Mostrando entradas con la etiqueta 70's. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 70's. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de septiembre de 2009

Disco 1980

Estamos todos de acuerdo: 1979 marca el cénit de la música disco. Casi todos los grandes himnos del estilo musical que marcó la vida de tantos y tantos de nosotros, llevan esa fecha. Pero el disco no se agota en el último año de la década de los 70, sino que sigue vivito y coleando a principios de los años 80. Yo diría que algunas de las mejores canciones disco se publicaron entre 1980 y 1982. Y de eso precisamente trata este post.

No sé si fue en el blog de Stanwyck, Theodore o Polo que todos comentaron cuando fueron por primera vez a una discoteca. En mi caso fue, a punto de cumplir los 16 (y con el estreno de Pepi Luci Bom in the back of my head), en 1980. Discoteca: Caribiana, en la parte alta del Paseo de la Castellana de Madrid, que luego se convirtió en sala de espectáculos (Martes y 13, los Morancos, etc) y ahora es la tienda de informática del Corte Inglés.

Cuando entré sonaba esto:



El final del tema es muy conocido, "Relight my Fire", pero el inicio es lo que es bestial, levanta a los muertos. Vale, de acuerdo, es música publicada en 1979, pero los DJ de primeros de los 80 utilizaron esta música hasta la saciedad para empezar a llenar las pistas. En 1980 muchos grupos y productores utilizaban la misma fórmula que había elevado el disco a lo más alto, en ocasiones con resultados terroríficos, pero en otros con gran acierto.

The Whispers habían tenido un exitazo en 1979 con "And the beat goes on", y en 1980 nos regalan "It's a love thing". Eran un grupo vocal y de baile. Tengo que reconocer que me encanta el bailarín grandote barbudo y con el pelo afro (los cantantes bigotones clónicos dan algo de grima). La coreografía es maravillosa. Bueno, y me encanta la aparición de Dionne Warwick en el vídeo. Cómo se lo seguía pasando la gente, qué poco duró, qué pena. La estética era aún 70's.



En 1980, la gran diva, Diana Ross, se alía con los chicos de Chic y publica "Diana", uno de sus mejores álbumes, con bombas como "Upside Down", que ya colgué en su día, o este "I'm coming Out", con el rasgueo contagioso y frenético de guitarra de Nile Rogers y que no entiendo como no es el himno gay por antonomasia. Qué raros son los gays, elevando a Esther y a la hermana de Danii y olvidando a Diana. Whatever. Al loro el modelazo, las pieles y el divismo. Nadie le ha llegado ni a la altura del zapato. La música, por cierto, es en directo.



En su día, odié "Funky Town", de Lipps Inc, quizá porque encontraba que todo era muy falso, que no se divertían tanto como Sylvester, Chic o la propia Diana Ross, pero ahora no me puedo resistir a la canción. Estas chicas bailan mal, parecen sacadas (pobres) de una bar de carretera. La moda ya empieza a ser ochentera.



Los neoyorquinos The B.B.&Q. Band aparecían con su "On the beat". No hay imágenes, sólo música, una pena.



Y en 1982 se publica una de las mejores canciones disco de toda la era, "Forget me Nots", de Patrice Rushen , una música venida del jazz. La línea de bajo es espectacular, y aunque estemos en el año del Mundial de Naranjito, el espíritu es puro 1979. Brutal.



También el Funk produce en 1980 alguna de sus mejores obras, como este "Funkin' for Jamaica" de Tom Browne, que ha sido versioneado por uno de mis músicos favoritos de los últimos años, el japonés Towatei (con la colaboración de Les Nubians) y también lo fue por (¡horror!) Mariah Carey para la banda sonora de (¡pavor!) "Glitter". Interesados, pinchad aquí (Stanwyck, en el vídeo sale Mariah por triplicado).



Kool and the Gang, grupo irregular donde los haya, saca también en 1980 uno de sus mejores temas "Get down on it", cuya letra en discotecas españolas la gente tarareaba como "Qué cabrones" (del mismo modo que el "Give me hope Joanna" de Eddy Grant era en ocasiones "Chipirón, Joanna". Lo juro).



Pero el cambio en la música disco de los primeros años 80 lo marca un estilo nuevo, de ritmo algo más lento, con mucha influencia pop (algo que aportó Michael Jackson, a quien dejo fuera de este listado a propósito) que hoy llamaríamos R&B pero que entonces seguía siendo disco. Disco-Pop.

Shalamar fue un grupo fabuloso, encabezado por la divina Jody Watley (ya con hombreras) y con el bailarín Jeffrey Daniel, el que enseñó el Moonwalk a MJ, que produjeron este magnífico "Night to remember", aquí en directo. ¿Quién ese chico con pelucón y pajarita roja que hace coros al fondo? ¡Mi adorado Jermaine Stewart! (Nota para anglófilos: al inicio del vídeo sale, jovencísimo, ¡Jools Holland!)



Algunas luminarias del jazz y el soul se apuntan a la moda disco-pop con un poco de retraso pero con un éxito brutal. George Benson, guitarrista de jazz, arropado por Quincy Jones, da vida a "Gimme the Night", un joyón escrito por un compositor excelso, Rod Temperton. En el vídeo sale una sub-especie de la música disco (favorita de Stanwyck, Coxis -creo- y servidor), el roller-disco. Diversión sobre patines. Lo más. Pero no me enrollo con el roller-disco. Al igual que a Vicky "espasmódica" Larraz, me lo guardo para otra entrada.



Yarbrough and People nos dejaron este estupendo "Don't Stop the Music", con un tempo marcadamente más lento pero irresistible.



Aunque para irresistible y fabuloso, "Just be good to me" de la S.O.S. Band. El vídeo da saltitos de vez en cuando, una pena.



En el Reino Unido no se quedaban atrás y a principios de los 80 el batiburrillo afterpunk neorromántico produjo un hijo bastardo: los chicos de Imagination. O quizá debiera decir chicas, porque lo suyo es muy fuerte. "Music and Lights" es una maravilla. Al loro los modelazos. Ni Loco Mía se atrevieron a tanto. Y eso que a Loco Mía los vestían y estos chicos se vestían solitos.



Termino esta lista, que espero no se haya hecho demasiado peñazo, con algo que tenía preparado para una entrada de la serie "Lo peor de todo". Se trata de "Do you wanna spend the night" de Village People, que habían estado en el momento álgido de la música disco en la cresta de la ola y cuya casa de discos, quizá para demostrarle al mundo que eran un producto prefabricado de medio pelo, convirtió en new romantics e hizo grabar este horror, que ni es disco, ni nada. Pero ahí está para la posteridad.



Os regalo la portada del LP de los Village People "Renaissance" por si no os creéis lo del neo romanticismo. Sí, lo confieso, me compré el LP. ¿Qué pasa?



He decidido dejaros con buen sabor de boca. En anteriores entradas sobre música disco olvidé incluir una de las mejores canciones de aquella época, en este caso de 1979, pero que yo recuerdo de aquella primera noche en Caribiana. Este vídeo no tiene imágenes, pero la calidad del sonido es buenísima. "Heartache number 9", de Delegation.

sábado, 8 de agosto de 2009

Exposiciones de principios



Iba a llamar esta entrada "Filth is my politics, filth is my life", que es la parte central del credo político de Divine, tal como lo expresa en este fragmento, delirante y fabuloso, del final de "Pink Flamingos". Si no la habéis visto, haceos con ella y vedla. No tiene desperdicio. "I have done everything".

