jueves, 18 de junio de 2009

Escaparates y fachadas: Museo Chicote

En realidad éste es una entrada muy breve para remitir a otro blog, un blog extraordinario, Revisión del Interior, escrito por unos profesionales del diseño y el interiorismo y que hace repaso a tendencias de arquitectura y diseño. Su buen gusto es increíble, tan increíble que me pidieron una colaboración. Me mandaron un mensaje a mi entrada sobre Enrique P y me pidieron que escribiese sobre el diseño de las tiendas "modernas" de Madrid de mediados de los años 80. A mí me gusta mucho el diseño y la arquitectura y sé algo al repecto, pero no para escribir sobre nada a fondo. En algún momento, como me insistían, me armé de valor y les sugerí escribir algo sobre Chicote, un bar atemporal de Madrid y de los pocos ejemplos de art déco en la ciudad, y me pidieron que lo hiciese.

El resultado se puede leer, y ver, en este enlace. El texto es mío, salvo el primer y último párrafos. Las fotos son de los chicos de Revisión del Interior. No es porque yo haya escrito un post, eso es una anécdota, pero os recomiendo fervientemente que sigáis su blog. Si os gustan estos temas, os apasionará tanto como a mí, Si no os gustan, hará que os gusten.

Dedicadle un tiempo a su blog, de verdad, es una maravilla.

sábado, 13 de junio de 2009

Rotación de silbante

Dedicado a Notorious

En mi antigua oficina había un guarda de seguridad muy simpático que todas las mañanas me espetaba: "Buenor díar don Fernando".

Sí, lo he escrito bien. Decía Buenor díar, con erres en vez de eses. Cuando se lo comenté a Notorious me dijo que eso se llama una rotación de silbante. Es decir que la consonante silbante, la "s", rota, es decir se vuelve "r", al estar situada antes de una "d". Se trata de un giro muy madrileño, que se oye a todas horas por esta ciudad, en modo más o menos pronunciado.

Además de filóloga, Notorious es neoyorquina. Está acompañada en la vida por un señor ejemplar con quien ha tenido dos hijas fascinantes y monísimas, llamadas Polvorete y Brillantina. Nunca me canso de escuchar las historias de las niñas, en parte porque son desternillantes (una de ellas quiere ser cabrera -para estar tumbadita en la hierba y ver pasar las nubes- y la otra chuchera -pero nada de despertarse temprano, abrirá la chuchería sobre la 1 o las 2) y en parte porque es fascinante comprobar en qué se parecen los niños a sus padres. Y no me refiero al típico "ha sacado los ojos de su madre y la nariz de su padre", sino al comportamiento y a la personalidad. Nos parecemos a nuestros padres, bastante más de lo que creemos y desde luego mucho más de los que nos gustaría, pero a edades tempranas es muy divertido observar a los niños para diseccionar personalidades.

Según me contaba su madre (que sabe que me encantan sus historias), una de las cosas que más les gustaba hace unos años a Polvorete y Brillantina en sus juegos era hablarse de Usted. A mí me gusta mucho hablar de Usted, a pesar de que estoy rodeado de personas que lo consideran clasista y poco igualitario. Yo no lo creo así, me parece que es una simple señal de educación y de respeto. Y sirve para poner distancias, que a veces es muy útil y muy necesario. Cuando mi madre estaba en el hospital, tras sufrir un infarto, no comprendía por qué las enfermeras le llamaban de tú y menos aún que le recriminasen por llamarles a ellas de Usted. En Francia no tienen ese problema, y de hecho recuerdo que mis compañeros de facultad en París no me tuteaban hasta que no hubiese un acuerdo mutuo y recíproco de pasarnos al tú. Y allí a un profesor no se llama de tú ni muerto. Es hasta corriente que parejas que están follando y no se conocen del todo bien sigan hablándose de Usted en plena acción. A mí me ocurrió una vez, hace ni se sabe, y me resultó delicioso.

