Estamos cenando en una cafetería, en silencio, mi hija, él y yo. La comida es insulsa. Le miro. No tenemos de qué hablar.
Salimos a la calle, volvemos caminando. El calor de la noche de agosto en Madrid es sofocante. La niña se quita los zapatos, yo los recojo. Él la monta a sus hombros. Se les ve tan felices.
Los miro, los observo. ¿Es ésta la familia que quiero? ¿Es ésta la vida que deseo? ¿Es esto la felicidad que anhelo? ¿Qué es esa música que suena en mi cabeza?
Están regando la calle. No puedo más con el calor, no me resisto y le pido al barrendero que me riegue.
Llevo muchos años diciendo que el pop, como la ópera o el jazz, es un género musical agotado y la realidad me demuestra que estoy equivocado. Cuando pensaba que, con la industria musical hundida en el mundo de las versiones baratas (siempre peores que el original, o casi) y el karaoke de los sampleados, por fin tenía razón, la década de los "noughties", la primera del siglo XXI, va y se descuelga con joyas pop inesperadas.
Me ha costado elegir entre mis candidatas finalistas, y podría haberme decantado por cualquiera de todas las que voy a desgranar en esta entrada.
Guille Milkyway es un genio absoluto. Yo conocí a la Casa Azul con el famoso "Amo a Laura", que tengo que decir que tardé en saber si iba en serio o en broma (la cara de zorrón de la chica de azul les delataba). Sólo sabía que la canción era buenísima. De acuerdo que Milkyway recicla fórmulas pasadas, armonías de bossa nova, ritmos be-bop, melodías berlanguianas. Hace ya tiempo que no sigo Eurovisión, pero al Chiqui-chiqui no había quien escapase. Así que vi la final hispana en TV. Y me quedé pasmado con la Revolución Sexual. Es perfecta. Puro Eurovisión de los 70, con el añadido picarón de estribillo a tiempo lento y con piano y subida final de un tono. Armonías fabulosas, letra divertida, intrascendente pero bien escrita y mejor encajada en la música. Tiene un punto añadido para mí y es que los acordes del principio son los mismos, al mismo ritmo, que los de una de las canciones que mi grupo y yo grabamos en mi época pop. Pero no me comparo a Milkyway, ni loco. Espero un montón de este chico, va camino de convertirse en un histórico del pop patrio.
Sophie Ellis (que no José Félix) Bextor abrió la década con Murder on the Dance Floor, que nunca falta en el loop que me pongo para ir al gimnasio. Se la regalé a Stanwyck, que es mucho más moderno que yo, recuerdo escucharla juntos en su casa de Bruselas a todo volumen. El vídeo además me encanta, es muy gracioso, sobre todo "the altogether". Lo mejor de la canción es la frase "I know, I know, I know, I know, I know..:". ¡Qué pómulos! ¡Qué cutis!
También británicas como la Bextor, las Sugababes, que son de lo mejor en cualquiera de sus múltiples reencarnaciones y formaciones (hicieron una versión del Cars de Gary Numan), se sacaron este temazo de la manga. "Overload" funciona con sólo dos acordes. Me encanta cómo usan el ritmo de "Can you feel it", cómo tarda mucho en entrar el estribillo y cómo va subiendo la intensidad de la canción. Las voces son en directo, estas chicas saben cantar.
Tengo que reconocer que me gustan las Destiny's Child. Acabé muy harto de Survivor, como todo el mundo, pero este Bootylicious es bestial, además de muy divertido. Aquí no hay dos acordes. Hay uno solo. Además la cantante principal es Kelly, reina del head slide, y no Beyoncé, que hace sus gorgoritos en el estribillo. La Michelle, como siempre, está de relleno. Todas lucen, como corresponde, muslo en el vídeo, que está muy bien. Música contagiosa. "I don't think you're ready for this jelly".
Hace unos años me dio fuerte con Superstar, de Jamelia, y me sigue encantado. Me encanta la chica, me encantan sus piernas interminables. La canción tiene, como la de las Sugababes, sólo un par de acordes pero ganchos por todas partes: el "E-o, E-o, E-o" de los coros, por ejemplo. El estribillo es una gozada. Tengo que reconocer que la canción tiene un punto a Ottawan. ¿Os acordáis? Fueron lo peor de la música disco, su canción "D.I.S.C.O." con su flautita era repugnante. Pues ésta de Jamelia, que tanto me gusta, tiene la misma guitarra rítmica. Bueno, peor aún era "Hands up", que tendría cabida en el cancionero coxiniano.
Justin Timberlake baila muy bien y es una monada de chico. Además, va mejorando con el paso del tiempo. Ha sido listo y se ha juntado con la gente adecuada, saliendo del circuito de la música-chicle. A mí me gusta muchísimo este "Rock your body", que es puro Michael Jackson, como casi todo lo que hace el bueno de Justin. Hasta dice "girl" exactamente igual que el pobre Jacko (qué tremendo el entierro, ¿no?). Pero es muy mono, se le perdona casi todo.
Y termino con la canción ganadora, cuyo vídeo está al inicio: "Sweet dreams, my LA ex" fue el primer y mayor éxito de Rachel Stevens. (Gracias Theodore, me diste el hint hace no mucho, seguro que apruebas mi elección). Lo decía al principio, he elegido ésta sobre las otras, pero el orden es casi aleatorio, todas me parecen pequeñas joyas pop. Cosas que me encantan de Sweet dreams..: el compás sincopado (12/8 en vez del habitual 4/4), los golpes de guitarra, el puente que rompe estrofa y estribillos monocordes. Y quitando los detalles de baile al estilo Britney, el vídeo está bastante bien, sobre todo los juegos bondage con cintas. Como los que hizo Alaska en directo y se pegó un leñazo monumental en el Palacio de los Deportes.
El pop sigue vivo, esperemos que por muchos años. Me queda una entrada más en esta serie, la que cubre los años 60, década pop por excelencia. Después vendrá la más perfecta de todas.
Se recomienda leer esta entrada mientras se escucha la canción del último vídeo que se incluye en la misma.
Al veranillo de San Miguel (o al de San Martín) en Nueva York, en los países anglófonos, lo llaman "Indian Summer".
Octubre de 1995. Voy caminando por Nueva York, por Broadway, de regreso de la librería The Strand donde me he cargado de lectura para el otoño. Estoy en una etapa muy extraña de mi vida. Cumplir 30 años, estar a punto de cumplir 31, me ha sentado realmente mal. No sé si voy o vengo. Estoy recuperado -creo- de mi última depresión. Pero tampoco estoy seguro.
Hace un día perfecto. Cielos altos, de un azul intenso. Sol brillante. Temperatura cálida para octubre, ideal.
Me gusta estar solo. He empezado a escuchar jazz. Vocal, por supuesto. No sé si ambas cosas están relacionadas. Cruzo SoHo y veo Tower Records. Entro. Subo a la planta primera, que es donde se vende música clásica y jazz. Es una tienda pequeña, da casi la impresión de ser independiente, de no pertenecer a una cadena. Se acerca un chico. Un dependiente. Guapo, de mirada muy intensa. Me dice que si necesito ayuda se la pida. Me sonríe y me da a entender que se lo sabe todo. (Claro que se lo sabe. Todo y más. Pero eso lo descubriré más tarde).
Veo en un estante un disco de una cantante que desconozco por completo, Holly Cole. Piel muy blanca, ojos azules achinados, pelo oscuro. Mirada intensa. Todo en rojo y negro. La chica me atrae muchísimo. Llevo el disco a la caja. El chico (de la mirada intensa) me dice simplemente "great choice". Más tarde me diría más cosas, pero ésas me las guardo.
Una de las primeras entradas de este blog se llamaba "La portada de un libro" y en ella narraba cómo había comprado, por primera vez, un libro sólo al ver su portada, sin saber de qué trataba, algo que no había hecho antes. En esa entrada me refería al momento que he descrito antes. Compré el disco "Temptation" porque me sentí sumamente atraído por Holly Cole. A mí no me gustan las mujeres, pero algunas mujeres me vuelven loco, hasta el punto de haber llegado más allá, mucho más allá, de lo que en mí sería natural llegar con el sexo opuesto.