Más en serio. Leo en los blogs, tanto en entradas de los mismos como en comentarios a las mismas, declaraciones de definición política. A mí me parece muy valiente, a estas alturas de la película, definirse de derechas o de izquierdas. Sinceramente, yo apenas veo diferencias palpables entre "unos" y "otros". Mi experiencia me dice que los gobiernos se forman a base de devolver favores a quienes apoyaron a los partidos políticos que ganan las elecciones y las diferencias reales son mínimas. Ya lo escribí en otra ocasión, en un alarde de cinismo y de sinceridad: los gobiernos, los políticos, te echan un huesillo de vez en cuando (matrimonio homosexual, memoria histórica, bandera de 300 metros cuadrados en la plaza de Colón de Madrid, unidad frente al terrorismo, educación para la ciudadanía, traslado del archivo de la guerra civil, etc, etc, etc) para que vayas royendo, te conformes con lo que tienes y no te des cuenta de que otros deciden por ti y puedan seguir abusando del sistema y robando a gusto. Tú, a pagar la hipoteca y los impuestos. Que ya se ocupan de ti desde el gobierno, la comunidad autónoma, el ayuntamiento. Porque no lo olvidemos: aquí hay que repatirse el botín. Hoy me toca a mí en la Moncloa y a ti en Santiago, Madrid y Valencia. Además, está todo muy claro, se puede robar todo lo que haga falta, que no tendrá consecuencias en los sondeos o en los resultados electorales. Elecciones... otro espejismo, nos dejan votar de vez en cuando, asistir a debates de políticos en TV (¡incluso con gente "de verdad"!). La celebración de elecciones regulares ni genera una democracia ni es una garantía de la misma. No es un sistema participativo, eso no existe ni en las comunidades de vecinos.

Es cierto que si uno se pone a analizar mi credo político, doy más bien de "izquierdas", sobre todo en los temas de mayor controversia. Empiezo diciendo que la nueva ley del aborto me parece una basura, un remiendo de apariencia progresista cuando ni siquiera, ni siquiera, se suprime el delito de aborto del Código penal; se añade lo de los 16 años para que el debate se vaya por ahí y nadie se dé cuenta de que es todo un ejercicio de imagen, otro huesillo para el electorado de buen rollito. El derecho al aborto debería estar recogido y protegido en la Constitución, las mujeres poder hacer con su cuerpo lo que les dé la gana, que bastante traumático debe ser como para que encima la gente (sobre todo los hombres, que siempre son los que más ruido hacen, mírese dentro del PSOE) juzguen y opinen. Más opciones políticas: utilizo el transporte público, no tengo coche. Compro comida orgánica. Procuro no comprar nada fabricado en países en desarrollo donde pueda existir trabajo forzado. Procuro no comprar productos alimenticios que hayan viajado desde otro continente. No viajo por placer a países no democráticos o donde al menos no haya mínimos derechos garantizados para mujeres y hombres. Utilizo la sanidad pública. Pago el IVA y el IRPF religiosamente, sin quejarme. Creo en la redistribución de la riqueza por los poderes públicos (sí, ésos que están gestionados por los políticos que hace un segundo ponía a caldo; menos mal que tenemos al funcionariado, que se quejarán de todo pero hacen que las cosas funcionen). Creo en los servicios públicos.

Claro, que también soy un abogado del libre mercado, corregido (ya he dicho lo de la redistribución de la riqueza) pero libre. Creo en la igualdad... de oportunidades. Para mí ésa es la igualdad real, la que nos permite a todos acceder a los mismos beneficios pero con la posibilidad de mejorar (o empeorar) mediante nuestro trabajo y nuestro talento. No creo en la igualdad como objetivo, sino como premisa de partida. Creo en la libertad por encima de todo. En poder decir lo que piensas sin que nadie te pueda amenazar por ello. Y, también por encima de todo, detesto la moralidad organizada, ya sea religiosa o política.

Contradicciones: muchas. Todas. No compro comida que contenga "millas aéreas" y en lo que va de año llevo a cuestas (los he contado) 51 viajes en avión. No viajo a países no democráticos pero he estado, por placer, en Siria, Egipto y tantos otros. Mucho presumir de pagar impuestos pero anualmente contribuyo a un fondo de pensiones para pagar menos IRPF en primavera.

En realidad lo que me gustaría de verdad, y por eso he empezado esta entrada como lo he hecho, es poder tener un credo político absolutamente apolítico y preferentemente amoral. No llegaré a defender el asesinato, el canibalismo y la coprofagia como hace Divine, pero me encanta esa desfachatez, sobre todo por lo que supone de superación de los esquemas tradicionales de lo conservador/progresista. Sólo en una sociedad política tan podrida como eran los Estados Unidos en los años 70 cabía una filosofía vital tan radical. Bueno, locos hay en todas partes, pero locos travestidos obesos ("How is this for a centre spread?") no tantos.

Por cierto, he descubierto, casi por casualidad, la mejor web de los últimos tiempos, Cinema de Merde. Se trata de una página muy trabajada con críticas irreverentes y muy camp de todo tipo de películas. Recomiendan Pink Flamingos, Phantom of Paradise, Glitter, Xanadu y Roller Boogie, por ejemplo. La lleva un tipo barbudo con mucha pluma cuyos vídeos describiendo películas son muy divertidos. Recordadlo, lo leísteis aquí primero (aunque seguro que algún listillo ya la conocía).

En Internet, último reducto de la libertad, está todo. ¿Quién necesita credos políticos?

"Eat shit!".

lunes, 13 de julio de 2009

La canción pop perfecta: "Yesterday once more", The Carpenters



Me da en la nariz que me van a caer palos por esta selección. Ojalá me equivoque.

Ya lo he dicho antes, hay décadas pop, como los años 60 o los 80, y hay otras en las que aparentemente no había nada. Los 70 son muy romos por lo que a música pop respecta. Es la época del rock en sus múltiples variedades: duro, sinfónico, aburrido, insoportable, pretencioso, olvidable. Los Beatles se habían separado en 1970 y daba la impresión de que el pop, como dice Bom (Alaska) en "Pepi", ya no se lleva. Lógicamente hay excepciones, y de grandísima altura. Es posible que ABBA sean la excepción fundamental. Ya he contado aquí que nunca fui gran fan en su día de los suecos, en parte porque los veía (hay que ver lo bobo que uno puede llegar a ser) superficiales. Como los Beatles o Duran Duran, cualquiera de sus canciones es una joya pop. Pero hay mucho ABBA por los blogs y además me resulta muy difícil escoger una sola de sus canciones, así que dejo que seáis vosotros, queridos lectores, quienes decidáis qué canción de ABBA es más perfecta. Eso sí, aunque ya tuviesen una carrera previa, ABBA da su salto a la fama, no hay que olvidarlo, cuando ganan Eurovisión. Y es que el festival, que en los años 70 vive su época de oro, produce algunas joyas inolvidables. Entre las canciones ganadoras de la década destacan las de habla francesa, como "L'oiseau et l'enfant", de Marie Myriam, que ganó para Francia en 1977, "Après toi" de Vicky Leandros para Luxemburgo en el 72, o "Tu te reconnaîtras", interpretada también para Luxemburgo por la maravillosa Anne-Marie David (a pesar de la corbata, pero vaya pelazo), que en mi opinión es la mejor canción que nunca haya producido el festival. Y eso que podría quedarse fuera de esta lista de canciones pop perfectas, porque la letra tiene un punto trascendente que no termina de encajar en mis caprichosos criterios. Pero es que es tan bonita. Aquí os la dejo.



Además del rock, los años 70 van marcados por todo lo hippy y sus derivados. En Estados Unidos triunfan algunas de mis ídolas favoritas de ayer y hoy, como Joni Mitchell con su "Chelsea Morning" y Rickie Lee Jones con "Chuck E's in love" (no, no se refiere a Chucky, el muñeco diabólico, que por cierto tengo que escribir sobre él). Pero son canciones demasiado porreras para entrar en mi lista, por mucho que me sigan gustando tantos años después. La que sí incluyo aquí es "Your smiling face", de James Taylor, que es una de mis primeras grandes influencias musicales. Hoy apenas escucho música suya, pero esta canción siempre me ha resultado terapéutica y la tengo en el loop del iPod. Me habría encantado escribirla, la verdad. Qué bien cantaba y qué guapo era el condenado, por muy yonqui que fuese. Por algún motivo, los porros no tienen cabida en mi lista pero la heroína sí.



