domingo, 14 de septiembre de 2008

Autoentrevista (epílogo)


Cierro esta autoentrevista con tres preguntas formuladas por Pilar y homo-sapiensis. Pilar me hizo otra que ya incluí en la anterior entrega (la referente a "En busca del tiempo perdido", ella sí se lo ha leído entero). Gracias a todos por los comentarios y la paciencia. Dejo una fotillo mía, en Sevilla, de regalo.

- ¿De verdad le parece adecuado que la sanidad pública le costee a la petarda de turno siete operaciones de retoque de nariz y un número ilimitado de liftings?
- No, no me parece bien. Pero yo hablaba de medicina pública y eso no es medicina. De hecho, siempre me ha sorprendido que la gente se asuste cuando alguien muere en una liposucción y el “médico” que la estaba haciendo no era en realidad un “médico”. La cirugía estética (sobre la cual, aunque no me pregunte, le diré que no tengo una opinión definida) no es en ningún caso, salvo el reconstructivo, medicina. Así que, ¡fuera de la sanidad pública!
- ¿Tiene Usted algún reto, ideal, u objetivo por lograr?
- No, y sí. Me explico. Prefiero no cuantificar los objetivos. Como he dicho antes, me paso el día haciendo planes, pensando en el futuro, pero lo hago evitando en todo momento tomarme demasiado en serio. Hay muchas cosas que me gustaría hacer, lugares que visitar, trabajos que realizar. Le pongo ejemplos. Me encantaría tener un programa de radio, me encantaría escribir novelas, ya he dicho en el blog que siempre jugué con la posibilidad de abrir una librería, me gustaría escribir junto a mi esposo un libro de recetas de cocina, me gustaría tener una casa en Cantabria, me gustaría vivir en San Francisco, o en Nueva York, me gustaría cuidar un jardín, me gustaría criar perros. Y tantas otras cosas que en realidad son aspiraciones que, por concretas que sean, no salen del terreno de la abstracción y que muy probablemente nunca sucedan. Si alcanzo alguno de estos deseos, estaré encantado; si no lo hago, también. Una de las cosas que me gustaría alcanzar es tener un trabajo en el que no necesitase pensar, tomar decisiones o que acarrease responsabilidades y que, al mismo tiempo fuese entretenido y me diese satisfacciones. Lo sé, eso es una utopía, pero yo me veo de limpiaventanas, el problema es que no paga lo a mí me gusta. Es la pena de ser consumista. Más en serio, quizá haya un deseo no satisfecho que sí me habría gustado haber conseguido, aunque ahora desde luego no entra en mis planes. Me habría gustado tener hijos. Pero no los tengo, ni los he tenido, ni los tendré. Soy un “hijo sin hijos”, como define Enrique Vila-Matas a la gente como yo en su novela del mismo título, muy recomendable por cierto.
- ¿Cuál es su hora favorita del día? Y ¿por qué?
- Me encanta esta pregunta. Me gusta la mañana, temprano, porque queda todo el día por delante.

10 comentarios:

coxis dijo...

Según tu última respuesta, se supone que te gusta madrugar... Si es así, nos parecemos. Yo detesto levantarme tarde, siento que desperdicio el tiempo.

En cuanto a tus proyectos... ¡Puf! ¡Qué pregunta! Yo no sé si querría ser limpiaventanas (por el vértigo), aunque no me desagradaría tener un programa de radio, si alguna vez te lanzas, te hago de tertuliano-que-sabe-de-todo (es broma). Y, como tú, ya no tengo necesidad de tener hijos.

Y la Leti... Hay que ver con la Leti... ¿has leído los diferentes puestos de trabajo que ocupa Jaime de Marichalar? ¿los conservará cuando estén divorciados?

Siempre es un placer leerte, y también es agradable verte en foto, aunque sea chiquito.

Breckinridge dijo...

Me gusta madrugar, mr. coxis, y cada vez más.

Lo de limpiaventanas lo tengo muy requetepensado, porque limpias y luego brilla y da esplendor, así que tienes un resultado positivo, pero no tienes que emplear tu fuerza intelectual en el desempeño del trabajo y te puedes dedicar a pensar en tus cosas. La nariz (y la barbilla!!!!!) de la Leti, for example. El problema de limpiar ventanas es el vértigo, muy cierto.

Tomo nota de la labor de tertuliano radiofónico. De todos modos, tengo que reconocer que yo sería capaz de hacer un programa de radio muy bueno, pero uno solo, nada de todas las tardes o todas las semanas, para eso no me da el coco. Pero si pudiese hacer uno solo... sería estupendo. Y pondría el Paco, Paco, Paco que mi Paco.

Y gracias por el comentario de la foto, da como corte colgar estas cosas, uno es poco exhibicionista, por eso he elegido una en la que salgo chiquitín.

Stanwyck dijo...

Leyendo tu última respuesta, se me ocurre que, a pesar de todo, eres un optimista.

Breckinridge dijo...