Holly Cole es canadiense y empezó trabajando con un trío (piano, contrabajo y percusión), haciendo versiones en clave de jazz limpio de canciones de otros músicos, como Lyle Lovett, Johnny Nash o incluso The Who. En el disco Temptation, que sigo escuchando con asiduidad, todas las canciones son de Tom Waits. A mí Tom Waits me parece un compositor excelso de canciones, aunque no comparta su estética vital o su angustia existencial (angustia existencial tengo, pero es de otra naturaleza y dimensión). Holly aportaba su voz aterciopelada y una lectura a la vez más clásica y más moderna de su música.
Vestidito negro corto y botas. Muy 1995. Se lo perdono, me encanta su voz. Y sus ojos.
En su siguiente disco empezó a coquetear con formatos más pop. Se lanzó a hacer una versión, quizá muy literal, del famosísimo Calling You, que Jevetta Steele cantó, diez años antes, en la película Bagdad Café. Que en su día fue la bomba, pero de la que nadie parece acordarse hoy. Bueno sí, los fans de Ana Belén.
Leo en su página web que hace un año publicó un nuevo disco, en clave de jazz puro, después de unos años experimentando con fórmulas más pop. Reconozco que no he seguido su carrera, que me quedé en Temptation y en su disco siguiente, "It happened one night". Me sorprende que una cantante de tal altura no haya realmente tenido una mayor audiencia, pues fuera de Canadá (y de Japón, donde todo es posible) apenas es conocida. A mí me gusta mucho más su voz que la de otra canadiense jazzera, que llegó más tarde que Holly Cole a la escena musical, Diana Krall, pero que ha arrasado en todo el mundo. Claro que Holly no toca el piano, ni está casada con Elvis Costello, ni tiene a Verve detrás.
En Temptation estaba esta maravilla de canción, "I want you", también de Tom Waits, que me sigue encantado, y que sigo incluyendo en todas las recopilaciones de canciones favoritas que sigo regalando. Porque yo regalo listas de canciones elegidas por mí, seleccionadas para personas queridas. Advierto que el clip es como muy cursi y que la canción puede parecerlo si se mira a la vez que se escucha, por eso os sugería que escucháseis mientras leíais. Pero la canción podría estar en la banda sonora de "One from the Heart", ¿verdad que sí?
Estamos todos de acuerdo: 1979 marca el cénit de la música disco. Casi todos los grandes himnos del estilo musical que marcó la vida de tantos y tantos de nosotros, llevan esa fecha. Pero el disco no se agota en el último año de la década de los 70, sino que sigue vivito y coleando a principios de los años 80. Yo diría que algunas de las mejores canciones disco se publicaron entre 1980 y 1982. Y de eso precisamente trata este post.
No sé si fue en el blog de Stanwyck, Theodore o Polo que todos comentaron cuando fueron por primera vez a una discoteca. En mi caso fue, a punto de cumplir los 16 (y con el estreno de Pepi Luci Bom in the back of my head), en 1980. Discoteca: Caribiana, en la parte alta del Paseo de la Castellana de Madrid, que luego se convirtió en sala de espectáculos (Martes y 13, los Morancos, etc) y ahora es la tienda de informática del Corte Inglés.
Cuando entré sonaba esto:
El final del tema es muy conocido, "Relight my Fire", pero el inicio es lo que es bestial, levanta a los muertos. Vale, de acuerdo, es música publicada en 1979, pero los DJ de primeros de los 80 utilizaron esta música hasta la saciedad para empezar a llenar las pistas. En 1980 muchos grupos y productores utilizaban la misma fórmula que había elevado el disco a lo más alto, en ocasiones con resultados terroríficos, pero en otros con gran acierto.
The Whispers habían tenido un exitazo en 1979 con "And the beat goes on", y en 1980 nos regalan "It's a love thing". Eran un grupo vocal y de baile. Tengo que reconocer que me encanta el bailarín grandote barbudo y con el pelo afro (los cantantes bigotones clónicos dan algo de grima). La coreografía es maravillosa. Bueno, y me encanta la aparición de Dionne Warwick en el vídeo. Cómo se lo seguía pasando la gente, qué poco duró, qué pena. La estética era aún 70's.
En 1980, la gran diva, Diana Ross, se alía con los chicos de Chic y publica "Diana", uno de sus mejores álbumes, con bombas como "Upside Down", que ya colgué en su día, o este "I'm coming Out", con el rasgueo contagioso y frenético de guitarra de Nile Rogers y que no entiendo como no es el himno gay por antonomasia. Qué raros son los gays, elevando a Esther y a la hermana de Danii y olvidando a Diana. Whatever. Al loro el modelazo, las pieles y el divismo. Nadie le ha llegado ni a la altura del zapato. La música, por cierto, es en directo.
En su día, odié "Funky Town", de Lipps Inc, quizá porque encontraba que todo era muy falso, que no se divertían tanto como Sylvester, Chic o la propia Diana Ross, pero ahora no me puedo resistir a la canción. Estas chicas bailan mal, parecen sacadas (pobres) de una bar de carretera. La moda ya empieza a ser ochentera.
Los neoyorquinos The B.B.&Q. Band aparecían con su "On the beat". No hay imágenes, sólo música, una pena.
Y en 1982 se publica una de las mejores canciones disco de toda la era, "Forget me Nots", de Patrice Rushen , una música venida del jazz. La línea de bajo es espectacular, y aunque estemos en el año del Mundial de Naranjito, el espíritu es puro 1979. Brutal.
También el Funk produce en 1980 alguna de sus mejores obras, como este "Funkin' for Jamaica" de Tom Browne, que ha sido versioneado por uno de mis músicos favoritos de los últimos años, el japonés Towatei (con la colaboración de Les Nubians) y también lo fue por (¡horror!) Mariah Carey para la banda sonora de (¡pavor!) "Glitter". Interesados, pinchad aquí (Stanwyck, en el vídeo sale Mariah por triplicado).
Kool and the Gang, grupo irregular donde los haya, saca también en 1980 uno de sus mejores temas "Get down on it", cuya letra en discotecas españolas la gente tarareaba como "Qué cabrones" (del mismo modo que el "Give me hope Joanna" de Eddy Grant era en ocasiones "Chipirón, Joanna". Lo juro).
Pero el cambio en la música disco de los primeros años 80 lo marca un estilo nuevo, de ritmo algo más lento, con mucha influencia pop (algo que aportó Michael Jackson, a quien dejo fuera de este listado a propósito) que hoy llamaríamos R&B pero que entonces seguía siendo disco. Disco-Pop.
Shalamar fue un grupo fabuloso, encabezado por la divina Jody Watley (ya con hombreras) y con el bailarín Jeffrey Daniel, el que enseñó el Moonwalk a MJ, que produjeron este magnífico "Night to remember", aquí en directo. ¿Quién ese chico con pelucón y pajarita roja que hace coros al fondo? ¡Mi adorado Jermaine Stewart! (Nota para anglófilos: al inicio del vídeo sale, jovencísimo, ¡Jools Holland!)
Algunas luminarias del jazz y el soul se apuntan a la moda disco-pop con un poco de retraso pero con un éxito brutal. George Benson, guitarrista de jazz, arropado por Quincy Jones, da vida a "Gimme the Night", un joyón escrito por un compositor excelso, Rod Temperton. En el vídeo sale una sub-especie de la música disco (favorita de Stanwyck, Coxis -creo- y servidor), el roller-disco. Diversión sobre patines. Lo más. Pero no me enrollo con el roller-disco. Al igual que a Vicky "espasmódica" Larraz, me lo guardo para otra entrada.
Yarbrough and People nos dejaron este estupendo "Don't Stop the Music", con un tempo marcadamente más lento pero irresistible.
Aunque para irresistible y fabuloso, "Just be good to me" de la S.O.S. Band. El vídeo da saltitos de vez en cuando, una pena.