Y vuelvo a la canción que da título a esta entrada y cuyo vídeo he colgado al inicio. Los Carpenters eran tan ñoños, incluso en su época, que sus singles se incluían en las listas de "easy listening". No es que ahora se hayan convertido an algo alternativo y rompedor, más bien son pasto de karaoke, como demuestra el vídeo, pero esta canción, como tantas otras suyas, me resulta irresistible. "Shala la la", "Shing a-ling a-ling", "shubidu wai wai", ¿cómo no me puedo derretir ante un estribillo tan triste y tan bonito a la vez. Eran maestros a la hora de utilizar acordes en séptima, que dan el tono nostálgico y melancólico, y también en novena, los que proporcionan el tono de himno a la última nota de transición entre estrofa y estribillo. Por cierto, que el puente de esta canción lo copió, nota por nota, Madonna en una de sus baladas más pedorras, "This used to be my playground".

Además de la canción en sí, está Karen. Hay que reconocer que su voz era preciosa, no tenía mucha tesitura, pero utilizaba sus recursos (las notas graves son fabulosas) a la perfección. En el vídeo, además, lo que lleva no es un vestido, sino un mono. Puntazo. Y por encima de todo está la leyenda, la anorexia, el internamiento en el hospital donde en pocas semanas le engordaron 20 kilos para salvarla. Se murió con 32 años. Probablemente así lo quiso. Afortunadamente, su memoria sigue viva y no muchos años después de su muerte la inigualable Sabrina Salerno hizo su versión de "Yesterday once more", que aquí os dejo para vuestro regocijo. Al loro con la gorra y las bailarinas go-gó de detrás. Ya sé ahora de dónde se sacó la imagen Dana International. No, si lo que no esté en YouTube... Esto es casi peor que Bibi Andersen, pre-Fernández, cuando cantaba "A mi manera". ¿Se acuerda alguien? Yo desearía olvidarlo pero no puedo.

sábado, 27 de junio de 2009

Despedidas

Halle Berry contaba que de pequeña antes de irse a dormir rezaba y pedía a dios ser blanca al levantarse. Algo así le debió pasar a otros. Yo nunca he rezado, pero siempre quise ser negro para poder dejarme el pelo afro y bailar como Michael. Alaska decía que quería ser chico para poder ser maricón. Siempre queremos lo que no tenemos.

Así se hace una estrella:



Así crece una estrella:



Suya es la canción más perfecta de todas las canciones pop perfectas, con la que cerraré la serie de posts al respecto, cuando llegue el momento (he estado tentado de hacerlo hoy, pero no, cada cosa a su tiempo). Para quienes creen que estaba acabado desde Thriller, dejo aquí "You rock my world", uno de sus últimos sencillos y una canción extraordinaria (con vídeo-peliculita insufrible). Lo que va de ABC a You Rock my World os lo conocéis de sobra.



Por cierto, una de las primeras películas que hizo Farrah (pensadlo bien, hay pocas mujeres famosas a quienes se les conoce sólo por su nombre de pila, ella era una) fue "Myra Breckinridge". Os dejo aquí su escena lesbiana con Raquel Welch. Vaya cutis trenían las dos.



Bueno, venga, vale, os dejo la secuencia de títulos de la primera temporada de la serie. Martes y 13, cuando eran tres, hicieron un spoof fabuloso que no he vuelto a ver. Y, por cierto, my chico, tan butch y tan macho él, tiene de tono de llamada en el móvil la sintonía de las Angels. A ver quién es la loca aquí. Claro que es sólo para cuando le llamo yo, porque para los demás tiene la música del Exorcista. ¿Is he trying to tell me something? ¿A que no acertáis qué tono tengo yo? Oye, este tema de los tonos de móvil me da para una entrada...

martes, 2 de junio de 2009

Guilty Pleasures: "Muy pronto hay que triunfar", de Enrique

Yo siempre fui un chico con dudas. Siempre. Y eso, por mucho que uno resuelva las más acuciantes, o por mucho que le cuente a todo el mundo lo que todo el mundo ya sabe, perdura. Por eso llevo como un mes dándole vueltas a esta entrada y dudando: ¿guilty pleasure o lo peor de todo?

La respuesta me la ha dado mi adorado amigo Manolo el israelita, a quien he citado previamente en este blog pero que, hasta ahora, no ha sido lector del mismo. Espero empujarle hacia él, quiero decir hacia mí, con esta entrada que he resuelto gracias a él. Qué galimatías. Va por ti, Manolo.

Vayamos por partes: Enrique, con Ana o sin Ana, con Pozo o sin él, es lo peor de todo. Y, como diría una ex amiga llamada Ana Chumi (cómo se puede llamar alguien así... en fin), además de verdad. Desde "amigo Félix cuando llegues al cielo" hasta sus apariciones en la telebasura más chunga, no ha hecho más que demostrar que es un personaje perfectamente deleznable y hacernos la vida un poco peor a todos. Bueno, pobre, no le conozco y a lo mejor es buena gente, quién sabe. Tiene un nombre bonito, así se llamaba mi abuelo. Un apellido extraño. Decían que en los primeros 70 vivió en Los Ángeles con David Hockney, quien le dedicó alguno de sus retratos de chicos desnudos en la piscina, pero prefiero creer que no es así. David Hockney tiene muy buen gusto.

Antes de Enrique y Ana, antes de Enrique del Pozo, hubo Enrique a secas, cantante de canciones infantiles que se sacó de la manga ésta que, a pesar de todo lo que he contado, entra en mi panteón de Guilty Pleasures más absolutas.


¿No os encanta? Es una canción buenísima. Los acordes de la estrofa, el ritmo machacón del piano es fabuloso. El estribillo, tan pegadizo. Sobran las voces de los muñecos, eso sí. Y luego está el "qué bonito, qué bonito" que, imagino que sin quererlo, ha perdurado los más de 30 años que hace que esto salió al mercado y se escucha fin de semana sí y otro también en los campos de fútbol (y de otros deportes) de toda nuestra geografía. Vale, vale, él es estomagante, los muñecos aborrecibles, el modelito azul "estafeta" votimivo, los pasitos de baile insufribles. Pero ¿y la canción? ¿no es un joyón?

Aquí es donde entra en juego Manolo el israelita porque él es quien me ha recordado de dónde sale este temazo. Manolo, por cierto, es de las pocas personas que tenía en su colección de discos, hace 21 años cuando le conocí, a Sergio y Estíbaliz en versión disco-chochi, a Bibi Andersen pre-Fernández con su "touch my erotical zones", a los New Trolls y mucho Ana Belén (nadie es perfecto). Tener ese tipo de música ahora es bastante común, hace 20 años era titánico. Al colgar yo la canción de Enrique en mi nueva cuenta de Caralibro él, entusiasmado, inmediatamente me recordó que la versión original era de Carol Bayer-Sager, quien co-compuso muchos de los éxitos de Burt Bacharach y tuvo un éxito propio con esta canción que, en su versión inglesa, se llamaba "You're moving out today" (o sea, que te des el piro, bonita) y que llegó a lo más alto de las listas británicas a mediados de los 70. Igual que "Save your kisses for me", vale, pero no importa, ésta nos gusta mucho más.

Me siento generoso, y Enrique, con o sin Ana, dentro o fuera del Pozo, debería estarme agradecido, porque pudiendo haberle tildado de lo peor, como hice con el probre Gonzalo, lo he elevado a una guilty pleasure y con todas las de la ley. Ahí está con Sergio Fachelli o Paloma San Basilio y otros más que vendrán. Si es que lo mío es la generosidad. Aunque, bien pensado, como el interesado lea esta entrada me va a meter un pleito... Me da igual. Al contrario que él, en el extremo opuesto de la naturaleza humana, se encuentra Manolo, la única persona (la única, de verdad) que le cae bien a todo el mundo, de quien nadie nunca ha dicho nada que no sea positivo. Lo más grande.

domingo, 31 de mayo de 2009

1979 (bis)

Bueno, pues ha llegado la hora de dar mi lista. Gracias a todos por participar y ser lo mejor. Empiezo diciendo que os mentí, la menos favorita es la de Leif Garret. Uno es petardo, muy petardo, pero no tanto.

