caballero de Gracia, que me gusta mucho. Nada más hacerle la foto me fijé en los objetos del escaparate y para mi sorpresa vi esto:
Se trata de una gabardina marcada "Burberry's" que venden a 49 Euros. Y sí, el estado lamentable en el que parece estar es el estado en el que está. No me resisto a dejar una segunda foto de un detalle del tejido exterior, y eso que la cámara de mi nuevo móvil no le hace justicia:
Justo al lado tienen a la venta un par de pantalones, circa 1985 (igual hasta se vuelve a llevar ahora ese corte) al precio de 4.500 pesetas. Ni siquiera han cambiado el precio a Euros (y no cuelgo más fotos).

Como decía antes, resulta incomprensible que un establecimiento así pueda continuar existiendo. Uno se plantea si será una tapadera de algún negocio o tráfico turbio, pero da la impresión, cuando se entra a la tienda, de que tiene clientela a pesar de todo, y es que, como decían en Desayuno con Diamantes, a uno le da una cierta satisfacción ver que cosas tan atemporales siguen existiendo. Y eso que, después de mucho pensar, me di cuenta de que si aún existe no es por ningún motivo romántico, sino porque está en un emplazamiento privilegiado y algún negocio global (Starbuck's o similar, seguro) les ofrecerá algún día no muy lejano una pasta por el local y desaparecerán esas tipografías elegantes, las maderas nobles y los cristales curvos, sustituido todo por un entorno más moderno, más asimilable a todo lo demás, más parecido a lo que se pueda encontrar en cualquier ciudad del mundo. No vaya a ser que la gente se nos asuste, sobre todo en estos tiempos de crisis.

7 comentarios:

Stanwyck dijo...

¡Qué interesante! Estoy seguro de haber pasado cientos de veces por delante y por dentrás, pero sin fijarme. La próxima vez que vaya a Madrid, voy a pasarme por la tienda.
¡Quién sabe! Podría terminar convirtiéndose en una atracción turística y, de ese modo, ser "salvada" de caer en manos de una cadena por miles de turistas japoneses y chinos y rusos -atraídos por unos artículos elogiosos en *Wallpaper o Monocle, claro.

Breckinridge dijo...

La verad es que lo que venden es demasiado kitsch y feo como para que Wallpaper o Monocle se interesen. Además, no es nada moderno, el diseño no es del todo original, hay añadidos ocheteros tremendos. Pero me sigue pareciendo una maravilla. Durará poco, lo veo venir... Gracias por el comentario, me da que nadie va a comentar.

coxis dijo...

la última vez que paseé por Gran Vía me dio mucha penita ver que cada vez hay más locales abandonados en estado desastroso y cómo cada vez está más despersonalizada entre tanta tienda del Imperio Inditex. Y no hablemos de los cines cerrados... ¡Que resistan Callao, Capitol y Palacio de la Prensa!

La tipografía es chulísima, desde luego que sí

Breckinridge dijo...

A mí me encanta la Gran Vía, Mr. Coxis. Siempre me ha parecido la avenida más cosmopolita de Europa, con ese punto cañí tan español. Hay auténticos monumentos de la modernidad: el edificio Capitol, Chicote, incluso el edificio de Telefónica. Y es cierto, va perdiendo carácter y desaparecen los establecimientos señeros, es una lástima.

Anónimo dijo...

Es una pena que personas que , tendrán probablemente mucha idea de diseño pero ni pizca de historia de La Gran Vía se dediquen a buscar fallos en negocios que han sobrevivido 76 años en plena capital (no todos los negocios pueden decir lo mismo). Samaral es y será historia de Madrid por muchas cosas, por su emplazamiento, por su cartel, por su diseño Art Decó, por las celebridades que compraban allí...pero sobre todo porque las personas que la fundaron y que han intentado sacarla a flote son muy profesionales y trabajadoras.Los actuales dueños han dado su vida por este negocio y no creo que nadie tenga derecho a tirar por tierra la imagen de una de las tiendas más antigüas y reconocidas de Madrid.
¡Qué alegría! Pensar que lo que va a quedar en Gran Vía son H&M, Zara y Starbucks...
Yo por mi parte voy echar de menos pasar por "la tienda" y decirle a la persona que venga conmigo: Esa es la tienda de mi abuelo!

Breckinridge dijo...

Anónimo, no era mi intención ofender a nadie, más bien lo contrario. A mí la tienda Samaral me vuelve loco, me parece una maravilla que ese tipo de negocio siga existiendo y de hecho intenté (y veo que fallé) transmitir mi admiración por el comercio tradicional. Si buceas por el blog verás que soy una gran defensor del comercio pequeño y familiar.

También es cierto que la pequeña fachada de caballero de Gracia, que me encontraba a la salida diaria de mi antiguo trabajo llamaba la atención por lo descuidada que estaba, y la gabardina raída que vendían era... buen, las fotos lo delatan.

Enhorabuena por tu abuelo, la tienda y la tradición, espero que siga en manos de vuestra familia muchísimo tiempo más. Y siento si te he ofendido, nada más lejos de mi intención, todo lo contrario.

Anónimo dijo...

Muchas gracias por tu mensaje.
A mi también me gustaria que durase más tiempo pero las grandes cadenas, se estan comiendo la histórica Gran Vía y sus comercios, así que a ver lo que nos dura.
Gracias,