En el Reino Unido no se quedaban atrás y a principios de los 80 el batiburrillo afterpunk neorromántico produjo un hijo bastardo: los chicos de Imagination. O quizá debiera decir chicas, porque lo suyo es muy fuerte. "Music and Lights" es una maravilla. Al loro los modelazos. Ni Loco Mía se atrevieron a tanto. Y eso que a Loco Mía los vestían y estos chicos se vestían solitos.
Termino esta lista, que espero no se haya hecho demasiado peñazo, con algo que tenía preparado para una entrada de la serie "Lo peor de todo". Se trata de "Do you wanna spend the night" de Village People, que habían estado en el momento álgido de la música disco en la cresta de la ola y cuya casa de discos, quizá para demostrarle al mundo que eran un producto prefabricado de medio pelo, convirtió en new romantics e hizo grabar este horror, que ni es disco, ni nada. Pero ahí está para la posteridad.
Os regalo la portada del LP de los Village People "Renaissance" por si no os creéis lo del neo romanticismo. Sí, lo confieso, me compré el LP. ¿Qué pasa?
He decidido dejaros con buen sabor de boca. En anteriores entradas sobre música disco olvidé incluir una de las mejores canciones de aquella época, en este caso de 1979, pero que yo recuerdo de aquella primera noche en Caribiana. Este vídeo no tiene imágenes, pero la calidad del sonido es buenísima. "Heartache number 9", de Delegation.
"Vosotros no me conocéis, pero siempre os he odiado"
Yo siempre odié a Mecano. Reconozco que me gustó mucho "Hoy no me puedo levantar" la primera vez que la oí en la radio, sonaba a grupo moderno, con posibilidades de estar más en la línea de los Pegamoides que en la de los Secretos, por ejemplo, pero a la tercera o cuarta escucha la voz tan desagradable de Ana Torroja empezaba a hacer un daño tal al tímpano que amenazaba con perforarlo. Luego los veías y te dabas cuenta de que todo era un montaje. Además, grababan con CBS, que era entonces como el anticristo del mundo de la música (Barón Rojo les dedico su memorable frase: "Tienes 11 años y pareces una vieja, vives prisionera de tus gustos ancestrales"), señal inequívoca de que todo era más falso que judas. Me colé en tu fiesta y Maquillaje corroboraron unos meses más tarde que eran lo peor. Pero lo peor de verdad, no lo peor de Breckinridge. Un asco, vamos.
He colgado este vídeo porque es, además de un horror, ejemplo de lo espantoso que era todo el concepto de Mecano. El buen rollito de Ana y José (más sobre José en los párrafos siguientes), Nacho haciendo de "malo rebelde" en este caso en plan "Joker meets Mad Max", las palabras al principio (qué horror, qué horror), la conversación en medio de la canción ("No me gusta que tu madre se quede sola"). Es todo tan ridículo, tan forzado, tan poco natural, tan feo, tan repelente, tan literal. Claro que la cancioncita es repulsiva.
A la hora de decidir mi peor vídeo de todos los tiempos no tuve duda de que sería de Mecano o aledaños. Sopesé la posibilidad de escoger el de la Fuerza del destino, pero Penélope me cae muy bien, la pobre; también revisé el de Japón, pero la canción, de puro idiota, tiene gracia. Y al final me di cuenta de que sólo podía ser de una canción compuesta por José María Cano. Porque todo lo peor de Mecano es de él.
Un poco loco, me río de janeiro, no es serio este cementerio, una rosa es una rosa, no hay marcha en nueva york, bailando salsa, el blues del esclavo, hawaii-bombay... ¿hace falta que siga? No sé si sabéis que cruz de navajas la escribió para... la Pantoja. No me meto en el otro territorio de JM Cano, el ñoño-sinfónico (aire, mujer contra mujer, me cuesta tanto olvidarte, hijo de la luna, tú) porque siempre me sale alguien que me dice que alguna de las canciones es buena. Puedo admitir a lo sumo que alguna es "bonita". Pero buena... No sé, a mí no me lo parece ninguna. Y si alguna música es decente, las letras, absolutamente insufribles, se lo cargan . Y si la letra es también pasable, la voz de la Torroja y su espantosa manía de decir "dijistes" y "vinistes" se lo cargan. Y si la voz es por una vez tolerable, te imaginas su imagen, en especial el pelo de la susodicha (ya sea la etapa estropajo o la lesbiana-butch) y ya deja de gustarte. Lo reconozco, les tengo mucha manía. Quien busque buen rollo o ecuanimidad, que no venga a este blog.
Claro que el ínclito Nacho Cano (que compuso la única canción de Mecano que de verdad me gusta: "El 7 de septiembre") también tiene su culpa. Por sus propias canciones ("Ay qué pesado", "Busco algo barato"... ¿tengo que enumerar más?) pero también por las compuestas para otros. Mi primer vídeo candidato al peor de todos los tiempos fue el de una tal Zanna que cantaba "Entra en mi cuerpo, sal de mi vida", de la BOS de la película "Sal Gorda" de Fernando Trueba. Pero aunque yo recuerdo un vídeo clip ad hoc, con la cantante revolcándose y toqueteándose sobre una cama en paños menores y perlas, ahora no lo encuentro, sólo imágenes de la tal Zanna, una rusa carnosilla, cantando sobre los títulos de crédito finales de la película. Se puede ver haciendo click aquí. Otra candidata era No controles, de Olé Olé, pero a Vicky Larraz me la guardo para otro post..., que me va a dar mucho juego.
Vuelvo a Mecano. A pesar de que los odiaba sin conocerlos, acabé conociendo a Nacho y José María cuando viví en Londres. Ambos se mudaron allá hace años. Al parecer, ni se ven ni se hablan. Al parecer, se odian a muerte. Los vi a ambos brevemente, por separado. Intercambié varias frases con cada uno de ellos. Uno me cayó muy bien, otro fatal. Adivinad.
Aunque no estudié en los jesuitas, a veces hago examen de conciencia y me pregunto si no seré demasiado malo con Mecano. Millones de personas que compraron sus discos, que fueron a sus conciertos en tantísimos países, que los veneraron, que han ido al musical Hoy no me puedo levantar, no pueden estar equivocados. A lo mejor son todo prejuicios de mi primera juventud, como tantos otros aún no superados, no resueltos.
Y entonces, en pleno examen de conciencia, me acuerdo de esto y me reafirmo.
Éste es un nuevo esfuerzo conjunto, coordinado y sincronizado de los blogueros más dicharacheros, Coxis, Polo, Theodore and Yours truly. No dejéis de visitar sus blogs.
Dedicado a Theodore, el que más sabe de música y de cine. Lo mejor de la red.
Sí, el que más sabe, pero... ¿conocerá "Voyage of the Rock Aliens"?
Un cantante olvidado (por algunos...), Braulio, fue a Eurovisión hace décadas con una canción pesadísima que comenzaba con la rima "A veces, hasta sobran las palabras...".
Las palabras sobran. Os dejo con imágenes y música. Os dejo con Pia Zadora, con un maromo/chulazo/pedorro de pacotilla y con mucho trash. Disfrutad. Y comentad mucho, por favor, mucho. Lo merece.
Pues sí, tras los títulos de crédito viene un numerito musical que empieza con ostentación de braga (la última, por cierto, no lleva, y otra las lleva manchadas). Nadie, NADIE, fue ni será nunca tan perraca como Pia Zadora. No sabe actuar, ni cantar ni bailar. Pero menuda guarra. Sorry.
Aquí el macizo, Craig Sheffer. Yo llevé el pelo así, cuando tenía, pero nunca he sabido hacer el "head slide" como él. El altarcito que tiene en la taquilla del colegio, dedicado a Pia Zadora, no tiene desperdicio.
Modelazos y más modelazos. Y hasta el mostruo de lago Zadora.
Lucha entre el monstruo del lago Zadora y Jason con la motosierra. El montaje es de peli porno de los 70.
Los aliens descogelan a los humanoides. Los efectos especiales son tecnología punta. La rubia no tiene desperdicio.
Diálogo entre Pia Zadora y la rubia. Profundo. A la altura de Johnny Guitar.