Mi lista “Party like it’s 1979” es la siguiente:

1.- “Angel eyes” de Roxy Music. Es que posiblemente sea mi canción favorita de todos los tiempos, de verdad. Me vuelve loco.
2.- “Heart of Glass” de Blondie.
3.- “You make me feel” de Sylvester. Hoy ha sonado en el iPod cuando estaba en el gimnasio, y el subidón que me da es de escándalo.
4.- “My Sharona” de The Knack. Es la que realmente me recuerda al “summer of 79” que pasé en Estados Unidos. Y es buenísima.
5.- “Video Killed the Radio Star”, de Buggles.
6.- “Freak Out”, de Chic. Quizá sorprenda que esté tan bajo, pero es que a mí me gustan sobre todo las canciones que Chic compuso para otros, en especial Sister Sledge (ver Infra).
7.- “Super Superman”, de Bosé
8.- “London Calling”, de The Clash (no, no es la última, para nada).
9.- “Estoy Bailando”, de las Goggi Sisters. Nadie que me hubiese visto cantarla, bailarla e interpretarla anoche en la fiesta de cumpleaños de mi amiga Anabel se creería que esté tan abajo (las clases de Aerodance me están viniendo de cine, bailo mucho mejor). Claro, que también me desgañité con “Aire” de Pedro Marín.
10.- “Tragedy”, de Bee Gees.
11.- “Running on Empty” de Jackson Browne.
12.- “I was made for dancing” de Leifa Garret. Lo de Leifa suena fatal, ¿no? Pero es que parece una niña total. la canción está copiada directamente de Grease, claro que sí.

Como soy bueno, he decidido daros una propinilla, así que ahí va:

Dedicada a Stanwyck, que no se lo merece porque no ha participado pero que por otra parte se lo merece todo, “He’s the greatest dancer” de Sister Sledge, aquí en versión “live” no muy reconocible, pero el bailecito es bestial. Cantemos en coro: “Halston, Gucci, Fiarucci”.


Dedicada a Theodore, “Cars”, de Gary Numan. Te iba a regalar "Bright Eyes", pero como que no pega. Nunca hemos hablado de Gary Numan, pero algo me dice que te tiene que encantar, porque es lo mejor y porque la samplearon las Sugarbabes, que sé que te ponen (por cierto, chicas, ¿no creéis que Gary Numan tiene un aire, en mucho más feo, a Stanwyck? Espero que esto no genere comentarios sobre a quién me parezco yo, que lo de Josele Román ya lo teneís muy manido).


Dedicada a Coxis, para su cancionero coxiniano, “Su canción” de Betty Missiego. Menos mal que les dimos 12 puntos a los guapos chicos del Hallelujah y la Betty no ganó Eurovisión, porque yo no podría vivir con semejante lacra a cuestas. “¡Eh, mayor!”


Dedicada a Notorious, “Rosario” y “Toca el pito”, de Kaka de Luxe, en actuación en directo, unos años después (y todos como aburridísimos) en la Edad de Oro. Porque eres la más movidera de mis adorados lectores.


Dedicada a Pandora, “Where is my man?”, de Eartha Kitt. Es de 1984, pero no importa, el espíritu es total 1979 y es una canción taaaaaaan tuya.


Y la traca final, dedicada al Sr. Polo, el deseado por lo poco que se prodiga y como acicate a que nos deleite con más escritos, perfectos o no, “We are the 80’s” de Mabel. Cómo has podido acordarte de esto, no lo sé, pero tiene muchísimo mérito. Se merece una entrada en lo peor de todo con todos los honores, pero es tuyo, así que no lo copiaré.

viernes, 29 de mayo de 2009

1979

Ya lo he dejado escrito en este blog: 1979 es un año clave. No me estoy refiriendo a la revolución islámica en Irán, que podría, sino a mi desarrollo como persona. Di mi primer beso de amor en 1979, viajé a Estados Unidos donde me cambió la vida (y de dónde volví con algo más que un beso). La música disco está en su apogeo y empieza su decadencia. El punk arrasa Gran Bretaña. Se estrena Alien. Se filman Arrebato y Pepi Luci Bom. Os dejo una serie de canciones, todas de ese año, que me encantan. Una cosecha excelente. Os propongo un juego: ordenadlas según vuestros gustos. Yo las pongo en desorden, a ver si adivináis mi favorita y la menos favorita. Dos pistas: la favorita no es de las Hermanas Goggi y la menos favorita no es de Leif Garret. Otra pista: todas me gustan, de verdad.

La primera no me la dejan encamar pero haz click en el título: Video Killed the Radio Star, de Buggles. Una de esas canciones que marcan un antes y un después. Volvía el pop. Acabé odiándola.


Tendría hueco tanto en lo peor de todo como en las guilty pleasures. La amé y odié a partes iguales. Me sigue encantando.


Odio "Stay" a muerte, pero Running on Empty me gusta mucho. Aunque no soporto ver este vídeo entero.


Lo mejor (¿lo único bueno?) que ha hecho nunca Bosé. Qué bien bailaba el cabrón. Yo me hacía la coreografía enterita ante el espejo, aún me la sé.

Otra que no me dejan encamar: "Heart of Glass" de Blondie. Blondie eran perfectos: disco, punk, pop y sexo, todo en uno. Perfectos. Una de mis favoritas en el iPod del gimnasio.


Ésta no necesita comentarios, sólo dejarse llevar. La cumbre del Disco, al menos una de ellas. Atención, es una actuación en directo. A fijarse en la fauna. Cómo se lo pasaban. ¿Cuántos seguirán vivos?

Otra más que no me dejan encamar: "My Sharona" de The Knack. Lo que más sonaba en aquél verano providencial. Candidata a canción pop perfecta. Una bomba.


Lo sé, lo sé, lo sé. Lo peor de lo peor. No sé qué me pasa pero llevo un par de días en plan Leif Garret total. De hecho, es lo que me ha impulsado a escribir esta entrada.

Y otra más que no me dejan encamar (qué manía): "London calling" de The Clash. Temazo, aunque me gustan más "The Magnificent Seven" y "Rock the casbah" pero no son de 1979. Con mi primer grupo hacíamos una versión de London Calling, en plan ñoño y un poco tecno.


Uno de mis grupos favoritos, Chic, y una de sus mejores canciones. Apoteosis disco. De nuevo es en directo, de nuevo a fijarse en la gente pasándoselo de vicio.


Una de mis canciones favoritas de todos los tiempos. Me enloquece la estética. Perfección (y menudo colocón llevaba Brian Ferry cuando filmaron el vídeo).

¡Ay las Hermanas Goggi! !Qué cuerpos! ¡Qué coreografía! ¡Qué sinsentido ("Como Brasil de la tristeza me escondo")! Qué maravilla. El colofón perfecto para una lista necesariamente incompleta que compone la banda sonora de un año histórico.

Opiniones, por favor.

viernes, 17 de abril de 2009

Lo peor de Todo: Gonzalo

Vamos a ver. Yo escribo un blog porque me gusta, me divierte, me sirve para dar rienda suelta a mis inquietudes intelectuales y aspiraciones literarias, bla, bla, bla. Pero no nos engañemos. Con la entrada sobre lo peor de todo recibí 36 comentarios. 36. Y mi media está en 5 ó 6, de los cuáles la mitad son míos. No es por nada, pero a uno le gusta tener un poquitín de éxito. Así que regreso a lo peor de todo. Inicio sección, de hecho. A ver si me suben los ratings. Coño.



La canción "Bellísimo" de Gonzalo es realmente lo peor. Tiene el mérito de que la compuso el propio Gonzalo, en una época en que despuntaban cantautores y cantantes melódicos. La línea de separación entre Luis Eduardo Aute (no dejéis de hacer click en el enlace, eso sí que es lo peor de todo) y Miguel Gallardo no estaba realmente tan definida, salvo por el barniz progre del primero. Gonzalo daba la impresión de estar un poco entre medias, cantante melódico pero con pretensiones de autor, a lo Camilo Sesto pero más moderno. O quizá estaba en la onda de Ana y Johnny.... No, no. Éstos están en otro panteón, mucho más elevado, ellos nos liberaron del pudor.

