sábado, 17 de noviembre de 2007

Disculpas

Buenas tardes.

Este breve post es para disculparme. Hace mucho que no escribo. La verdad es que he escrito mucho en estas últimas semanas, pero no he publicado nada en este blog porque no me gusta del todo el resultado. Y eso me lleva a pensar sobre los verdaderos motivos por los cuáles me puse, hace aún pocos meses, a escribir este cuaderno.

En realidad empecé a escribir este blog para divertirme y para entretener a amigos, para dar salida a un montón de ideas que se me ocurren y ventilar frustraciones o compartir filias y fobias así como fotos y vídeos que me gustan. Pero me doy cuenta de que me estoy complicando mucho. Me explico: tengo varias entradas empezadas y que no consigo terminar. No es por un supuesto "bloqueo de escritor" (si algo no soy es escritor, me gustaría pero no lo soy), sino simplemente porque no me gusta lo que he escrito, lo considero incompleto, insuficiente, banal, poco divertido o electrizante, insustancial, pretencioso, poco documentado, superficial. Podría seguir.

El otro día, uno de mis mejores amigos, de ésos que son tan buenos que sólo los ves una vez al año, me dijo que le gustaba el blog y, con una palmadita en la espalda, de ésas que sólo tus familiares y quienes te conocen hasta la médula pueden dar, me dijo que ya sabré yo por qué lo escribo.

Si lo pienso seriamente me convenzo de que precisamente lo que no quiero es escribir algo serio sino dar rienda suelta a las cosas que me gustan ya a las que no, tal como dije en la no tan lejana primera entrada. Pero me preocupa lo que pensará fulanita o lo que contestará menganito, y es una tontería. Si escribo esto es para que me leáis y disfrutéis con mis gustos y disgustos, no para deslumbrar a nadie.

Tengo a medias una entrada sobre religión, otra sobre el verano nórdico, otra sobre Charlene Tilton, una receta de cocina, un post sobre Alvar Aalto, otro sobre Ana y Johnny, un cara a cara entre Jane Fonda y Audrey Hepburn, una reflexión sobre los buenos espacios urbanos y otra sobre rascacielos y ciudad, otro post sobre Jermaine Stewart, otro sobre el fin de semana perfecto. Y muchas ideas más. Me apetece seguir escribiendo pero no sé si merece la pena. Por primera vez os pido comentarios, queridos lectores. Me apuesto lo que sea a que todos vais a pedirme que termine y publique la entrada sobre Charlene. Lo veo venir, cómo os conozco.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Escríbelo sin pensar demasiado en lo que piense ni uno ni otro lector, sino en dar, como dices, rienda suelta a tus intereses y ideas. Tienes que esperar que haya todo tipo de reacción, incluso indiferencia, sin que te afecte. Nosotros hipócritas lectores te agradecemos a pesar del silencio cibernético. Y puede que consigas un eco deseado más tarde que lo piensas.

Breckinridge dijo...

Gracias, lector nada hipócrita y que no identifico por tus palabras. Daré rienda suelta a mi pluma. Qué cosas digo...

Stanwick dijo...

Si, escribe y escribe. No pienses tanto en el resultado. Creo yo que para escribir, incluso en el trabajo, hay que desmelenarse. En el trabajo, sobre todo.
Para escribir -un blog- es importante relajarse.
Besos,

Manuel Sánchez de Nogués dijo...

Igual me poseé la fe del recién llegado o del converso, pero te pediría que no dejaras de escribir. Yo dejé de hacerlo hace muchos años porque pensé que no tenia nada que contar que pudiera interesar y hasta ahora no me he dado cuenta de que, en realidad, no importa tanto lo que creas que piensan los demás. Hay muchos esritores que dicen que escriben porque les leen y que se morirían si no los leyesen. Eso es pura vanidad. Los que escribimos en blogs no tenemos esa presión: escribimos por puro placer....