Se me olvidaba. Es la película favorita de todos los tiempos de John Waters. Si alguien necesita a estas alturas saber qué es el camp. Aquí está.
No me cansaré de decirlo. Una de las mejores cosas de Madrid, en agosto y todo el año, son los taxis. Y soy usuario muy frecuente, más de lo que le gustaría a mi monedero, así que sé de lo que hablo. Hay muchos taxis en circulación, son baratos, te llevan donde les digas y casi siempre los taxistas son educados y encantadores.
Me van a caer palos por el último comentario, porque todo el mundo tiene en mente el cliché del taxista facha, pesetero, maleducado, gruñón y pesado con la Cope a tope o Radio Olé aún más a tope. Pues sí, haberlos, haylos, pero de verdad que son una excepción.
Como también fue una excepción el de ayer por la tarde. Nos subimos. "Buenas tardes, a la calle Velázquez número tal, por favor". Y de repente, una vez bien asentado y en marcha, escucho de fondo a una soprano desgañitándose sobre una música tan difícil como sublime. Y lo reconozco de inmediato: el final del Acto 1 de Lulu, de Alban Berg, una de mis óperas favoritas. Hay taxistas en Madrid que se ponen ópera dodecafónica para entretenerse mientras trabajan. Pero ¿cómo no me va a gustar esta ciudad?
Descubro con gran pena que ya no hay en la web vídeos de la Lulu que Christine Schäfer, la mejor intérprete del personaje de los últimos años, cantó en Glyndebourne. Pero sí está éste que dejo, con Anja Silja, la mejor Lulu de todos los tiempos.
A mí lo que de verdad, de verdad más me gustaría es ser uno de los esqueletos que salen en este fabuloso, maravilloso, impresionante vídeoclip de Daft Punk, y poder bailar como ellos.
Creo que ya lo he escrito antes por aquí, de pequeño y de jovencito me dedicaba a copiar coreografías que veía en televisión, primero en Eurovisión, luego en "Señoras y Señores" o en "Aplauso", pero es una actividad que abandoné bastante pronto, porque no era plan que a un chico con dudas le pillasen en plena acción ante el espejo, ni despejar las dudas que pudiese haber de un modo tan poco agraciado. Pues con el vídeo de Around the World, que en mi opinión, y disentid si queréis, es el mejor de todos los que se han hecho nunca, volví a las andadas. Me tiré horas, ya mayorcito, repitiendo los pasitos de baile de esqueletos y nadadoras, moviendo hombros y codos y poniendo las manitas con las palmas hacia abajo. Lo que me habré reído yo solito haciendo el bobo ante el espejo imitando, torpemente, sus movimientos.
Cuando hayan pasado unos años más, llegaré a la conclusión que el cambio de siglo lo marcaron musicalmente, al menos para mí, dos duos franceses, muy distintos entre sí. Air eran pretenciosos de lo puro básicos y Daft Punk eran marchosos y arriesgados pero al mismo tiempo tremendamente comerciales. Ambos supieron captar el zeitgeist del momento con una mezcla de tecnología, new age, nostalgia retro y sentido del humor (que perderían bien rápido). Ambos se quedaron un poco en agua de borrajas, pero en el fondo casi mejor no tener que lamentar que se hayan transformado en salvadores de la selva amazónica o la capa de ozono. Que no hay nada peor, estaréis de acuerdo conmigo, que los rockeros "on a mission". Y no doy nombres.
Vuelvo al vídeo, que me enrollo como las persianas. Yo no soy muy ordenado, pero me encanta el orden, me gusta muchísimo que cada cosa tenga su sitio y que todo encaje. Debe ser porque tengo la Luna en Virgo. Me encanta alcanzar un orden inmaculado, el concierto, la simetría perfecta, para luego romperlo todo. En este vídeo, en esta coreografía, todo está en su sitio, todo encaja, todo está sincronizado. Hay un par de ocasiones en que la cámara se aleja y se ve el escenario circular con sus escaleras y todos los figurantes como si fuese un diorama vivo y en movimiento.
El vídeo lo dirigió, allá por 1997, Michel Gondry, un tipo francés que tiene un Oscar (como co-guionista de "Eternal sunshine of the spotless mind") y que fue el inventor del efecto "bullet time" de cámara ultra lenta que se utilizó por primera vez en "The Matrix". Muchos consideran que forma parte, junto a Spike Jonze y David Fincher, de la santa trinidad del arte del vídeo musical. Oscar o no, a mí me fascina cómo suben y bajan las escaleras las nadadoras, como los B-boys con cabeza de muñeco hacen una rutina breakdance absurda, como se contorsionan los esqueletos. Y cómo se mueve la cámara, en planos largos muy estudiados a veces estáticos, a veces en movimiento. En internet he encontrado explicaciones a por qué salen momias, astronautas, esqueletos, nadadoras y extraños B-boys. Me da bastante igual el por qué. Me basta con el fondo de luces circulares, las tomas cenitales y la coreografía, tan divertida, tan facilona, tan imitable. La canción ayuda, éstá claro, pero estoy seguro de que sin este vídeo no me gustaría tanto. Encontráis por cierto una versión mejor, en HD y lamentablemente no encamable, en este enlace.
Espero que os guste tanto como a mí. Y no olvidéis de mirar los blogs de coxis, polo y theodore, que hoy mismo, más o menos a la misma hora, están colgando sus vídeoclips favoritos. Esto es un esfuerzo conjunto, coreografiado y soncronizado.
Suelo guardarme lo mejor para el final de mis entradas, pero esta vez lo pongo al principio. "Always in my dreams" es una de mis canciones favoritas de todas las épocas y estilos.
Wendy Melvoin y Lisa Coleman fueron pareja durante 20 años, estuvieron en The Revolution, el grupo de Prince, aparecieron con él en en la película Purple Rain y se convirtieron, ya por su cuenta, en uno de los dúos femeninos más interesantes que la música hay producido. La primera voz que se escucha en la canción 1999, quizá mi favorita de todas las compuestas por Prince, es la de Lisa Coleman.
Lisa entró a trabajar con Prince como vocalista, pero sus dotes de guitarrista le dieron rápidamente un lugar relevante en el grupo. Convenció al enano de Minneapolis de que también reclutase a su amiga (por entonces novia en el armario) Wendy, quien entra de teclista. Así empieza su periplo musical con Prince, que se rompería antes del final de los años 80, cuando ambas forman su grupo y lanzan un album homónimo. Su música era fuerte, sin contemplaciones, con resonancias (lógicas) a Prince y una imagen igualmente fuerte, con Lisa en plan sexy y empoderada y Wendy algo más dulce pero, al menos en mis ojos, ambas indudablemente queer. Su primer single fue este Waterfall, al que no falta nada y sólo sobra el solo de guitarra. Se puede ver el vídeo, no encamable, aquí.
El disco que, en mi opinión, hace que jamás podrán ser olvidadas es su segundo, "Fruit at the bottom", cuyo primer single fue esta barbaridad, "Are you my baby", que tampoco me dejan encamar, pero que tenéis que escuchar haciendo click. La influencia musical de los 80 estaba totalmente superada, esto es algo completamente nuevo y va más allá del "sonido Minneapolis" patentado por la fábrica Prince y que dio éxitos enormes a Jody Watley o a mi querido Jermaine Stewart. Al oir los ritmos sincopados, los coros, la línea del bajo, el diálogo entre guitarra y teclados, todo ello ligeramente "off-pitch", uno se pregunta si fue Prince quien influyó sobre Wendy y Lisa o si no serían ellas las que influyeron sobre él, que a estas alturas andaba con "the most beautiful girl in the world" y su etapa más ñoña y desorientada. W&L crearon un grupo a su alrededor, formado todo por mujeres, instrumentistas de primera línea, que daban continuidad a la imagen hard y muy "dyke". Atención al puente a mitad de canción, con bajo machacón y guitarra "wah wah", los pies se les despiertan a los muertos, no tengo duda. Un fan ha colgado una remezcla, realmente extraordinaria, que se puede ver aquí.