La cancioncita de marras, por la que Gonzalo es recordado (al menos por alguno, como yo) es tremenda. Ritmo lento, muy lento. La voz cascada a la italiana, que va subiendo. La letra es insufrible. A quien le interese puede ir a la página correspondiente de YouTube y está reproducida en su integridad. "Tu adiós de hielo me ha sonado como una piedra atada en el estómago". Ejem. "Salté volando hacia la luna, te hice gozar como a ninguna". Por supuesto. El estribillo remata la faena: "Soy bellísimo, soy bellísimo, a la mierda mi cuerpo si mi alma está sola". El "a la mierda" fue víctima de la tijera censora (estamos en 1977) y se quedó en "de qué sirve mi cuerpo". Más adelante sigue con el ego-trip: "me has deseado por mi cuerpo para exhibirme y pasearme". Es un poquitín fuerte, me parece a mí. Pero claro, tiene mucha gracia si no te lo tomas en serio. Sobre todo más de 30 años después.

La carrera de Gonzalo no se acaba con esta canción tan tremenda. En el año 83 participó en el maravilloso festival de la OTI, un año antes de que ganase Yuri, con este lindo tema que seguro que muchos recordáis: "Quién piensa en ti". Hacía 25 años que no escuchaba esta canción y me doy cuenta de que me sé la letra de memoria. De nuevo: ¡coño!



La verdad es que la canción no está del todo mal, tiene su gracia. Además la compuso de nuevo el propio Gonzalo, lo cual tiene su mérito. El modelito, pantalón de pinzas ancho, chaquetita torera con hombrera y pajarita roja, no tiene desperdicio. Muy de su época, la misma que Sergio Fachelli. O Iván. O el primer Pedro Marín. Era el momento del fenómeno "fans", impulsado por Miguel Bosé y sus mallas inolvidables. El sonido se iba por el disco-pop más chungo. Por cierto, ya que estoy con lo peor, recordaré que hasta Sergio y Estíbaliz se reconvitieron a la causa disco-chochi y cantando en inglés produjeron un engendro fabuloso, "Stay on the Line". Pasaelmocho lo colgó hace tiempo de su impagable web, y lo he encontrado en otro blog que recomiendo desde aquí, Flashback, de donde me lo he bajado. Eso sí que era lo peor de todo ("turup, turup, talk to me; turup, turup, talk to me") y Sergio da muestra de unas maneras de lo más sospechosas. Pero bueno, esta música y este estilo son lo que había, tampoco hay que darle más vueltas. ¿O sí? (Pandora, Stanwyck, los que aún estáis en Feisbuc, mandádle un enlace a Manolo el israelita, por favor, que le va a encantar pero no lee este blog).



Pero volvamos a Gonzalo, que es el protagonista. El mozo tuvo otro momento de fama, quizá su momento más dulce, pero no con su nombre, sino bajo el seudónimo de Bruno. Bruno es un personaje de un episodio de la serie Verano Azul, un cantante para quiceañeras con modelitos de traca, "el ídolo". Aquí va el primer número, al son de la canción "Te doy", embutido en un mono blanco divino y acompañado por el ballet Zoom. Muy edificante la definición de fans que se hace en el diálogo posterior. La canción tiene un puntazo, la verdad.



Pero si Gonzalo, de nuevo como Bruno, hace su entrada y permanece en el reino de lo peor de todo, es gracias a esta segunda actuación, con la canción "Soy como tú". Atención al pelito, la blusita con hombreras y, sobre todo, al paquete. Desde Juan Bau no se había visto nada semejante, y desde entonces casi tampoco, fuera del porno, claro. Hoy nadie se atrevería a tanto. Y esto era un programa para niños. Lo dicho, edificante. Me encanta la gorda líder que se salta la "velvet rope" (más bien "esparto rope") de seguridad.



En el fondo, pobre Gonzalo. No fue más que una víctima más de su compañía discográfica (creo que era Zafiro), que le vio ciertas maneras y cierto talento e intentó sacarle todo el jugo posible haciéndole reinventarse según soplaban los vientos. Como Madonna, vamos, pero con mejor pelo.

A ver, esos ratings. Empoderadme.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Escaparates y Fachadas: "Filatelia 2000"



En algún momento del último cuarto del siglo XX se dejó de pensar en el futuro. O al menos se dejó de imaginarlo como algo deseable.

En los años 50 y 60 se idealizaba el futuro. Se pensaba en él constantemente, se escribían libros, se hacían películas, series de televisión y de dibujos animados sobre la conquista del espacio. Se construyó la casa del futuro en Disneylandia. Arquitectos “organicistas” diseñaban nuevos aeropuertos con naves espaciales en mente. La maleabilidad del hormigón armado multiplicó a la enésima potencia las posibilidades de expresión arquitectónica.

Casi todas estas demostraciones artísticas (las literarias algo menos) tenían un tono optimista. Los Supersónicos (o The Jetsons). La terminal de la TWA en Nueva York, obra de Eero Saarinen, copiada hasta la saciedad 40 años más tarde por cierto arquitecto valenciano. La Feria Mundial de Nueva York. Se veía el futuro como un mundo de felicidad permanente, nada malo nos podría pasar en una realidad en que las máquinas lo harían todo por nosotros. Lógicamente, estos años coincidían con la carrera espacial, la llegada del hombre a la Luna. Eran años de crecimiento sin dudas ni límites, era fácil ser optimista, ya nos preocuparemos de los problemas más adelante. El año 2000 siempre era un punto de referencia de un futuro mejor. Se miraba hacia el inicio del siglo XXI, al cambio de Milenio y al inicio de la Era de Acuario con ilusión y sin miedos.

Pero claro, se impuso la realidad. La literatura y sobre todo el cine empezaron a oscurecer el tono. 2001, Alien, Blade Runner, incluso la Trilogía de las Galaxias. Ya no pintaban un mundo de ocio post-malthusiano, que diría Stanwyck, sino la realidad que se avecinaba. Se dejó de pensar en positivo del futuro, y la mención al año 2000 debió dejar de utilizarse como señal de promisión futura en algún momento que me cuesta precisar.

No os lo creeréis, queridos lectores, pero éstos eran los pensamientos que llenaban mi mente cuando vi la tienda “Filatelia 2000”, en la madrileña calle de la Cruz, que está fotografiada al inicio de este post. Es curioso, siendo anti-grafitero militante como soy, que lo primero que me llamase la atención fue la aparente simetría entre la puerta de la izquierda y el "graffiti" que cubre la persiana de la derecha. Pero, graffitis aparte, empecé a apreciar un diseño realmente excelente. La tipografía es una "sérif" bastante tradicional, pero el detalle de utilizar negrita para la palabra y quitarla para la cifra es de muy buen gusto. Si uno se fija con cuidado (ya se sabe que las fotos son de móvil) se ve una hilera de focos bajo la marquesina para iluminar el letrero. El diseño del interior, diminuto y abarrotado de objetos, es espléndido: el suelo es de baldosas de cerámica irregulares de corte escandinavo, y se mezcla estantes de estructura cromada y baldas de cristal y madera (yo diría que es ébano, la verdad) y una iluminación fluorescente que hoy no nos gusta nada pero que entonces era lo más moderno.

Me resulta imposible saber cuándo se diseñó y construyó la tienda, y tampoco quiero rebuscar en archivos municipales o del Colegio de Arquitectos porque me divierte más elucubrar. Los suelos, las baldas y la tipografía apuntan a los años 60, pero aquéllos eran años pobretones en España y este diseño es indudablemente lujoso. La elección de mármol negro y marcos de hormigón blanco en la arquitectura de la fachada y la iluminación exterior con "spot light" es puro años 70. No da la impresión de que éstos fueran incluidos posteriormente, sino que parecen originales al diseño integral de la tienda. Sí debió ser añadida más tarde la verja de seguridad, que es un modelo setentero que aún se ve bastante en Madrid. No acierto a adivinar cuándo se diseñó y construyó. Quizá mejor así.

