miércoles, 4 de febrero de 2009

"The Wire"

Hace ya bastante escribí sobre lo que considero que es la edad de oro de la televisión. En los últimos años se han producido muchas series realmente excelentes, explotando un formato que es estupendo para construir historias y personajes. En una película de hora y media no es fácil abordar historias complejas, en una serie de 12 ó 13 capítulos de una hora de duración puedes no sólo hacerlo sino también diseñar historias paralelas, personajes entrecruzados, situaciones que en un largometraje normal no tendrían cabida. En una entrada reciente, Polo le daba un “palo” a la película de no sé cuántas horas sobre el Ché Guevara. ¿Para qué se mete el bueno de Soderberg en un berenjenal semejante? Podría haber hecho una mini-serie para HBO sobre el mismo tema. Se habría llevado Globos de Oro y Emmys en vez de llevarse los palos de Polo y de tantos otros que han dicho que la película es un bodrio. Imagino que existe aún mucha ortodoxia sobre la superioridad de los 35 milímetros frente al uso del vídeo. Yo cada vez soy más escéptico y menos tiquismiquis. Me encanta ir al cine, me gustaría ir más de lo que voy, pero no le hago ningún asco a ver películas en la pantalla de mi televisor. Y mucho menos a ver series completas.



Estoy enganchado a la serie “The Wire”. Tengo sueños diarios sobre la serie. Los Reyes Magos nos trajeron las tres primeras temporadas y las devoramos a tal velocidad que encargamos (¡rápido!) a Amazon la cuarta y la quinta. Realmente te engancha desde el primer momento, aunque es difícil saber por qué. No pasa casi nada en cada episodio. Es lo opuesto a CSI: en media hora hay un crimen, lo investigan y lo resuelven, y de paso te dan lecciones de moralidad, buena ciudadanía y buen quehacer. Ojo, no estoy criticando CSI, que me entretiene bastante (sobre todo la original, la de las Vegas). Pero esto es otro nivel. Como decía, no pasa mucho en cada episodio pero poco a poco se va tejiendo la historia y vas conociendo a los personajes, tanto a los policías como a los traficantes.

Quizá debiera decir que se trata de una historia del hampa de la droga en Baltimore, ciudad cuyo lado “sleazy” yo conocía por las películas de John Waters (y el suburbano también, gracias a “Killer Mom”). “The Wire” presenta en su esplendor el mundo de la droga. Lo más interesante es ver los paralelos entre la policía y el hampa. En realidad yo diría que la serie trata de las jerarquías y la importancia del trabajo en equipo. Hay un momento, por ejemplo, en que los polis descubren el método por el cual los traficantes compran teléfonos móviles desechables sin dejar trazos y se maravillan ante la disciplina del trabajo de los delincuentes.

La serie cuenta con algún personaje fascinante. Omar Little es una especie de Robin Hood que les roba la droga a los traficantes (se supone que para revenderla, aunque tampoco queda claro) y colabora si es necesario con la policía, pero a la vez es un auténtico psicópata que se carga a quien haga falta. El puntazo añadido es que es gay, además monógamo, y se pasa tres temporadas buscando venganza contra el que se cargó a Brandon, su chico, al principio de la serie. Hay pinceladas fantásticas: uno de los policías, el peor de todos, el más canalla y despiadado, es visto de refilón en una escena que trascurre en bar gay en uno de los episodios. Es una temática que no se desarrolla pero sólo con esa pincelada comprendes mejor a un personaje odioso, frustrado, cabrón y vengativo. ¡Ay! el armario, qué malo es.

Hasta la música es fabulosa. La canción de la sintonía está escrita por Tom Waits y cada temporada la interpreta un artista diferente, en un estilo distinto. He dejado aquí los títulos de la cuarta temporada, que es la que estamos viendo estos días. Se nos va a acabar el material en seguida porque vemos como poco un episodio diario y la quinta temporada es la última. Todo lo bueno acaba, como mis mitos eróticos. Qué se le va a hacer.