Parece que no me conozcas, Stanwyck, sabes de sobra que si algo me define (para mi desgracia, la verdad, así me doy de golpes y mira que voy con cuidado) es que soy un optimista incurable. Ni Sarah Palín (asín, con acento) me quita el optimismo.

theodore dijo...

El optimismo es la mejor manera de ver la vida, sin duda. Y hacer planes sin tomarse demasiado en serio también, la fantasía es un buen motor, y no sólo como ejercicio de escapismo. Y una curiosidad: como supongo que visualizas intensamente lo que imaginas....Cuando te ves de limpiaventanas, qué ventanas son las que limpias?

Saludos :-)

Breckinridge dijo...

Gracias Theodore! Visualizo, visualizo. Las únicas ventanas que no me gustaría limpiar son las de casas particulares (me imagino a la mujer o al marido de turno diciéndome que eso no está bien reluciente...).

Me imagino limpiando cristales de edificios de oficinas, mejor en plantas no muy altas pero tampoco me disgusta la idea de estar colgado de una cabina limpiando edificios altos por fuera. Tengo vértigo, como todos, pero imagino que uno se acostumbra a todo.

Hasta el mes pasado trabajaba en un edificio moderno e impersonal, todo de cristal, y envidiaba en secreto al chico que limpiaba las ventanas por dentro, con su iPod puesto, totalmente a lo suyo. Quizá ése sea el modelo que me gusta.

Notorious dijo...

Hola Breckinridge
Tenía la tentación de hacerme pasar por un/a lector/a anónim@ y enviarte un comentario pretendidamente perspicaz... pero seré buen@ y confesaré que nos conocemos muy bien.

Siento haber tardato tanto tiempo en presentarte mis respetos en tu blog, pero yo soy más del email bilateral, que no lo lee nadie más. Pero más vale tarde que nunca, sobre todo ahora que nuestros caminos profesionales se separan... (snif). Así que aquí va mi primera aportación a la blogosfera, en forma de:
Felicitación: enhorabuena por el blog. Lo leo asiduamente, disfruto y, como te conozco, me parto.
Pregunta: ¿por qué te habría gustado tener niños, si en el estreno del blog dices que no te gustan? Si te gustan, ¿por qué no los tienes? (son dos preguntas)
Declaración de principios; no a la rinoplastia con cargo a los PGE.
Besos

Breckinridge dijo...

Notorious!! No tengo ni idea de quien eres y se me da fatal adivinar, así que ni lo intento, pero ponerte nombre de película de Hitchcock y de canción de Duran Duran ya es un puntazo.

Si hubiese sido mujer habría tenido hijos muy joven. Es algo que decía entonces y que mantengo ahora, siempre para crítica de muchas (mujeres, of course) que me dicen, probablemente con razón, que no es tan sencillo ir del dicho al hecho. Hay algo en la paternidad/maternidad muy primario que me encanta, la supervivencia de la especie, la sensación de continuidad, etc. Pero la urgencia de tener descendencia se me pasó hace tiempo. Si me conoces bien, y me da que sí, sabrás que hace mucho opté por tener niños de cuatro patas, peludos y que ladran y a quienes hay que ir recogiéndoles las heces hasta el final de sus días (que llega antes que el tuyo y te parte al alma).

Los niños me sacan de quicio, tengo poca paciencia con ellos, pero en realidad lo que repatea son los padres que no saben educarlos. La culpa de que sean insoportables es de sus padres, no de ellos. A un niño de dos años no se le lleva a una galería de arte a que moleste a todo el mundo. Y si lo haces, tienes que asegurarte de que no va a molestar.

Y respecto a la segunda pregunta, te diré que en primer lugar estoy muy mayor para tener hijos ahora, que necesariamente tendría que adoptar; sería mal padre (tengo tres ahijadas y ni les llamo por su cumpleaños); y, sobre todo, soy demasiado egoísta y me gusta demasiado mi vida en pareja tal como es. Creo que queda todo dicho.

¿Quién serás? Qué nervios... Pero no me lo digas, que prefiero elucubrar. ¡Tener lectores anónimos conocidos! Lo más.

Mil gracias por el comentario.

Homo-Sapiensis dijo...

Pues amigo!, vaya épilogo, genial!, con imagen del entrevistado incluida, muchas gracias por tener en cuenta las preguntas y responderlas; mis disculpas por no haber asistido antes. Tus respuestas ponen de manifiesto que, a pesar de que digas que eres aburrido, tienes un mundo personal estructurado, porque ese "pequeño y aparente" caos entre lo conseguido y los sueños, ilusiones o lo deseado, creo que justamente es lo que hace que los engranajes se muevan, verdad?... Lo que hace que se aprecie lo que se tiene, a pesar de no haber logrado otras cosas. Gracias por compartir ese munod personal, el cual admiro, con respeto. Recibe un fuerte abrazo

Breckinridge dijo...

Gracias homo-sapiensis! Efectivamente, llegar a controlar ese extraño equilibrio entre realidad y deseo requiere, además de años, un cierto escepticismo y conformidad con lo conseguido. Y ya es mucho!
Un fuerte abrazo.