Su canción más recordada es "Lolly Lolly", otro número de una fuerza brutal, que se puede ver en versión en directo en el siguiente vídeo, que demuestra el talento real de estas mujeres. Lisa puntea la guitarra y canta a la vez una melodía completamente distinta. La instrumentación parece escasa pero en realidad está estudiadísima. En la red se encuentran vídeos de versiones acústicas de algunas de sus canciones, y uno se da cuenta de su belleza melódica y complejidad armónica. Yo prefiero las versiones originales, tan llenas de fuerza.
Hubo un tercer álbum, en 1990, y en ese momento desaparecieron del mapa hasta finales de siglo, en que publicaron otro ellas mismas, bajo el apodo The Girls Bros, sin casa discográfica de apoyo, y otro más el año pasado. No se les puede considerar siquiera unas "one hit wonder" porque no tuvieron ningún gran hit, pero son mucho más que las lesbianas sexy que se fotografiaban con Prince en las portadas de sus discos y le daban a su producto ese aire de androginia y polisexualidad que tanto cultivaba en su mejor época. Fueron co-autoras de varias de sus canciones y ellas mismas dan a entender, siempre sin acritud, que las echó del grupo cuando vio que tenían más talento que él. O al menos tanto como él.
Fueron pareja sentimental durante 20 años, tras su ruptura una se casó con un hombre, la otra con otra mujer. Pero no han dejado nunca de ser pareja artística. Su mayor éxito lo han tenido recientemente, aunque no salga en listas de ventas. Son las compositoras de toda la música de la sere "Heroes".
Yo sólo digo que escuchéis la música y la letra de "Always in my Dreams" con atención, porque es una maravilla. pocas canciones tienen un crescendo final con tanta fuerza. Fue mi amigo Javier el que me descubrió este tema. Simplemente, inolvidable.
"I dreamt last night I was the tear from your face That fell upon the page You wrote me yesterday Telling me good bye"
Un acontecimiento inesperado me hace escribir esta entrada corta. José, uno de mis más queridos y viejos amigos, es lector de este blog. Me dejó su primer comentario en mi anterior entrada con el mismo título que ésta y me recordó un montón de canciones sobre la ciudad en la que nací, en la que vivo, de la que me fui, a la que volví, a la que siempre volveré aunque me vuelva a ir, que amo y odio en igual medida.
En 1987, cuando estudiaba en París, un cantante francés de origen hispano-portugués, Nilda Fernández, publicó una canción, "Madrid Madrid" que, escuchada más de 20 años después, me ha gustado mucho. Tiene un punto "chanson" francesa que no recordaba. La voz de Nilda es una maravilla. Advertencia: el vídeo, que no puedo encamar pero se puede ver haciendo click aquí, es casero, horroroso, hace repaso a monumentos madrileños y da comienzo (glups) con las vidrieras de la almudena, diseñadas por no se qué gurú neocatecúmeno. Puede herir vuestra sensibilidad, pero podéis optar por seguir leyendo y escuchar. Lo siento, es lo que hay en YouTube...
... aunque no lo único. El inefable Miguelito Bosé hizo una versión de la canción algún año después. Recordemos, estamos en ese momento que ya he descrito en entradas anteriores de cambio de década, de pelotazo económico, de mariocondismo, de creencia de que esto era el centro del universo cuando en realidad Madrid no era más que una nueva rica embutida en un traje demasiado ajustado al que le reventaban las costuras. Algo que ha sido y será siempre y que no deja de ser parte de su encanto, por otra parte. El vídeo de Bosé es terrorífico de lo puro pretencioso, en blanco y negro, con trasfondo bollo-Torroja y un final tan improbable como guapo es el acordeonista que roba unos segundos de imagen. Bosé tampoco estaba nada mal, pero ya había entrado en el camino equivocado.
José tiene un blog, Afinidades electivas, que ya está incluido en mi blogroll, muy bien escrito, culto y elegante, como él. Eso sí, no deja entrever su alter ego camp, la enigmática Loli Peral, que tanto me gusta. No os lancéis a elucubrar, mal pensados, José es exclusivamente heterosexual. Pero todos llevamos una Loli dentro, ¿no?
Gracias, José por recordarme este himno de 1981, perdido en los pliegues de mi memoria. Por cierto, el vídeo es casero pero fabuloso.
Me da en la nariz que me van a caer palos por esta selección. Ojalá me equivoque.
Ya lo he dicho antes, hay décadas pop, como los años 60 o los 80, y hay otras en las que aparentemente no había nada. Los 70 son muy romos por lo que a música pop respecta. Es la época del rock en sus múltiples variedades: duro, sinfónico, aburrido, insoportable, pretencioso, olvidable. Los Beatles se habían separado en 1970 y daba la impresión de que el pop, como dice Bom (Alaska) en "Pepi", ya no se lleva. Lógicamente hay excepciones, y de grandísima altura. Es posible que ABBA sean la excepción fundamental. Ya he contado aquí que nunca fui gran fan en su día de los suecos, en parte porque los veía (hay que ver lo bobo que uno puede llegar a ser) superficiales. Como los Beatles o Duran Duran, cualquiera de sus canciones es una joya pop. Pero hay mucho ABBA por los blogs y además me resulta muy difícil escoger una sola de sus canciones, así que dejo que seáis vosotros, queridos lectores, quienes decidáis qué canción de ABBA es más perfecta. Eso sí, aunque ya tuviesen una carrera previa, ABBA da su salto a la fama, no hay que olvidarlo, cuando ganan Eurovisión. Y es que el festival, que en los años 70 vive su época de oro, produce algunas joyas inolvidables. Entre las canciones ganadoras de la década destacan las de habla francesa, como "L'oiseau et l'enfant", de Marie Myriam, que ganó para Francia en 1977, "Après toi" de Vicky Leandros para Luxemburgo en el 72, o "Tu te reconnaîtras", interpretada también para Luxemburgo por la maravillosa Anne-Marie David (a pesar de la corbata, pero vaya pelazo), que en mi opinión es la mejor canción que nunca haya producido el festival. Y eso que podría quedarse fuera de esta lista de canciones pop perfectas, porque la letra tiene un punto trascendente que no termina de encajar en mis caprichosos criterios. Pero es que es tan bonita. Aquí os la dejo.
Además del rock, los años 70 van marcados por todo lo hippy y sus derivados. En Estados Unidos triunfan algunas de mis ídolas favoritas de ayer y hoy, como Joni Mitchell con su "Chelsea Morning" y Rickie Lee Jones con "Chuck E's in love" (no, no se refiere a Chucky, el muñeco diabólico, que por cierto tengo que escribir sobre él). Pero son canciones demasiado porreras para entrar en mi lista, por mucho que me sigan gustando tantos años después. La que sí incluyo aquí es "Your smiling face", de James Taylor, que es una de mis primeras grandes influencias musicales. Hoy apenas escucho música suya, pero esta canción siempre me ha resultado terapéutica y la tengo en el loop del iPod. Me habría encantado escribirla, la verdad. Qué bien cantaba y qué guapo era el condenado, por muy yonqui que fuese. Por algún motivo, los porros no tienen cabida en mi lista pero la heroína sí.
Y vuelvo a la canción que da título a esta entrada y cuyo vídeo he colgado al inicio. Los Carpenters eran tan ñoños, incluso en su época, que sus singles se incluían en las listas de "easy listening". No es que ahora se hayan convertido an algo alternativo y rompedor, más bien son pasto de karaoke, como demuestra el vídeo, pero esta canción, como tantas otras suyas, me resulta irresistible. "Shala la la", "Shing a-ling a-ling", "shubidu wai wai", ¿cómo no me puedo derretir ante un estribillo tan triste y tan bonito a la vez. Eran maestros a la hora de utilizar acordes en séptima, que dan el tono nostálgico y melancólico, y también en novena, los que proporcionan el tono de himno a la última nota de transición entre estrofa y estribillo. Por cierto, que el puente de esta canción lo copió, nota por nota, Madonna en una de sus baladas más pedorras, "This used to be my playground".
