lunes, 9 de febrero de 2009

"Oscar Wilde"



Leo en el New York Times una noticia que me llena de pena. La librería “Oscar Wilde”, en Christopher Street, en pleno corazón de Greenwich Village, cierra sus puertas. La noticia no tendía mayor relevancia si no fuese porque es la librería de temática gay más antigua que existe en Estados Unidos (seguro que en Estocolmo o Ámsterdam las hay más antiguas). Abrió dos años antes de la revolución de Stonewall y ahora es presa de la crisis. Nadie compra libros. Nadie compra nada.

Estuvo a punto de cerrar, según el artículo, hace 6 años, salvándose en el último minuto. Es posible que ese primer conato de cierre inspirase un episodio de “Will and Grace”, serie de la que tengo que reconocer que no soy demasiado fan. En fin, en el episodio de marras, Will y Jack se enteran de que van a cerrar una venerable librería LGBT de su barrio y deciden montar una reunión para recaudar fondos con el fin de que el dueño pueda seguir pagando el alquiler y mantenerla abierta. Jack se apunta al tinglado para ligar con un chico que le gusta, y Will es un mar de dudas porque si la librería echa el cierre será sustituida por un mega-gimnasio ultramoderno lleno, sin dudas, de macizos varios. Al final triunfa la cordura y el buen rollo, recaudan el dinero, el dueño se lo agradece pero les dice que eso sólo le cubre un mes, así que al final pasan de todo, dejan que la librería cierre y abra el gimnasio, al que se puntan antes que nadie. No estoy muy seguro de que el final sea exactamente como lo he descrito, pero así es como lo recuerdo.

Siempre es una pena que cierren librerías, ya he dejado escrito que me gustan mucho. Estuve en varias ocasiones en “Oscar Wilde”, la última vez en uno de mis últimos viajes a Nueva York. Mucho Edmund White, algo de Foucault y de Camile Paglia, mucho calendario, el porno discretamente embalado y colocado en estantes. No es mi librería favorita en Nueva York, ni siquiera en el Village, pero como se ve en la foto está en uno de esos rincones tan atmosféricos de la ciudad, de ésos que uno cree que ya no existen.

Una pena que desaparezca. Esperemos que en su lugar, o cerca de donde aún se encuentra ésta, alguien abra otra librería queer. Seguro que no ocurre, a nadie le interesa leer sobre estas cosas. Ni sobre nada, me atrevería a decir. Yo apuesto que lo sustituirá una tienda de ropa de diseño. La enésima de Marc Jacobs en el Village, por ejemplo. O un bar de ambiente, ya sea con o sin cuarto oscuro. U otro restaurante de sushi más. Las prioridades son las que son.

5 comentarios:

theodore dijo...

"Venerable Bookstore to Close in Village", hermoso y triste titular, como triste (y hermoso) tu post. Si ya es una pena que cierre cualquier pequeño comercio, que lo haga una librería (o una tienda de discos, añadiría) es una verdadera tragedia, pero es el signo de los tiempos.

Sólo estuve una vez en NY, en el 91, y la ciudad me fascinó, como es natural y como ya esperaba, pero sobre todo por la cantidad de sitios "atmosféricos" (lo has descrito perfectamente) que había, con una clase y un porte exquisitos, en medio del American Way of Life.
De Christopher St recuerdo una tienda majísima de discos. ¿Seguirá abierta? Ni que decir tiene que volví cargado de "Supersingles". Polo fue testigo.

Breckinridge dijo...

Nueva York está llena de rincones atmosféricos, como bien dices. No sé si en Christopher Street pero desde luegoen el Village había una tienda de discos y de (guilty pleasure total) imanes para la nevera. me compré imanes de los Ángeles de Charlie, de Sonny and Cher (pre-op) y de la "familia" del Mago de Oz. Algún día tendré que exribirle un post a mi nevera que parece un autobús boliviano.

Esa tienda, como tantas otras, echó el cierre hace muchos años y fue sustituida por una tienda de ropa de diseño, supuestamente moderna. Cada vez desaparecen más librerías, en todas partes, y es uan desgracia, de la que es responsable gente como yo, que lee tanto como puede y compra muchos libros... por internet. Y mira que me tiro horas en librerías, y al final todo lo encargo en ABE o Amazon. Soy lo peor.

Supersingles yo he comprado en puestos callejeros en París, encuentras de todo. Bueno, el rastro en Madrid no es mala cosa (compré y regalé por Navidad a una buena amiga el single de Lady Champagne de Bibi Andersen y el maxi de Copacabana de Barry Manilow). Lo peor de todo.

Polo dijo...

No sé cómo los poderes públicos protegen obras de arte, museos e iglesias y no se encargan de salvarles la vida a dos tipos de monumentos: las salas de cine -las de verdad- y las tiendas que tienen que ver directamente con la cultura.

Y no será porque no se gane dinero con las obras de arte, los museos o las iglesias.

Requiem por lugares sagrados para mucha gente...

Confirmo que Polo fue testigo. Y cuento aquí -porque no me ha dar lugar a ponerlo en sensualista- que, de aquí a diez días, me voy a Austin, Tekses,con gran ilusión. Quizá Breckin´ haya estado en Houston o en San Antouniou. No me extrañaría...

Bibi Andersen... Yo ardo por atesorar algo como "Los chulos hay que cuidarlos". En el rastro de Sevilla me compré un disco que ostentaba un SUPER-SINGLE en unas mayúsculas de más tamaño que el propio título del maxi, "Jealous Guy" de Roxy Music. Lo mejor de todo.

Breckinridge dijo...

Austin, Texas!! Qué envidia, mr. Polo. ¿Son vacaciones, viaje de trabajo o un cambio más permanente? Nunca he estado en esa parte de los EEUU. Sólo conozco NY y parte de Nueva Inglaterra, California y partes del Midwest. A mí me encanta Estados Unidos, y siempre lo digo sin tapujos ni falsas vergüenzas. Estoy muy contento de que empiecen a volver las cosas de donde no debieran haberse movido. porque los conservadores no se han cargado el país y su democracia de milagro.

En fin, que bon voyage. Y que nos lo cuentes.

Y que viva Roxy Music, madre y padre de Duran Duran.

Polo dijo...

Dance across the Rio Grande!!!