Pero sigo pensando que este diseño tan moderno y que llama tan poco la atención forma parte de esa época de optimismo en el futuro, y de ahí el uso del "2000" para reforzar esa idea. Estuve a punto de entrar en la diminuta tienda a preguntar pero no lo hice tras haberme fijado que los billetes, monedas y sellos que se exhibían en el escaparate daban una preeminencia especial a los que llevaban la efigie de Franco o de Primo de Ribera, haciendo compañía a estampitas de misa firmadas por el papa polaco y fotos del valle de los caídos. No es un terreno en el que yo encaje o sea bienvenido. Y me dio algo de pena comprobar en lo que ha acabado tanta modernidad y tanto anhelo de un futuro mejor y más feliz. Aunque sólo sea un diseño de una tienda de sellos, que es algo que en sí mismo no es nada moderno.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Mitos eróticos: modosas, viciosas

Año 1993. Hacía poco que había conocido a mi amiga Pilar y ella lanzó al grupo en el que ambos nos encontrábamos una de sus famosas preguntas retóricas que generalmente sólo yo parezco querer contestar: “Si volvieses a nacer, ¿Quién elegirías ser?” No lo dudé ni un segundo y contesté con firmeza y certeza absolutas: “Charlene Tiltón” (pongo la tilde para que se sepa que lo pronuncié con acento en la “o”). Pilar se inclinaba por Tori Spelling. Nadie más en el grupo comprendía nada. Pilar y yo nos dimos cuenta en ese instante de que estábamos hechos el uno para el otro.

Pero no voy a hablar de Pilar, ni de nuestro amor imposible, sino de Charlene Tilton o, mejor dicho, de un tipo de mujer, llamémosla modosa y viciosa, que me atrae mucho. Modosa en apariencia, viciosa en realidad. O decente pero putón, por utilizar una terminología trasnochada pero graciosa.

Esta foto de Charlene, o mejor dicho, de Lucy Ewing, lo explica todo: sonrisa de niña buena, trencitas de colegiala, bien tapada por la blusa, ojillos de chica obediente. Pero claro, todo era aparecer Ray Krebbs, el ranchero buenorro de “Dallas” y se le disparaba la hormona, le aparecía el canalillo por la blusa y le subían los picores y sudores entreperniles.

Algunas de mis modosas/viciosas favoritas han desfilado ya por aquí, como por ejemplo Ana, Sra. de Johnny. Blusitas campesinas, falditas hippies pero no mucho, pelito ondulado, murmullos suaves… y luego le salía de ese cuerpecillo menudo el espíritu berreante como poseído avant-la-lettre por Mónica Orange-tree, pidiendo que la liberasen del pudor. Ana es buen ejemplo de cómo abundaba la chica modosa y viciosa en los 70. Claro, aún se conservaban las buenas maneras de puertas hacia fuera, pero de puertas adentro… ¡ay! todas guardaban la píldora en su cajón.

También ha aparecido antes en el blog Jessica Harper.

La película el Fantasma del Paraíso me fascina y en tiempos me obsesionaba. Lo mejor era la Harper, que se dejaba corromper sólo por poder cantar y recibir aplausos. La Harper es buen ejemplo de que, además, todas las actrices modosas y viciosas tenían una tendencia innata hacia las películas de terror. Es curioso como hoy, que se ha recuperado el cine de terror gore de Darío Argento (ver títulos de crédito de “Matador” de Almodóvar), se la recuerda como protagonista de la muy angustiosa “Suspiria”. Esa película deja clara qué les pasa a las chicas buenas que deciden seguir el mal camino: acaban descuartizadas, además de mancilladas, claro.

Jessica Harper retomó el papel de Janet, del Rocky Horror Picture Show, en su secuela, hoy olvidadísima (y que hay que recuperar): “Shock Treatment”. La Janet original, Susan Sarandon, era otro prototipo de modosa, que cae en el vicio por obra en esta ocasión de un travestí, Frank’n Furter, que de paso también se cepilla a su novio. Lo bien que se lo pasaban.

Pero la foto que dejo no corresponde al Rocky Horror, sino a “El Ansia”, a la escena en que, al compás de Délibes, Susan se deja seducir por Catherine Deneuve, la madre de todas las viciosas (modosa yo creo que no, en Belle de Jour era más frígida que otra cosa, pero lo dejo abierto para discusión).

Además de Ana (de Johnny), en España tuvimos otra gran modosa y viciosa, que además tuvo un final muy trágico en la vida real.

Sandra Mozarowsky era guapísima y no entiendo cómo no es más recordada. Lo único casi que se encuentra en Internet es información sobre su suicidio con 18 años de edad, cuando había iniciado una carrera cinematográfica prometedora en España (me quedo, aunque sólo sea por el título, con “Call girl: la vida privada de una señorita bien) e internacional (“Tren privado para Hitler), siempre en ese mundo del terror erótico que estaba a caballo entre el cine serio y el del destape más chusco (y entrañable, añado, aunque no me gusta la palabra pero no encuentro otra).

Los años 70 terminan con una de mis películas favoritas de todos los tiempos: Alien, que vi en 1979 en aquel viaje a Estados Unidos del que he escrito ya demasiado.

Difícilmente se puede decir que Sigourney Weaver da el tipo de modosa. Y menos en Alien, primero en plan mujer empoderada dando órdenes a todo quisqui y luego cazando el bicho con un lanzallamas por toda la nave Nostromo. Pero la imagen que he colgado está en mi particular imaginario erótico (como en el de tantos otros hombres de mi generación, mayormente heterosexuales). No es tanto la modestia, como la vulnerabilidad. Es el momento sexual de la película. El espectador CREE que el bicho está muerto, pero SABE que anda por ahí. Y la visión de los huesos pélvicos, los pezoncillos y la braga que apenas oculta el bosque de Sigourney lo despiertan. Era modosa y viciosa sin saberlo.

Termino con Rachel Ticotin.

Quizá alguien se acuerde de ella, pero me arriesgo a pensar que no será así. Interpretó a Melina, el objeto del deseo de Arnold Schwarzengger en otra estupenda película de ciencia-ficción, “Total Recall”. La incluyo principalmente porque ella es la verdadera modosa/viciosa. Me explico: cuando el personaje de Arnold va al centro de sueños “Rekall” a montarse una aventura virtual en Marte, le piden que describa a la chica que quiere que lo acompañe y dice (su mujer era Sharon Stone, por cierto) que le gustan morenas y atléticas. Y sobre su actitud dice, mientras va cayendo dormido por la anestesia, que quiere que la chica del sueño sea “modosa”… y abre los ojos y dice “viciosa”. En inglés es aún mejor: “demure… sleazy”.

Aunque sólo fuese por eso, no podía faltar en esta lista.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Mitos Eróticos. Parejas

A veces los mitos eróticos me vienen en forma de pareja, y me resulta inevitable que me gusten ambos componentes de la misma, o que por separado no me gusten. O no me gusten tanto, no sé si me explico.



Yo no sé cómo lo hace pero Warren Beatty siempre tiene cara de haber echado el mejor polvo de su vida. Quizá sea cierto porque, como dijo Shirley MacLaine, ella es la única actriz de Hollywood a la que no se ha tirado, y ello debido únicamente a que son hermanos. El Sr. Warren ha tenido multitud de parejas, pero a mí me gusta en compañía de Julie Christie. Por separado me gusta casi más ella que él, juntos me parecen irresistibles. Beatty tuvo otra pareja espectacular, Michelle Phillips (de Mamas and the Papas) pero me quedo con Julie y su cara de estar esclavizada en la cama, y encantada. Me pregunto que será de la vida de WB, casado sexagenario con Anette Benning, ahora que ésta ha pasado a engrosar las filas de las deformadas por la cirugía (¿por qué lo hacen? Un retoque, vale, pero ¿cambiarse la cara entera para parecer la cuarentona que nunca fue?) Dejo una segunda foto de JC con WB barbudo. Aún más guapo.



James Taylor podría haber entrado en mi panteón de melenudos y, en su caso, bigotudos. Lo que pasa es que a mí JT me gusta sólo de dos maneras: cantando o en compañía de Carly Simon. Me ocurre un poco lo mismo que con la pareja anterior: me gusta más ella que él.