Debe ser la edad, o la educación que he recibido, pero soy un gran defensor del Usted. Como les tengo bastante tirria a dependientes y camareros (salvo a aquellos a los que adoro, claro), detesto que me llamen de tú en restaurantes y tiendas, excepto cuando voy a alguna "cool" en la que intento parecer joven e inevitablemente me llaman de Usted, justo cuando más desearía un tú. Pero, frivolidades aparte, lo que más pena me da es que el Usted se está perdiendo del todo, definitivamente. Los jóvenes no saben utilizarlo (salvo el muy andaluz "Ustedes sabéis") y si saben hacerlo no parecen ser capaces de identificar las situaciones (o las personas) ante las que deberían utilizarlo.

Por eso era tan sorprendente la expresión del segurata regordete y bonachón que me daba los buenos días cada mañana. No choca tanto la rotación de silbante como el uso del Usted por un hombre más joven que yo y que tampoco me debía ningún tipo de reverencia o respeto, hasta ahí podíamos llegar. Simplemente optó por ser educado ante alguien con quien no iba a intercambiar más palabras que ésas.

Y es que con Notorious, que domina el lenguaje como pocas personas, uno acaba jugando siempre con las palabras. La última vez que estuve en Nueva York, íbamos ambos un día con prisas, ni ella ni yo teníamos tiempo de sentarnos a comer aunque habíamos quedado a tal fin y acabamos zampándonos mientras andábamos por la calle (aún quedaba nieve y hacía mucho frío) unos bocadillos de escándalo. El mío era de roastbeef, iba goteando que daba gusto. No sé cómo no me puse perdido. Comer por la calle sí que es lo peor, no lo haría en Madrid ni muerto, pero en NY como que no importa porque lo hace todo el mundo. Me fijé en su abrigo, una parka negra muy chula y le dije que me gustaba mucho. Ella me contestó: “Pues a mí no sé si me gusta, yo me veo en plan Lolita”. Y añadió unos segundos más tarde, como si hiciese falta explicación: “Quiero decir, la del Pescaílla, no la de Nabokov”. Muy “Che Guevara and Debussy”, ¿a que sí? ¿A quién habrán salido sus hijas?

jueves, 11 de junio de 2009

La campaña del valor

Me voy a poner serio, que esto no puede ser.

No es mi estilo escribir entradas en plan reivindicativo pero mi amigo Javier, que vive en Los Ángeles (de California, no de San Rafael) me ha mandado un enlace con este vídeo:

"Fidelity": Don't Divorce... from Courage Campaign on Vimeo.



Se trata de una campaña llamada "Don't divorce my dads" que ha sido montada contra otra campaña que pretende que se anulen los 18.000 matrimonios entre personas del mismo sexo que se celebraron en california mientras fue legal. Lo curioso es que la campaña anti matrimonio homosexual la dirige Ken Starr, el fiscal que intentó hacer dimitir a Bill Clinton por el "escándalo" Lewinsky y que se regodeaba en el tema de las manchas en el vestido, etc, etc. Este señor tiene un problema de entrepierna muy claro, si no lo tuviese no se preocuparía tanto de lo que hacen los demás en sus dormitorios y cómo lo hacen. Pobre, en el fondo me da pena.

Uno no se puede apuntar a la campaña desde fuera de los EEUU, pero alguno de mis lectores está por ahí, así que si os apetece u os mola, adelante.

Me pongo serio pero esto sigue en plan marica. Coño.

lunes, 8 de junio de 2009

"Todo el día en Ras porque eres lo más"

Dedicado al Duque Don Manuel



No, no vuelvo a la nostalgia pero cierro el capítulo "movida" con este clip delirante de Almodóvar y McNamara que hace contínuas alusiones al Ras, mítico bar gay de Chueca del que también he hablado (quizá demasiado) en comentarios a posts propios anteriores.

Si cuelgo el vídeo es, además de para dedicárselo al Sr. Duque, recién incorporado lector y el único al que no he dedicado nada aún (creo), para contar la historia de la letra de la canción, si es que alguien no la conoce. En el estribillo, A&M cantan "Qué divina estás, qué sílfide estás, todo el día en Ras, porque eres lo más". Pero no es así, en realidad la letra tiene truco y lo que dice es "Qué divina es Tass, qué sílfide es Tass....". Y al final, ya sin claves semánticas, gritan abiertamentemente "¿Dónde está la Tass, dónde está la Tass?, uh-uh, la estás buscando tú, la estoy buscando yo". Y bien, ¿quién es la Tass?

