lunes, 25 de agosto de 2008

I say to Thee, Respectfully

Sigo dándole vueltas a los primeros años 80. Intento escribir algo coherente y estructurado al respecto y no me sale nada.

Cumplí 15 años a finales de 1979, el año de mi primer verano en libertad, que pasé en Estados Unidos. Para mí, la década de los 80, en que me desarrollé como persona, fue un período marcado por el miedo. Miedo a no ser como querían que fuese; miedo al sida; miedo no saber sacarme suficiente partido; miedo a no encajar; miedo a ser como no querían que fuese; miedo a no saber disfrutar de mis años mozos. Todos esos miedos, por otra parte, eran interiores, porque por fuera yo seguía bailando como si estuviese en 1979, el año en que la música disco llegó a su zénit y, por lo tanto, entró en decadencia. Los muy primeros 80, cuando aún no había llegado (o no se conocía) el sida, tienen un espíritu extraño, mezcla de euforia, sensación de fin de una época y crisis económica gravísima. Esa mezcla se ve reflejada en la música: por un lado el post-punk empieza a producir música rock y pop digerible, pero por otro el disco se vuelve común en todos los hogares, como atestiguan películas familiares deliciosas como "Can't Stop the Music" y "Xanadu" (sí, Mr. coxis, también soy fans). Y las grandes estrellas hacen sus pinitos con el sonido del momento:



Diana Ross, diva entre divas, tuvo el buen gusto de encargar a la factoría Chic la que quizá sea la mejor canción compuesta por Nile Rogers y Bernard Edwards, "Upside Down". Pido mucha atención para el clip, porque aunque no lo parezca es una actuación en directo. Y si digo que no lo parece es porque el sonido es sencillamente perfecto, y ese sonido no es fácil de conseguir. La grabación es del año 81, Diana Ross ya no era una niña y Michael Jackson, que todavía era negro y guapo, aún no había publicado "Thriller" pero ya era una mega estrella. El culo de la Ross, que perrea como gata en celo al final de la actuación, es un monumento casi inigualable (ya he hablado antes de los glúteos de la monitora de spinning de mi ex-gimnasio, así que no sigo). Y la letra, ¡ay la letra!

4 comentarios:

Homo-Sapiensis dijo...

vaya cachooo de videoooo.... luego hablo de él, porque sino se me va la olla..jejeje.. en cuanto a esa etapa, creo que esos miedos e inseguridades la vivien muchos chavales hoy dia, peor desde luego que de otra manera, con humildad, bastante que algunos hemos dragado el camino que ahora ellos recorren más alegres y felices... muchas veces me digo que ya me hubiese gustado a mi vivir de otra manera esos años... pero, por otro lado, las experiencias vividas, con esos miedos e inseguridades ( incluso a veces con sufrimiento tremendo), son las que hacen que uno sea quien es hoy dia, por eso al ver, al recordar de forma cercana cosas, pedacitos de esos años, siempre se emociona uno... A la Diana, me la comería enterita... por algo el Michael siempre quiso ser ella!!!... Auquellos guateques!!!, aquellas fantasias juveniles inocentes y picaras a la vez... yo particularmente aún sigo viviendo en xanadú, es mi mejor refugio... Y creo que por eso es que mis amigos me dicen que no aparento tener la edad que tengo...( perdón si ha parecido narcisisita, no lo soy)... Me ha encantao tu post amigo. Un besote!

Breckinridge dijo...

Me encanta eso de que Michael Jackson siempre ha querido ser Diana Ross, jajajajaja. Va camino de conseguirlo a golpe de bisturí, de eso no hay duda.
A mí me pasa lo mismo, a veces me da rabia no haber nacido más tarde, pero por otra parte esos miedos me han hecho como soy, así que no puedo (ni quiero, la verdad) renunciar a ellos. Un abrazo.

coxis dijo...

Gracias por la referencia (con retraso, mea culpa) me ha hecho mucha ilu

Y por supuesto que he tenido que mover el culo (no con el mismo estilo que Diana, obviamente) al escuchar la cancioncita.

Y ¡que viva Xanadú!

Breckinridge dijo...

Qué viva Xanadú, qué viva!!!