Además de la canción en sí, está Karen. Hay que reconocer que su voz era preciosa, no tenía mucha tesitura, pero utilizaba sus recursos (las notas graves son fabulosas) a la perfección. En el vídeo, además, lo que lleva no es un vestido, sino un mono. Puntazo. Y por encima de todo está la leyenda, la anorexia, el internamiento en el hospital donde en pocas semanas le engordaron 20 kilos para salvarla. Se murió con 32 años. Probablemente así lo quiso. Afortunadamente, su memoria sigue viva y no muchos años después de su muerte la inigualable Sabrina Salerno hizo su versión de "Yesterday once more", que aquí os dejo para vuestro regocijo. Al loro con la gorra y las bailarinas go-gó de detrás. Ya sé ahora de dónde se sacó la imagen Dana International. No, si lo que no esté en YouTube... Esto es casi peor que Bibi Andersen, pre-Fernández, cuando cantaba "A mi manera". ¿Se acuerda alguien? Yo desearía olvidarlo pero no puedo.
Estoy un poco cansado de los años 80, la verdad. En los últimos meses he estado metido (y os he estado metiendo, queridos lectores) en una especie de "time warp" ochentero y ya va siendo hora de cambiar de orientación. Imagino que revisitar los 80 es inevitable y que aún saldrán por aquí muchas cosas de aquella época, sobre todo del inicio de la década: no oculto que tengo en mente escribir sobre películas de entonces ("Liquid Sky", "Scanners"), tengo pendiente todavía algo sobre dúos de música tecno británicos, le he dado muchas vueltas a escribir sobre Bret Easton Ellis (con quien coincidí una vez en un WC... y no penséis mal), y algo caerá sobre la música disco de en torno a 1980. Pero, no sé, todo el mundo está metido en el mismo revival nostálgico y me está empezando a dar mucha pereza, por mucho que sea lo que conozco bien de verdad.
Así que, como los años 70 están igual de manidos y sobados, he pensado bucear un poco en los 90, que es una década con una identidad mucho más difusa, lógico teniendo en cuenta todo el batiburillo finisecular que se venía encima. [acabo de escribir "batiburrillo finisecular", este blog va por fatal camino]. ¿Y qué es lo que me viene inmediatamente a la mente cuando nombro los años 90? Pues qué va a ser, Melrose Place.
A mediados de los 90 yo hacía horario de trabajo hispano a la antigua, es decir, con parada de 2 a 5 para comer. Comía rápido y me metía la sesión doble que daba Tele5 de 90210 (ahí dormitaba) y Melrose Place. La sintonía, que es bestial, me despertaba del letargo, y las imágenes de Thomas Calabro ya me ponían a tono. MP es una sopópera clásica, con mala malísima interpretada por la heredera de Morgan Fairchild, Heather Locklear, una diva "trash" y una superviviente del celuloide como ha habido pocas. Mi personaja favorita de la serie era Sydney, la pelirroja putón que interpretaba Laura Leighton.
Cuando fui por primera (y única) vez a Los Ángeles, ciudad infernal que me espantó y a la que, sin embargo, me siendo atraído sin remedio, me puse como una colegiala histérica cuando me di cuenta de que iba conduciendo por Melrose Place. Empecé a buscar el patio de vecindad donde ocurría la serie pero, claro, no existe, todo era falso, se filmaba en un estudio. Aquel día acabamos comiendo una pizza infame en Frankie and Johnnie, en Santa Monica Boulevard, en cuya pared de vileda atiborrada de firmas de famosillos de medio pelo encontré la de mi adorado Jermaine Stewart. Aquí está la prueba.
Sólo he comido una pizza peor, en un lugar llamado Riihimaki. Os lo cuento en otro momento.
Si escribo sobre Melrose Place es en parte porque perdiendo el tiempo en YouTube el otro día encontré este vídeo en el que sale Marcia Cross (sí, Bree van der Kamp en "Desperate Housewives"). Interpretaba a Kimberly, una cirujana con trastorno bipolar que acaba poniendo una bomba en los apartamenteos donde vivían todos los protagonistas. Una joya. No recuerdo bien lo que pasa, pero me parece que en algún momento le hacen algo así como una trepanación y se queda calva, viéndose obligada a llevar peluca. En esta escena, ¡atención!, se la quita y enseña el cartón. En su momento fue lo más.
La serie era idea de Darren Star, que luego se sacó de la manga "Sex and the City" y además de Marcia Cross salieron de ella Doug Savant (Tom Scavo en "Desperate Housewives; su papel del enfermero Matt en MP es uno de los primeros gays de la TV más generalista) y Kristin Davis, que luego haría de Charlotte en "Sex and the City".
La verdad es que cuando vi el vídeo de la peluca se me ocurrió hacer una entrada sobre transformaciones de película (de ahí el título), como la de Schwarzenegger en "Total Recall" (joyón de los primeros 90):
Pero desistí de mi idea, demasiado complicado hilar tan fino con este calor.
En "Total Recall" también sale Michael Ironside, un actor secundario buenísimo que (casi) siempre ha hecho de malo malísimo. También hacía de las suyas, con el poder de la mente, en "Scanners", primera película de David Cronenberg. He aquí una muestra:
Qué mono. Pero me alejo de este camino, que me lleva a los 80 de nuevo y ya he dicho que no. Me quedo con el chico más guapo de los 90, o al menos uno de ellos, tan olvidado que no tiene cabida en mi serie recién iniciada porque de él nunca más se supo. Se llama Johnathon Schaech y era el cantante del grupo "The Wonders" en la película "That Thing You Do", la única que hasta ahora ha dirigido Tom Hanks. Alguna vez tendré que contar que me han confundido en ocasiones con Tom Hanks. Qué cosas. Aquí tenéis al Johnathon Schaech (vaya nombrecito) cantando la canción que da título a la peli, al loro los labios, los dientes, la nariz, los pómulos y las cejas. Si es que las cejas y los antebrazos son lo más sexy que hay.
Por cierto, que la cancioncita, si no fuese tan hiper-prefabricada podría tener su hueco en la lista de canciones pop perfectas... Me quedo con el buenorro de Johnathon (sí, con "o"), que sigue estando de muy buen ver, y con Liv Tyler, a quien siempre he encontrado tan maravillosa como irresistible.
En fin, que me ha salido una entrada de lo más rara, ya lo decía al principio, estoy en un "time warp" extraño. De nuevo, los primeros 80: "Warp", de New Musik, que hay que escuchar hasta el final. Polo, no te me quejarás...
Debido a viajes laborales múltiples pre-vacacionales y al extravío reciente del ordenador portátil utilizado en los mismos (me van a despedir, como si lo viera), este blog no se actualizará tan a menudo como me gustaría.
Halle Berry contaba que de pequeña antes de irse a dormir rezaba y pedía a dios ser blanca al levantarse. Algo así le debió pasar a otros. Yo nunca he rezado, pero siempre quise ser negro para poder dejarme el pelo afro y bailar como Michael. Alaska decía que quería ser chico para poder ser maricón. Siempre queremos lo que no tenemos.
Así se hace una estrella:
Así crece una estrella:
Suya es la canción más perfecta de todas las canciones pop perfectas, con la que cerraré la serie de posts al respecto, cuando llegue el momento (he estado tentado de hacerlo hoy, pero no, cada cosa a su tiempo). Para quienes creen que estaba acabado desde Thriller, dejo aquí "You rock my world", uno de sus últimos sencillos y una canción extraordinaria (con vídeo-peliculita insufrible). Lo que va de ABC a You Rock my World os lo conocéis de sobra.
Por cierto, una de las primeras películas que hizo Farrah (pensadlo bien, hay pocas mujeres famosas a quienes se les conoce sólo por su nombre de pila, ella era una) fue "Myra Breckinridge". Os dejo aquí su escena lesbiana con Raquel Welch. Vaya cutis trenían las dos.