La Tass es Miguel Ángel Arenas, conocido como Capi y personaje importante de aquellos años de efervescencia en Madrid. Hizo sus pinitos con la música ("un disco grabó, y nadie lo compró") de la mano de Tino Casal, pero rápidamente se dedicó al "management" de artistas, en plan lo que hoy hace el innombrable Vaquerizo. Es posible que me equivoque, pero creo que Capi formaba parte de un grupo de amigos de Carlos Berlanga conocido como las Pepis (la movida no era gay, qué va), donde estaban aspirantes a artistas (serios) como Marcos Ordóñez, Javier Pérez de Ayala, Javier Pérez-Grueso o el propio Pérez-Villalta de quien ya he hablado.

A lo que iba. Miguel Ángel Arenas, que de tapadillo había sido el manager de Los Pecos, consiguió en poco tiempo serlo también de.... ¡Mecano!, grupo en las antípodas del pegamoidismo más auténtico pero los que más discos vendían y más galas hacían. Un chollazo. No sé si alguno recordaréis un episodio curioso, pero un día del verano del 82, todas las radios y televisiones dieron la noticia de que Ana Torroja había muerto en un accidente de tráfico (terrible presagio del que sí sufrió, la pobre, hace unos meses). La noticia falsa se propagó como la pólvora y llegó a la mesa de la terraza del Teide, la más moderna del Madrid de inicio de los 80, en pleno paseo de Recoletos, donde estaba la troupe Almodóvar de marcha. Al enterarse, Capi, el manager, se puso histérico y se fue a una cabina a llamar por teléfono. Claro, no había móviles entonces. Al parecer iba y volvía a la cabina cada minuto, compungido por la noticia pero sin dejar la compañía de A&M y demás contertulios de noche, sin duda calurosísima, madrileña.

En una de éstas, después de ni se sabe cuántas llamadas, idas y venidas, Fabio de Miguel le soltó al Capi que con tanta noticia parecía la agencia (de noticias soviética) Tass. Típica genialidad espontánea de Fabio, el personaje más auténtico de toda esa época. Y Capi se quedó con la Tass. Y de ahí la canción del vídeo, sacado de un programa de TVE para niños, "pista libre".

Años después, Miguel Ángel Arenas fue, al parecer, el descubridor de Alejandro Sanz y sobre él escribió hace no mucho un libro, pero no creo que a nadie que lea este blog le interese un ápice Alejandro Sanz.

Esto parece el blog de Pe-Jota pero en petardo. Claro, que qué más quisiera yo que escribir el blog de Pe-Jota.

jueves, 4 de junio de 2009

Astros

Uno de mis viajes me obliga a salir de casa muy temprano. Tengo que estar en el aeropuerto a las 6 de la mañana y la noche anterior pido un taxi para las 5 y media, que llega a y veinte. Es lunes. Por el centro de Madrid pulula bastante gente que aún no se ha acostado. El típico grupo de jóvenes británicas rubias muy borrachas, con faldas demasiado cortas para el grosor de sus muslos, las sandalias de tacón en la mano y los pies desnudos en la acera dando grititos etílicos. Algún listillo con pinta de dealer, ojo avizor para servir a quienes puedan necesitar algo que les permita seguir despiertos unas horas más, o incluso todo el día siguiente. Los servicios de limpieza del ayuntamiento trabajando a destajo. En Cibeles veo un grupo de latinoamericanos, pero éstos no están de marcha, van sin duda de camino al trabajo después del madrugón habitual. En mí el madrugón es circunstancial, en ellos es rutina. No me puedo quejar. Bastantes taxis libres circulando por las calles, siempre me han gustado las lucecitas verdes salpicando la noche. Mi taxista es encantador, me cuenta que acaba de empezar la jornada y hablamos de Nadal, el pobre, que ha perdido. Seguro que ahora empezamos todos con la cantinela: “Ya te lo dije yo, si no es tan bueno, mira qué pronto ha pinchado”.