James Taylor, antes de quedar hecho polvo por la heroína, perder el pelo, divorciarse de Carly y hacerse mayor, limpio de drogas y predecible, era muy atractivo, muy de my gusto 70's. Pero es con Carly Simon, sus ojos transparentes, su boca inmensa, dientes peligrosos, melena espesa y, sobre todo, esa pinta de niña bien metida a hippy-moderna cuando JT reluce de verdad. De nuevo dejo una segunda foto.


Soy un pesado, lo sé, siempre dándole vueltas a lo mismo. Pero no me puedo resistir a incluir a Ana y Johnny, aunque ya les he dedicado más de un post y los he citado montones de veces. Es que la gente no me cree, pero mi despertar sexual se lo debo a ellos. De nuevo, me gustaban los dos a rabiar. Johnny era guapísimo, de eso no hay duda. La cicatriz del labio superior le daba además un morbo adicional muy especial. Ana era maravillosa, modosa y viciosa, con esa cara de niña buena, esa voz que no era de este mundo y que decía aunténticas barbaridades a grito pelado. De verdad, yo tenía poco más de diez años y ellos me hicieron darme cuenta de que el amor, el de verdad, el que se expresa por la entrepierna, existe y además da mucho gustirrinín. Me atrevería a decir que justifica nuestra existencia, pero hoy es domingo y estoy relajado así que no me pasaré de la raya.

¡Pobres Tina y Carmela! Eran la bomba. A mí no me gusta la rumba ni el flamenco. El flamenco no me gusta nada, no lo comprendo. Y sí, me molesta que por esos mundos se crea que todos los españoles llevamos en la sangre el flamenco y los toros (soy abolicionista, por supuesto). Pero Las Grecas marcan época. Y otras cosas también, con esos pantalones tan apretados. A mí me parecían lo más sexy que me había echado a la cara nunca. Y no, no son el típico "one-hit wonder", que también son responsables de "Anabalina", que es como la alianza de civilizaciones pero treinta años antes y, además, sin la barriga indecente de Moratinos. Es una pena que no haya más vídeo que éste, casero. "Salam Salam Maleikum Maleikum Maleikum Salaaaam", se desgañitaban las pobres. Y no es sólo lo musical lo que me gusta, que me encanta, sino todo el conjunto en sí, que exudaba un sexualidad que yo no comprendía pero sabía que estaba ahí.



Más bien al contrario, sí que lo comprendía, y qué bien lo comprendía, respecto a Starsky & Hutch. ¡Ay, qué recuerdos! Pegadito a pantalla me tenían desde un buen rato antes de que empezara la serie en nuestra TVE de los 70.
Por cierto, hago un inciso: el mejor regalo que me hicieron por mi reciente cumpleaños, fue un ¡Hola! del año 75. ¡Gracias mágicas, Anabel! Todos los que estábamos de festolín nos pusimos a leerlo enfervorizados, sobre todo al llegar a la programación de televisión. La primera empezaba a las 13:45 y cortaba a las 16:30 para volver a empezar a las 18:45. No había otra cosa (bueno sí, tres horitas de noche en el UHF, la 2). Así hemos salido algunos. A lo que estaba: yo me apalancaba ante la tele antes de los títulos de crédito, no me fuese a perder el nanosegundo de secuencia en que salen ambos en la sauna con toallita y pistola. Hombre, en realidad a mí me gustaba Paul Michael Glaser. A David Soul lo veía más como para chicas, de hecho cu cancioncilla del verano fue un himno de fans y a mí aquello no me gustaba nada. De nuevo, por separado no les veía tanta gracia, pero juntos me resultaban irresistibles. El coche, los mafiosos negros. Qué tiempos. Dejo otra foto, que la he encontrado en los basureros del ciberespacio y me ha hecho mucha gracia. Espero que guste...

Termino ya. Y lo hago con la pareja protagonista de la mejor serie de televisión de todos los tiempos. Y quien diga otra cosa, que lo justifique.

Menuda secuencia de títulos. Barcos, Ferraris, tetas moviéndose al tuntún de los bongos (bueno, en realidad son Rototoms, pero no quiero pasarme de enteradillo), loros, flamencos, Jai Alai, bikinis, skyline, arquitecturas postmodernas. Y una música bestial. Al contrario que en Starsky y Hutch, los protagonistas, Crockett y Tubbs, no salen en la secuencia de títulos. A mediados de los años 80, yo ya era un chico mayorcito y no me valía cualquier cosa. Jamás me ha gustado el tipo "guaperas" a la Don Johnson, aunque haber estado casado, dos veces además, con la Griffith tiene mucho mérito. Philip Michael Thomas era muchísimo más atractivo, sin duda. Pero, de nuevo, tenían que estar juntos, en pareja. Por separado no me gustaban ni el uno ni el otro. Pero los trajes gris perla brillante con camiseta rosa recortada del uno, y las chaquetas cruzadas y entalladas, con buena hombrera, del otro, eran para mí un referente fundamental. Además, la serie era buena de verdad, con muchas referencias a hampas cubanas, corrupción policial, drogas de todo tipo, submundos varios (incluido "leather") y miserias de todo tipo. O sea, todo lo que me gusta. En la sexta temporada salió Jermaine Stewart en la serie, vestido con chaps de cuero blaco con flecos. ¿Qué más se puede pedir?
Por favor, que no haya menciones a secuelas cinemátográficas de S&H o de Miami Vice. ¿Cómo se pudieron atrever?

sábado, 18 de octubre de 2008

Mitos eróticos. Barbudos y melenudos

Así es como mi abuela se refería a un tipo de hombre que abundaba a mediados de los años 70 y que a mí, en plena preadolescencia, me provocaba serios picorcillos.

Nunca me he podido resistir a una buena barba, y sigo pensando que los hombres estamos mucho más guapos con ella. Larga o corta, da igual el tipo, lo importante es que esté cuidada. Pero no demasiado.


Nunca comprenderé el motivo que llevó a Cat Stevens a dejar de escribir y cantar maravillas como "Morning has broken", convertirse al Islam y dejar de ser guapo. Aunque por algún motivo en casa se escuchaba sobre todo música americana, Cat Stevens era la excepción británica y yo deseaba tener ese pelo y esa barba y cantar con su misma voz, tan agónica y triste. Mis hermanos tenían sus discos y yo me quedé prendado primero de las fotos y después de la música.


Algo parecido me pasó con otros cantantes, como Murray Head, el Judas original de Jesus Christ Superstar en el West End. La banda sonora del montaje londinense de la obra fue por cierto el primer álbum que me compré con mi dinero, el mismo día que adquirí "I love to love" de Tina Charles. Yo no sé cómo nadie se daba cuenta de lo mío a tan tierna edad. A lo mejor era yo el que no me daba cuenta de que se daban cuenta. En fin. A mí me obsesionaba su canción "Say it ain't so", que salía en una película que el propio Murray Head interpretó con Marisol y me aterraba y fascinaba su voz temblorosa y su cara de susto. Tiene en su haber acostarse tanto con Glenda Jackson como con Peter Finch en la película "Sunday bloody Sunday", una de las primeras en abordar sin tapujos temática homosexual. Es una pena que sea recordado por "One night in Bangkok". Que no está mal, pero para entonces se había cortado el pelo.


Aunque me doy cuenta de que parte de mis lectores son poco aficionados al deporte, me temo que tengo deportistas en mi lista. Detesto el fútbol, aunque no tanto el deporte en sí, que puede ser entretenido, como por lo que significa cultural (ejem) y socialmente. Pero nos deja buenos ejemplares con los muslos al aire. Y no estoy pensando sólo en Iker Casillas, que también (pero que en esta entrada no tiene cabida). George Best es un icono de estilo de los 70. El pelo, la barba, la camiseta por fuera, el alcohol, la violencia, el talento, los ojos. Cuando vivía en Londres lo vi una vez, bebiendo chardonnay a las 10 de la mañana en un pub de la zona de Hamemrsmith, con la piel amarilla y los ojos muertos. Le quedaba un par de años de vida.