Bueno, venga, vale, os dejo la secuencia de títulos de la primera temporada de la serie. Martes y 13, cuando eran tres, hicieron un spoof fabuloso que no he vuelto a ver. Y, por cierto, my chico, tan butch y tan macho él, tiene de tono de llamada en el móvil la sintonía de las Angels. A ver quién es la loca aquí. Claro que es sólo para cuando le llamo yo, porque para los demás tiene la música del Exorcista. ¿Is he trying to tell me something? ¿A que no acertáis qué tono tengo yo? Oye, este tema de los tonos de móvil me da para una entrada...
Cuando empecé a escribir este blog, estaba fascinado por otro, Memorias a 45, que en algún momento dije que es el que me gustaría escribir. Dicho blog, que es maravilloso aunque va a fuego lento, tiene una sección de “Olvidados” en el que hace repaso a cantantes de los que (casi) nadie se acuerda, o a cantantes famosos que intentaron un camino previo hacia la fama, intento hoy olvidado. Todo esto viene a cuenta porque hoy inicio sección de ¿Olvidadas?, así, entre puntos de interrogación, porque aunque hoy se hable poco de las mujeres que por aquí desfilarán, son pocos quienes las han olvidado. Soy plenamente consciente de que han pasado por otras categorías de entradas de este blog mujeres que podrían estar en esta lista que hoy empieza, como Morgan Fairchild, Charlene Tiltón o Rachel Ticotín, pero ya sabéis que mis categorías y secciones son caprichosas e intercambiables, como yo. Habrá mucho lo peor de todo por aquí, y bastante “guilty pleasure”. Batiburrillo, como dice Stanwyck.
Gianina Facio (¿hay algún lector que no la recuerde?, me costaría creerlo) era una tía buena que tuvo un momento de gloria mediática a mediados de los años 80. Un fotógrafo le hizo unas fotos (muy acaramelada) con Philippe Junot, a la sazón marido de Carolina de Mónaco. Melena rizada y muy abundante, piernas larguísimas embutidas en unos vaqueros pitillo, botas con flecos. Carolina tardó muy poco tiempo en pedir el divorcio de Junot. No recuerdo si aún vivía su odiosa madre. Ah, ¿no lo he contado aún? Siempre odié a Grace Kelly. Y también al payaso Fofó.
Pero dejo mis odios inveterados e inexplicables y vuelvo a lo que iba. La Facio es de origen incierto, se decía entonces que era portorriqueña e hija de un embajador (mentira, Puerto Rico no es un estado, no tiene embajadores), también que tenía orígenes italianos, brasileños, nicaragüenses, de palacagüina o de Miami. ¿No os suena a cierta modelo-cantante que se pasó a todo el que pudo por la piedra y acabó de primera dama de un país vecino? Pues eso. Pero la Facio tenía cuerpo. Menudo cuerpazo se gastaba la tía, quizá el mejor de los años 80. Eso son pitones (Qué guarro soy, coño; y sí, también se le ve algo el parrús).
Al poco de la aventura con Junot y de las primeras fotos “picantes”, se lió con Julio Iglesias, recién divorciado de la Preysler y en su momento musical más dulce, el de la niña-mujer o el tropezón en la piedra. Qué hombre tan insufrible. Y tan feo, qué le verían. Para mí ese romance es el gran borrón en la carrera de la Facio que, como no había tanta telebasura como entonces, se vio obligada la pobre a trabajar y buscar fortuna en el cine. Dejo para más adelante lo que fue su obra magna y me centro ahora en unas imágenes de “Detective extra-large”. No, no es un porno (yo también lo pensé al leer el título) sino una peli, otra más, de Bud Spencer. Aquí la Facio luce palmito y se beneficia al guapo de Philip Michael Thomas, el compañero de Don Johnson en Miami Vice. No quiero ponerme pesado, pero fijaos (fijarsen) en el cuerpo de Gianina, es de escándalo. Los vestiditos ajustados con hombreras son, por cierto, muy otoño-invierno 2009.
Pero la historia de Gianina Facio no termina en los 80 y en unos romances con famosos varios, qué va. Como dirían Almodóvar, Macnamara y Theodore, un disco grabó y nadie lo compró. Estamos en los primeros 90, arrasa el sonido Ibiza-acid-petardo con piano machacón a lo Locomía y Gianina se apunta al carro y nos regala este “One Two Three Four” absolutamente horripilante. Principio suavecito y empieza la pachanga. Tampoco está tan mal, la verdad. Seguro que algún ex DJ que me lee lo ha pinchado alguna vez. ¿Alguien recuerda esta chungo-joya del trash más oscuro? Por cierto, este vídeo sólo ha sido objeto de dos comentarios por usuarios de YouTube y uno de ellos dice simplemente “GAY”. Qué cosas.
La buena (buenorra) de Gianina desapareció del mapa como llegó, aunque siguió haciendo pinitos cinematográficos. Con el cambio de siglo apareció en… ¡sorpresa! “Gladiator”, interpretando a la bella y sacrificada (literalmente) esposa del macizo (sólo, repito, sólo en esa película) Russell Crowe. Qué divina y sílfide estaba.
También sale, guapísima, en “Kingdom of heaven”, película tan olvidada como ella.
Y, este mismo año, en “Body of lies”, haciendo de nuevo de mujer del Russell, esta vez gordísimo. Pero, una pregunta, ¿Qué tienen en común estas tres películas? Está muy claro, que están dirigidas por Ridley Scott. Y es que Gianina Facio, queridos lectores, es hoy la flamante esposa del director de Alien.
Y quien tuvo, retuvo. Aquí sale, también con su santo, esplendorosa a sus 54 años.
Si creéis que aquí se acaba la epopeya de Gianina Facio, os equivocáis. He dejado lo mejor para el final. En 1984, poco después de acceder a la fama mediática por sus líos con Junot y Julio I, José María Castellví, director que no parece haber hecho nada más, la contrató para protagonizar una película que me da vergüenza reconocer que recuerdo y que vi. Su nombre, “Poppers”. Habéis leído bien. Y aquí está su cartel.
Fuerte, ¿eh? Al loro los chaps del de la derecha, que creo que es Miguel Ortiz, que luego ha presentado montones de programas caspa de TV. También salía Alfredo Mayo. Y la banda sonora tenía canciones de la primera época de Alaska y de Radio Futura. Y cómo son la tipografía y el diseño del cartel. La película de la movida, vamos. Qué total.
Lo que más me sorprende de todo esto es no haber leído nada al respecto de "Poppers" en ninguno de los mari-blogs, porque no me digáis que no tiene tela. Sólo he encontrado detalles en un blog que se dedica a la caspa, no al camp, y que os ahorro. En fin. De lo que me alegro es de que mi búsqueda me ha servido para encontrar a una drag queen de nombre ideal, “Mary Poppers”, casi tan bueno como el de mi querida Chumina Power. Iba a colgar un vídeo suyo, pero es que la pobre es muy mala sobre el escenario, al ponerse nombre artístico se le agotó el talento. Os dejo que vuestra curiosidad os lleve a buscarla por los basureros del ciber espacio.
Quien sabe, quizá dentro de 25 años alguien escriba un post en un blog (¿Habrá blogs en 2035? ¿Los leeremos?) sobre ella. Por cierto, la idea de escribir este post me vino porque en mi oficina tenemos una guarda de seguridad nueva que se parece a Vaitiare, otra novia olvidada de Julio Iglesias. Pero dejo que el recuerdo de ésa se pudra en la memoria. Es que lo polinesio, como que no. Pero Gianina, divina, claro que sí.
En un comentario reciente en un blog, Polo escribió algo que me dejó meditabundo y con lo que no puedo más que estar de acuerdo. La mejor música es la que uno escuchaba cuando tenía 20 años. Yo estaba a punto de cumplir los 20 cuando Duran Duran, el grupo que desbancó a Chic de lo más alto de mi panteón musical, publicó “Is there something I should know?”, canción pop absolutamente perfecta. Pocos grupos han sido capaces de producir una serie tan exquisita de canciones pop como los cinco de Birmingham, aunque desde un primer momento, quizá por ser guapos, quizá por ser descarados, quizá por sus veleidades neorrománticas, estuvieron bajo sospecha de ser un producto prefabricado e insustancial. Sospecha que desapareció con la publicación de esta maravilla, que fue, corregidme los que sabéis de estas cosas más que yo, su único número 1 en el Reino Unido.