Al salir de casa me fijé que en el cielo occidental refulgía Sirio. Porque Sirio refulge, centellea y cambia continuamente de color. En Madrid no se suele ver bien, pero esta mañana (“Nunca he dado un paseo de día, he estado muchas veces en Tiffany’s a las 6 de la mañana, pero eso aún cuenta como noche, ¿verdad?” decía Holly Golightly) brilla mucho, aunque es posible que lo vea de este modo porque sigo dormido y además no he desayunado. Desde el taxi, ya en la autopista, veo en el cielo, al sureste, una luz que ilumina el firmamento como una bombilla incandescente, ésas cuyo uso pronto nos van a prohibir. Al principio pienso que es un avión aterrizando en Barajas, pero no, es Venus, el lucero del alba, que se ve toda la noche pero luce en todo su esplendor cuando empieza a despuntar el día. Y ya se puede adivinar un halo de luz tenue en el horizonte oriental.

Cuando era pequeño, mi madre me despertaba a veces en plena noche, en verano, para ver las estrellas. No sé por qué se me pone un nudo en la garganta al escribir esto. Nos despertaba a mis hermanos y a mí para que viésemos el espectáculo del cielo, estrellas, planetas y constelaciones. Nos enseñaba la Vía Láctea que yo, adormilado, nunca podía discernir. Hasta que un día lo hice y me maravillé de su inmensidad y la sutileza con que la exhibe. Me mostró Antares, mi estrella, y me enseñó la forma del escorpión, mi signo, en el cielo de Málaga. Años después me acordé de ella cuando vi en el desierto de Wadi Rum, en una noche memorable que pasé a la intemperie con Antonio y Javier, mis más antiguos y queridos amigos, los satélites artificiales en movimiento, como pequeñas y lentas estrellas fugaces sin estela.

Ahora, siempre que estoy de viaje mi chico me manda mensajes recordándome que me fije en la luna creciente o menguante (como buen conocedor y amante de la luna no la admira tanto cuando está llena como en sus otras fases) o diciéndome por ejemplo que me fije en el horizonte occidental al atardecer pues en la latitud en la que me encuentro podría ver Mercurio, el más escurridizo de los planetas y que yo sería incapaz de identificar sin su ayuda. Ahora, después de un día que no ha existido, en el que salí de casa de noche y llego a mi destino de noche y en un hemisferio distinto, veo desde el avión, justo encima del horizonte, la Cruz del Sur. Y estoy deseando aterrizar para llamarle y contárselo.

Hay momentos que, al vivirlos, uno sabe que los va a recordar para siempre. Hace cuatro años se produjo un fenómeno que no se repetirá en más de un siglo: el solsticio de verano coincidió con la luna llena. Vivíamos entonces al borde el mar y fuimos la familia entera a ver la salida de la luna. Nunca he comprendido como en aquel lugar, una colina de un parque urbano sobre la costa, en aquel momento de confabulación astral, no había nadie más que nosotros tres, mi chico y yo, abrazados, mirando la luna surgir, inmensa y roja, entre unas islas lejanas sobre el mar y nuestra niña, Lulé, ya ciega, sorda y casi incapaz de andar, con la cabeza bien levantada y sus largas orejas de cocker al aire, olisqueando los aromas del mar, disfrutando de la única percepción sensorial que le quedaba, moviendo el rabo con fruición. Tremendamente feliz, a pesar de todo, de su edad y sus limitaciones. Supe en aquel instante que ese momento, tan exquisito, tan perfecto, tan bello, tan feliz, tan cósmico, en que nos unía un astro, quedaría para siempre fijado en mi memoria. Supe también que sería la última luna llena que pasaríamos juntos los tres. Dos semanas después enterrábamos a Lulé. Es raro el día que no me acuerde ella y de los quince años y las muchísimas lunas llenas que pasamos juntos.