Altamente recomendable.

9 comentarios:

Zinquirilla dijo...

Es la serie favorita de Obama, también se ha quedado sin ella :D

Breckinridge dijo...

Gracias Zinquirilla (¡gran nombre!) por la visita y el comentario. No tenía ni idea de que fuese la serie favorita de Obama, otra cosa más a su favor. Yo había oído hablar de ella pero no esperaba que fuese tan buena la verdad. Es realmente excelente. Saludos.

Zinquirilla dijo...

Yo la tengo pendiente de ver pero también Mad Men, True Blood, ufff ahora hay series muy buenas.

me ha hecho gracia lo de mi nick.

Jose dijo...

Hey, primero gracias por tu comment en mi blog... Te contestaré en su momento, porque soy trabajoso en eso :) Sobre todo en los posts de "opinión"...


No he visto "The Wire", no puedo engancharme a tó , así que paso de verc osas que me van a gustar, porque luego no me dejan vivir :P

Pero lo de "Edad de Oro"... yo creo que se siguen haciendo malisimas series, y buenisimas series, como siempre. Solo que ante el bajón de calidad del cine (sobre todo en la relacion calidad-precio) y la subida de la tele (en cuanto a imagen, gracias al plasma, y el precio gracias a la mula y cia) pues se ha puesto de moda ver las series...

theodore dijo...

Es verdad que hay una moda con las series, como dice Jose, pero la razón no creo que sean los precios del cine ni las pantallas de plasma. Como bien dices, Breckinridge, es la (nueva?) edad de oro y se están haciendo verdaderas maravillas. Para mí las imprescindibles son Oz , Six Feet Under, Damages, Swingtown, Mad Men, y Lost, pero hay tantas otras que todavía no he visto. A The Wire aún no le he hincado el diente, y sé que estoy tardando, pero ya llegará el momento...

Polo dijo...

Me siento un poco iJnorante porque la tele la tengo bastante apartada y no conozco ninguna de las series; creo que no he pasado de 'Yo soy Bea' (con perdón).

Pero, de verdad, es que la pantalla pequeña... no me tira para ver ficción. Por eso voy tanto al cine. ...Ya veo que todos vamos a aprender aquí.

Muchas gracias, Breckin´, por citarme –varias veces ya- en tu maJnífico blog. ¿Sería mucho pedirte que pusieras a Sensualista en un registro de Recomendados? Espero que no.

Breckinridge dijo...

Cuando comentario!! Gracias, gracias.
Jose, gracias por la visita y el comentario. Espero tu respuesta con avidez (y, "sin acritud"). Yo síc reo que es una edad de oro de la TV. Incluso las series de lo que en EEUU llaman las "majors" son excelentes: "24", CSI, Muejres desesperadas. Cierto, les puede faltar categoría en el apartado "camp", pero a Los Ángeles de Charlie tampoco se les veía el camp en su día como se lo vemos hoy.

Theodore, "Swingtown" is next on my list. A las que mencionas yo añadiría "The L Word", cuya primera temporada es sencillamente impresionante, y "Sex and the City", a pesar de la película. Además de los Soprano y compañía, claro.

Polo, your wish is my command. Siento haber tardado tanto en hacerlo.

Angelina Jolín dijo...

¡ENHORABUENA! Es una serie excelente. Yo no paré hasta devorarla enterita. Mi favorita es la segunda temporada, por decir algo ya que todas son maravillosas.

Me encanta la tele de calidad, qué pasa? ;-)

chuiks.

Breckinridge dijo...

Angelina Jolín! Es un honor recibir un comentario tuyo en mi humilde blog. Me encantó la segunda temporada, todo el follón que se monta por ver quién pone una vidriera más grande en la iglesia polaca. Pero la cuarta, con los niños haciendo la labor de "coro griego" me está gustando aún más. Y me temo que va a acabar fatal, me temo lo peor...
Kssss