“Is there something I should know?” es una canción perfecta se mire por donde se mire. El sonido es muy Liverpool, con guitarras arpegiadas, había una voluntad clara de parecerse a los Beatles; bueno, a unos Beatles renacidos y que utilizaban sintetizadores digitales, secuenciadores y baterías electrónicas. La estructura es la clásica de una canción pop, con estrofa, puente y estribillo. Como siempre en Duran Duran, la línea melódica y las armonías vocales son exquisitas. Uno de los trucos que usa el muy zorro de Nick Rhodes es dejar oir el secuenciador unos segundos entre el puente y el estribillo, algo que alarga justo antes del final, que es una auténtica sorpresa. Después de un puente instrumental fabuloso con un extraño solo de armónica, y después de una nueva parada con el secuenciador en espera, se lanzan los tíos a una versión distinta del estribillo, con ritmo y arreglos disco, una línea de bajo espectacular (John Taylor, antes de destrozarse a base de cocaína y Amanda de Cadenet, no sólo era una cara bonita, sino también un instrumentista de primera) y arreglos de cuerda al estilo Chic. La primera vez que oí esta canción (en el programa de Rafa Abitbol en Radio 3, me acuerdo como si fuese ayer), que no está incluida en ningún álbum, empezó dejándome algo frío pero al escuchar el estribillo final me puse a rezar porque la volviese a poner. Me quedé enganchado. Por cierto, el vídeo es estupendo, muy neo-geo, salen todos muy guapos (salvo Andy, el guitarrista, de dónde no hay no se puede sacar), en especial Roger Taylor, el batería, que siempre fue mi favorito, y utilizan imágenes de clips de canciones anteriores.
Duran Duran pulieron su estilo de tal modo que fueron ejemplo para muchos grupos de la época. Uno de mis “guilty pleasures” favoritos, al que no dedicaré un post específico pero dejo aquí para vuestro deleite es “Too shy” de Kajagoogoo, escrita y producida por Nick Rhodes, otra cancioncita pop deliciosa interpretada por el grupo de gente con peor estilismo de todos los tiempos y si no, comprobad el vídeo. Qué monos, ¿verdad?
Tampoco fuimos indemnes en nuestro país a la influencia duranita. Con toques new romantic con horchata, Glamour nos regaló una de las mejores canciones patrias de los 80, “Imágenes”. Aún más duranita era “Guarda tus lágrimas”, que ha desaparecido de YouTube, espero que regrese pronto y la cuelgo. Imágenes es un temazo y las posturitas del cantante de Glamour, impagables.
Sin embargo, la influencia de Simon le Bon, Nick Rhodes y compañía no se quedó en los 80. La que quizá sea la mejor canción de las Scissor Sisters, “The other side”, rinde un tributo nada oculto al sonido Duran Duran. El vídeo, casero, es gracioso, con imágenes de la serie Doctor Who. A Stanwyck le tiene que gustar fijo, le pone Billy Piper. Y Judy Garland, que habla al final.
Para mí Duran Duran marcan si no toda la década de los 80, al menos su primera mitad. Como decía al principio, sustituyeron a Chic como grupo de referencia, aunque el círculo de mis preferencias musicales se cierra unos años más tarde, con Notorious, el disco que les produjo a los chicos de Birmingham el gran Nile Rogers, líder de Chic. A la hora de escoger qué canción era más perfecta dudé entre la que titula y abre este post y ésta que lo cierra y cuyo vídeo encamo de daily Motion, porque YouTube se está poniendo imposible y no le dejan a uno subir un montón de cosas. Escucho las guitarras y el metal y me imagino a Ingrid Bergman y Cary Grant besándose en un balcón sobre la playa de Copacabana. ¿O era Ipanema?
Yo siempre fui un chico con dudas. Siempre. Y eso, por mucho que uno resuelva las más acuciantes, o por mucho que le cuente a todo el mundo lo que todo el mundo ya sabe, perdura. Por eso llevo como un mes dándole vueltas a esta entrada y dudando: ¿guilty pleasure o lo peor de todo?
La respuesta me la ha dado mi adorado amigo Manolo el israelita, a quien he citado previamente en este blog pero que, hasta ahora, no ha sido lector del mismo. Espero empujarle hacia él, quiero decir hacia mí, con esta entrada que he resuelto gracias a él. Qué galimatías. Va por ti, Manolo.
Vayamos por partes: Enrique, con Ana o sin Ana, con Pozo o sin él, es lo peor de todo. Y, como diría una ex amiga llamada Ana Chumi (cómo se puede llamar alguien así... en fin), además de verdad. Desde "amigo Félix cuando llegues al cielo" hasta sus apariciones en la telebasura más chunga, no ha hecho más que demostrar que es un personaje perfectamente deleznable y hacernos la vida un poco peor a todos. Bueno, pobre, no le conozco y a lo mejor es buena gente, quién sabe. Tiene un nombre bonito, así se llamaba mi abuelo. Un apellido extraño. Decían que en los primeros 70 vivió en Los Ángeles con David Hockney, quien le dedicó alguno de sus retratos de chicos desnudos en la piscina, pero prefiero creer que no es así. David Hockney tiene muy buen gusto.
Antes de Enrique y Ana, antes de Enrique del Pozo, hubo Enrique a secas, cantante de canciones infantiles que se sacó de la manga ésta que, a pesar de todo lo que he contado, entra en mi panteón de Guilty Pleasures más absolutas.
¿No os encanta? Es una canción buenísima. Los acordes de la estrofa, el ritmo machacón del piano es fabuloso. El estribillo, tan pegadizo. Sobran las voces de los muñecos, eso sí. Y luego está el "qué bonito, qué bonito" que, imagino que sin quererlo, ha perdurado los más de 30 años que hace que esto salió al mercado y se escucha fin de semana sí y otro también en los campos de fútbol (y de otros deportes) de toda nuestra geografía. Vale, vale, él es estomagante, los muñecos aborrecibles, el modelito azul "estafeta" votimivo, los pasitos de baile insufribles. Pero ¿y la canción? ¿no es un joyón?
Aquí es donde entra en juego Manolo el israelita porque él es quien me ha recordado de dónde sale este temazo. Manolo, por cierto, es de las pocas personas que tenía en su colección de discos, hace 21 años cuando le conocí, a Sergio y Estíbaliz en versión disco-chochi, a Bibi Andersen pre-Fernández con su "touch my erotical zones", a los New Trolls y mucho Ana Belén (nadie es perfecto). Tener ese tipo de música ahora es bastante común, hace 20 años era titánico. Al colgar yo la canción de Enrique en mi nueva cuenta de Caralibro él, entusiasmado, inmediatamente me recordó que la versión original era de Carol Bayer-Sager, quien co-compuso muchos de los éxitos de Burt Bacharach y tuvo un éxito propio con esta canción que, en su versión inglesa, se llamaba "You're moving out today" (o sea, que te des el piro, bonita) y que llegó a lo más alto de las listas británicas a mediados de los 70. Igual que "Save your kisses for me", vale, pero no importa, ésta nos gusta mucho más.
Me siento generoso, y Enrique, con o sin Ana, dentro o fuera del Pozo, debería estarme agradecido, porque pudiendo haberle tildado de lo peor, como hice con el probre Gonzalo, lo he elevado a una guilty pleasure y con todas las de la ley. Ahí está con Sergio Fachelli o Paloma San Basilio y otros más que vendrán. Si es que lo mío es la generosidad. Aunque, bien pensado, como el interesado lea esta entrada me va a meter un pleito... Me da igual. Al contrario que él, en el extremo opuesto de la naturaleza humana, se encuentra Manolo, la única persona (la única, de verdad) que le cae bien a todo el mundo, de quien nadie nunca ha dicho nada que no sea positivo. Lo más grande.
"I was faced with a choice at a difficult age Would I write a book or should I take to the stage But in the back of my head I heard distant feet Ché Guevara and Debussy to a disco beat"