Otro deportista, ni melenudo, ni barbudo sino bigotón, que tenía en forma de poster residencia en la pared de mi cuarto: Mark Spitz había asombrado al mundo con sus siete medallas en Munich. Este año se le ha recordado mucho, por la hazaña de otro nadador, mucho más feo, en otros juegos olímpicos. Yo al bueno de Mark lo tenía colgado, en el esplendor de sus Speedo con barras y estrellas y sus siete medallas al cuello, junto a la foto de los murales abstractos que hizo Fernad Léger para la sala de la Asamblea General de Naciones Unidas. Me gustaba la ONU en vez de jugar con Barbies o el Madelman. Qué rarito he sido siempre.


A Michael Sarrazin apenas se le recuerda, pero la película "Danzad, danzad malditos" ("They shoot horses, don't they" en original) de Sydney Pollack, sobre la gran depresión (sí, la misma que se nos avecina de nuevo) me impactó muchísimo. El bueno de Michael, muy alto y de físico desgarbado, y que ha envejecido fatal, hacía pareja de Jane Fonda en un maratón de baile. En la vida real lucía bigote y look espléndido, copiado hasta la saciedad por Tom Ford desde mediados de los 90, como se ve en esta foto.


Quizá el barbudo qué más picores me provocó, en parte porque reparé en él algo más mayor, fue Kris Kristofferson. Aviso a navegantes: no, repito NO me gusta la música country (salvo que se considere a kd Lang una cantante country, claro). Tampoco soy fan de Barbra Streisand, pero "A star is born" siempre me ha puesto muy nervioso -en el buen sentido, se entiende. Y recuerdo haber ido a ver "Convoy", en que KK hacía pareja con Ali McGraw, unas siete veces. Esa estética "biker", que Cher explota a la perfección en su vídeo "Hell on wheels", me atraía entonces muchísimo, y ahora me hace gracia. Pero Kris K, de nombre tan redundante y ojillos muy juntos, sigue estando de muy buen ver con todos su años a cuestas.

Con grandes excepciones, eran barbudos extranjeros los que me gustaban. Las barbas invadían España cuando desaparecían en Estados Unidos y Gran Bretaña, con la cortina de humo y al ritmo de los 120 bps de la música disco, a la que yo me apuntaba rápido, o la esquizofrenia punk que nunca fue de mi gusto. A la mayoría de los barbudos locales siempre los veía con un barniz progre y sobre todo trasnochado que no era de mi gusto. Me va más el cashmere que la pana, lo siento no puedo remediarlo. Hay algún barbudo patrio que sí me gusta mucho, pero ya de otra época. A alguno de ellos dedicaré quizá una entrada posterior. Tengo sin embargo un recuerdo muy concreto y a la vez muy vago de los años 70 que quizá algún lector me ayude a reconstruir. No hay nada en Internet, al menos que haya podido encontrar. Se trata de una anuncio de vaqueros Grins, marca desaparecida, en el que se veía un grupo de rock de corte hippy-melenudo tocando en plena calle de modo espontáneo, adelantándose a Astrud. Ante la mirada atónita y el gesto de censura de viandantes mayores cantaban una canción que me sé de memoria, letra y música, que dice así:

"No me gusta señora que me digan lo que debo hacer
Esto está bien, esto está mal
Hace ya tiempo que decidí dejarles de escuchar
Visto como quiero, Grins, Grins, Grins."

Yo me quedaba extasiado mirando la pantalla. ¿Soy el único que se acuerda?

p.s. he escrito esta entrada en el nuevo Mac de mi chico. Me encanta el teclado, odio el ratón, babeo con la pantalla gigante y brillante, me tengo que hacer con el sistema operativo.

domingo, 31 de agosto de 2008

Fernando

Nunca fui un fan acérrimo de ABBA. Mucho presumir, hablar y escribir sobre los años 70, sobre todo su parte final, pero no puedo decir que los suecos estuviesen en mi panteón de artistas preferidos. Es posible que los considerase demasiado amables, demasiado fáciles, demasiado suecos. Y mira que es raro, porque con las letras tan insustanciales que tienen deberían haberme gustado a rabiar. Nunca compré un disco suyo hasta mucho más tarde.

Por fin he visto Mamma Mia!, la película, que me ha gustado mucho. No había visto el musical y no tenía ni idea sobre la trama, por lo que todo ha sido novedoso. Da la impresión de que se lo pasaron de maravilla filmando. Sobre todo Meryl Streep, que está desatada. Lo curioso es que, por mucho que no fuese fan de ABBA en su momento, no hay duda de que sus canciones marcan el hilo musical de toda una década. No creo que ningún otro grupo o artista, salvo los Beatles, haya conseguido lo mismo. Quizá mis renuencias en su época derivaban de la canción Fernando (que es como me llamo), que en su momento me ponía muy nervioso.



He respirado con alivio al ver que la canción no sale en la película. Reconozco que me gusta que sea Anni-Frid, mi ABBA favorita, la cantante principal de la canción en vez de la cursi de Agnetha (me van a caer palos por esto, lo veo venir), pero lo veo todo demasiado blandurri. No sé.

Hace ya bastantes años me fui una semana de vacaciones, solo, a Chipre. Eran momentos muy turbulentos en Oriente Medio y por ello conseguí por dos duros una habitación en un hotel de mega lujo en Limassol. El lío de Oriente Medio era tan gordo que en el hotel estábamos solos un matrimonio británico con dos niños, una pareja escandinava mayor y servidor, y aunque, además de diez piscinas y playa privada, había como ocho restaurantes, sólo abrían uno al día. Yo por las mañana me iba en mi cochecito de alquiler a explorar la isla o a la playa y por la noche regresaba al hotel y cenaba en el restaurante que tocara. Ayer, italiano; hoy griego; mañana, francés. Recuerdo que leí muchísimo esos días.

Una de las pocas cosas que no variaba en el hotel era el pianista, que amenizaba la sala de desayuno por la mañana, la piscina durante el día, el bar por la tarde y el restaurante de turno por la noche. Tenía un aire a Lee Curreri, el actor que interpretaba al pianista Bruno Martelli en Fama (película y serie), pero algo más gordo. Pelo largo y pseudo-afro. Camisa bien abierta enseñando pecho peludo. Pantalón demasiado ceñido. Tocaba canciones predecibles en versión vestíbulo de hotel, haciendo gorgoritos con su voz melodiosa (recuerdo mucho falsete a lo New Trolls).

El penúltimo día llegué pronto al restaurante, pero ahí estaban ya los demás huéspedes del hotel, esperando a que les sirviesen el rancho de turno (no había mucho donde elegir). Apareció al cabo de un rato el pianista, pero dudó y en vez de ir directo hacia su instrumento se acercó y me preguntó si se podía sentar a mi mesa. Le dije que sí, por supuesto, y me preguntó que de dónde era, que si era aristócrata (lo que me faltaba), que si no me parecía que el hotel era un horror, que él me podía enseñar Chipre como es debido, que en el mismo Limassol había unos sitios estupendos. Decliné amablemente pero él siguió a la carga. Se dio por vencido al cabo de un rato y me preguntó mi nombre. Error: se lo dije. Se vuelve hacia el piano, se sienta, entorna los ojos, me mira con embeleso y, para delicia de británicos y escandinavos (que sin yo darme cuenta estaban pasando el mejor rato de sus vacaciones), empieza a cantar, echando la cabecita y la pelambre hacia atrás: “Can you hear the drums, Fernando?”.

No es fácil cortarme. Doy fe que lo consiguió. Los niños británicos se revolcaban por el suelo de la risa. El chipriota, desmelenado, cantando a pleno pulmón, dedicándome su vida entera. Momento clave: se para, me mira y, “a capella”, sin acompañamiento de piano, dice “When we’re old and grey, Fernando”.

En fin, lo dejo aquí. Todavía hoy me pregunto qué habría sido de mi vida si lo hubiese dejado todo por un pianista chipriota que me idolatraba de tal manera. Probablemente estaría en Limassol fregando platos y molido a palos. Bueno, al menos no me importaría engordar, eso seguro. Pero estoy casi mejor como estoy.