Al aterrizar, he llamado a mi chico y al decirle que había visto la Cruz del Sur me ha preguntado si también podía ver la constelación del Centauro. No he sabido qué decir, porque la verdad es que no sabría ni dónde buscarla. Y es que en materia de astros, como en otras tantas, sin él, mi astro personal, estoy perdido.

martes, 2 de junio de 2009

Guilty Pleasures: "Muy pronto hay que triunfar", de Enrique

Yo siempre fui un chico con dudas. Siempre. Y eso, por mucho que uno resuelva las más acuciantes, o por mucho que le cuente a todo el mundo lo que todo el mundo ya sabe, perdura. Por eso llevo como un mes dándole vueltas a esta entrada y dudando: ¿guilty pleasure o lo peor de todo?

La respuesta me la ha dado mi adorado amigo Manolo el israelita, a quien he citado previamente en este blog pero que, hasta ahora, no ha sido lector del mismo. Espero empujarle hacia él, quiero decir hacia mí, con esta entrada que he resuelto gracias a él. Qué galimatías. Va por ti, Manolo.

Vayamos por partes: Enrique, con Ana o sin Ana, con Pozo o sin él, es lo peor de todo. Y, como diría una ex amiga llamada Ana Chumi (cómo se puede llamar alguien así... en fin), además de verdad. Desde "amigo Félix cuando llegues al cielo" hasta sus apariciones en la telebasura más chunga, no ha hecho más que demostrar que es un personaje perfectamente deleznable y hacernos la vida un poco peor a todos. Bueno, pobre, no le conozco y a lo mejor es buena gente, quién sabe. Tiene un nombre bonito, así se llamaba mi abuelo. Un apellido extraño. Decían que en los primeros 70 vivió en Los Ángeles con David Hockney, quien le dedicó alguno de sus retratos de chicos desnudos en la piscina, pero prefiero creer que no es así. David Hockney tiene muy buen gusto.

Antes de Enrique y Ana, antes de Enrique del Pozo, hubo Enrique a secas, cantante de canciones infantiles que se sacó de la manga ésta que, a pesar de todo lo que he contado, entra en mi panteón de Guilty Pleasures más absolutas.


¿No os encanta? Es una canción buenísima. Los acordes de la estrofa, el ritmo machacón del piano es fabuloso. El estribillo, tan pegadizo. Sobran las voces de los muñecos, eso sí. Y luego está el "qué bonito, qué bonito" que, imagino que sin quererlo, ha perdurado los más de 30 años que hace que esto salió al mercado y se escucha fin de semana sí y otro también en los campos de fútbol (y de otros deportes) de toda nuestra geografía. Vale, vale, él es estomagante, los muñecos aborrecibles, el modelito azul "estafeta" votimivo, los pasitos de baile insufribles. Pero ¿y la canción? ¿no es un joyón?

Aquí es donde entra en juego Manolo el israelita porque él es quien me ha recordado de dónde sale este temazo. Manolo, por cierto, es de las pocas personas que tenía en su colección de discos, hace 21 años cuando le conocí, a Sergio y Estíbaliz en versión disco-chochi, a Bibi Andersen pre-Fernández con su "touch my erotical zones", a los New Trolls y mucho Ana Belén (nadie es perfecto). Tener ese tipo de música ahora es bastante común, hace 20 años era titánico. Al colgar yo la canción de Enrique en mi nueva cuenta de Caralibro él, entusiasmado, inmediatamente me recordó que la versión original era de Carol Bayer-Sager, quien co-compuso muchos de los éxitos de Burt Bacharach y tuvo un éxito propio con esta canción que, en su versión inglesa, se llamaba "You're moving out today" (o sea, que te des el piro, bonita) y que llegó a lo más alto de las listas británicas a mediados de los 70. Igual que "Save your kisses for me", vale, pero no importa, ésta nos gusta mucho más.

Me siento generoso, y Enrique, con o sin Ana, dentro o fuera del Pozo, debería estarme agradecido, porque pudiendo haberle tildado de lo peor, como hice con el probre Gonzalo, lo he elevado a una guilty pleasure y con todas las de la ley. Ahí está con Sergio Fachelli o Paloma San Basilio y otros más que vendrán. Si es que lo mío es la generosidad. Aunque, bien pensado, como el interesado lea esta entrada me va a meter un pleito... Me da igual. Al contrario que él, en el extremo opuesto de la naturaleza humana, se encuentra Manolo, la única persona (la única, de verdad) que le cae bien a todo el mundo, de quien nadie nunca ha dicho nada que no sea positivo. Lo más grande.

domingo, 31 de mayo de 2009

1979 (bis)

Bueno, pues ha llegado la hora de dar mi lista. Gracias a todos por participar y ser lo mejor. Empiezo diciendo que os mentí, la menos favorita es la de Leif Garret. Uno es petardo, muy petardo, pero no tanto.

Mi lista “Party like it’s 1979” es la siguiente:

1.- “Angel eyes” de Roxy Music. Es que posiblemente sea mi canción favorita de todos los tiempos, de verdad. Me vuelve loco.
2.- “Heart of Glass” de Blondie.
3.- “You make me feel” de Sylvester. Hoy ha sonado en el iPod cuando estaba en el gimnasio, y el subidón que me da es de escándalo.
4.- “My Sharona” de The Knack. Es la que realmente me recuerda al “summer of 79” que pasé en Estados Unidos. Y es buenísima.
5.- “Video Killed the Radio Star”, de Buggles.
6.- “Freak Out”, de Chic. Quizá sorprenda que esté tan bajo, pero es que a mí me gustan sobre todo las canciones que Chic compuso para otros, en especial Sister Sledge (ver Infra).
7.- “Super Superman”, de Bosé
8.- “London Calling”, de The Clash (no, no es la última, para nada).
9.- “Estoy Bailando”, de las Goggi Sisters. Nadie que me hubiese visto cantarla, bailarla e interpretarla anoche en la fiesta de cumpleaños de mi amiga Anabel se creería que esté tan abajo (las clases de Aerodance me están viniendo de cine, bailo mucho mejor). Claro, que también me desgañité con “Aire” de Pedro Marín.
10.- “Tragedy”, de Bee Gees.
11.- “Running on Empty” de Jackson Browne.
12.- “I was made for dancing” de Leifa Garret. Lo de Leifa suena fatal, ¿no? Pero es que parece una niña total. la canción está copiada directamente de Grease, claro que sí.

Como soy bueno, he decidido daros una propinilla, así que ahí va:

Dedicada a Stanwyck, que no se lo merece porque no ha participado pero que por otra parte se lo merece todo, “He’s the greatest dancer” de Sister Sledge, aquí en versión “live” no muy reconocible, pero el bailecito es bestial. Cantemos en coro: “Halston, Gucci, Fiarucci”.


Dedicada a Theodore, “Cars”, de Gary Numan. Te iba a regalar "Bright Eyes", pero como que no pega. Nunca hemos hablado de Gary Numan, pero algo me dice que te tiene que encantar, porque es lo mejor y porque la samplearon las Sugarbabes, que sé que te ponen (por cierto, chicas, ¿no creéis que Gary Numan tiene un aire, en mucho más feo, a Stanwyck? Espero que esto no genere comentarios sobre a quién me parezco yo, que lo de Josele Román ya lo teneís muy manido).


Dedicada a Coxis, para su cancionero coxiniano, “Su canción” de Betty Missiego. Menos mal que les dimos 12 puntos a los guapos chicos del Hallelujah y la Betty no ganó Eurovisión, porque yo no podría vivir con semejante lacra a cuestas. “¡Eh, mayor!”


Dedicada a Notorious, “Rosario” y “Toca el pito”, de Kaka de Luxe, en actuación en directo, unos años después (y todos como aburridísimos) en la Edad de Oro. Porque eres la más movidera de mis adorados lectores.


Dedicada a Pandora, “Where is my man?”, de Eartha Kitt. Es de 1984, pero no importa, el espíritu es total 1979 y es una canción taaaaaaan tuya.


Y la traca final, dedicada al Sr. Polo, el deseado por lo poco que se prodiga y como acicate a que nos deleite con más escritos, perfectos o no, “We are the 80’s” de Mabel. Cómo has podido acordarte de esto, no lo sé, pero tiene muchísimo mérito. Se merece una entrada en lo peor de todo con todos los honores, pero es tuyo, así que no lo copiaré.